¡Alooo?… ¡Aquí Hotel Lafayette!
—¿Con quién?
—Está comunicado con el cuarto de Miss Universo (interrumpe la operadora).
—¿Está Luz Marina? ¡Por favor!
—Un momentito. Se oye ruido de voces y de risas que inundan los 6 mil kilómetros de la línea telefónica Bogotá-Long Beach. Da la impresión de que muy cerca del aparato telefónico decenas de personas hablan al mismo tiempo. Domina un «run run» de voces femeninas. Uno… dos… tres… cinco segundos, y
—¡Alooo?
—¿Quién habla?
—Luz Marina Zuluaga.
Es una voz suave, dulce, con el típico acento antioqueño pero con el timbre inconfundible de la hasta ayer virreina de la belleza de Colombia y hoy soberana de la belleza mundial.
—¿Luz Marina? Te habla EL TIEMPO.
—¿EL TIEMPO? ¿Cómo están por allá? ¡Eh Ave María!: ¡Qué emoción recibir esta llamada!
—Luz Marina: Colombia enloqueció hoy al saber de tu triunfo. ¡En las calles de Manizales toda- vía siguen bailando!
—¡Ay! Qué primor. Cuéntame qué han dicho.
—Ya lo sabrás cuando vengas. Cuéntanos tú.
—No… no… no… ¡Esto ha sido el horror! Estoy que me muero de sueño. Figúrate que me acosté a las 3 de la mañana y a las 5 me tuve que levantar porque los fotógrafos y reporteros querían tumbar la puerta!
—Muy bien. Pero queremos tu versión de los acontecimientos.
—Bueno, pues. Esta llamada les va a costar un ojo de la cara… Pero ahí va el cuento. Imagínate que cuando llegué al teatro no cabía allí un alfiler. ¡Me dio un susto! Pero después me calmé. Sabía que no iba a ganar.
— Entonces?
—Pues nos encerraron en un cuarto a todas las finalistas. La Señorita Brasil estaba muy nerviosa. Pero yo no.
— ¿Y…?
—De un momento a otro se abrió la puerta y entró el presidente del concurso con una banda de raso en la mano. Me llamó y sin más ni más me ciñó la banda.
—¿Y…?
—Y… yo no supe qué hacer. Se me vinieron las lágrimas. Creo que mis compañeras me besaron. Salí acompañada por el presidente… pero no sentía el piso al caminar… tampoco oía, ni veía…
—¿Y…?
—Pues que de pronto me vi frente a un mundo de personas y escuché aplausos… traté de sonreír… pero sin dejar de llorar… por allá en el fondo vi a mi mamacita que agitaba los brazos y trataba de abrirse paso… Y luego me entregaron el cetro… más pesado que yo… La voz de Luz Marina se corta por los sollozos. Se le hace notar que está llorando, y dice:
—¿Y qué quieren, pues? Esto es mucha emoción. No he dejado de llorar.
—Muy bien. Continúa tu relato.
—¡Ah! Después me rodearon mil fotógrafos y camarógrafos y periodistas. Mientras disparaban las bombillas, los periodistas me preguntaban: ¿Tiene usted novio? ¿La han besado alguna vez? ¿Le gustan los spaguettis? ¿La emociona el toreo? ¿Quiere ser estrella de cine? Yo respondía a todos que sí o que no, pero casi automáticamente.
—¿Y tu mamá?
—¿Mamá? ¡Pobrecita! Todavía no había llegado al sitio, en donde me estaban asediando. Sólo dos horas después pude verla. Nos abrazamos y ni ella ni yo pudimos pronunciar una sola palabra. ¿Que si lloramos? ¡Eh Ave María! ¡Desde chiquita no lloraba yo así!
—¿Y después?
—Después me rescataron y me pude encerrar en el cuarto. Allí, como de costumbre, recé cinco minutos y me dormí. Estaba tan agotada que la cabeza me pesa- ba como una piedra. Mamá esta- ba a mi lado. A las cinco de la mañana oí un rumor de voces. Mamá me dijo: «Mijita, son los periodistas… quieren que salgas”… Bueno. Pues salí. Había dormido exactamente dos horas.
Luz Marina Zuluaga, la primera reina de Miss Universo en Colombia.
Foto:
El precio del triunfo
Luz Marina ha referido la primera parte del triunfal episodio con visible emoción. El segundo, empezó —como ella misma lo ha dicho— a las cinco de la mañana, cuando los periodistas la obligaron a levantarse. Ayer, en las horas de la mañana, recibió la visita de sus compañeras de concurso y de numerosas personalidades norteamericanas. Mientras tanto, su habitación del Hotel Lafayette se inundaba de regalos. Ella misma lo dice:
—Imagínate que me regalaron un convertible Chevrolet 1959; y una estola de mink… y un juego de maletas… y un mundo de cosas… Pero bueno, ya he hablado mucho. Cuéntame, ¿qué han dicho allá?
—¿Aquí? Te repito que Colombia enloqueció anoche. Supongo que te han llegado muchos cablegramas…
—¡Sííí! De todo el mundo…
—¿Muchos de Manizales?
—¡Noo! Muy pocos de Manizales… No sé qué pasa.
—¿Y de Bogotá?
—¡Ufff! Muchos… por lo menos doscientos.
—Bueno, Luz Marina. ¿Qué mensaje quieres enviar a los colombianos?
—¿Mensaje? Un beso para todos. Que estoy muy contenta, muy feliz, y que este triunfo no es para mí sino para mi patria… Y oye, si vas a publicar esto, guárdame los recortes.
—Muy bien. ¡Chapete te hizo hoy una caricatura!
—¡Qué bueno! ¡Salúdame al viejo Chapete!
—¿Y a quién más?
—Pues a todos…
—¿Y a él?
—No hay EL… por ahora.
Otra voz femenina se confunde con la de la soberana de la belleza del mundo.
—Aquí me están llamando.
Adiós, y muchas gracias.
—Una última pregunta: ¿Cuándo vienes?
—No sé. Voy a Hollywood y no sé a dónde más.
—¿Verdad que te han hecho pro puestas para el cine?
—Sí. Y para la televisión… Pero no he aceptado todavía. Ya veremos. Ya veremos. Y adiós, muchas gracias y saludes a todos.
Se oye el click, y una mezcla de voces femeninas y masculinas en inglés y en español llena el hilo telefónico.

Las reacciones del país al conocer la noticia de la coronación de Luz Marina Zuluaga.
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La señorita Colombia, emocionada
MANIZALES, Julio 26. Desde las dos de la madrugada de hoy toda la ciudad y el departamento están en pie, en manifestación permanente de desbordante alegría, por la exaltación de Luz Marina Zuluaga como Reina de la Belleza del Universo. Desde el mismo instante en que se anunció la decisión unánime del jurado en Long Beach, todas las gentes manizalitas que permanecían atentas a las incidencias del concurso se lanzaron a las calles a manifestar su júbilo. Un desfile automoviliario por todas las calles ha permanecido hasta la media noche de hoy expresando su alegría, con las bocinas de los carros, los gritos y canciones de la muchedumbre, el repicar de las campanas y sirenas, y en medio de una batalla campal de flores, confettis y serpentinas. Murgas típicas, comparsas de disfrazados, gentes de todas las condiciones se confunden en un solo sentimiento de alegría colectiva, imposible de ser descrita con palabras. En las calles se baila, se canta, se grita, se llora de entusiasmo y felicidad. Lo que ha ocurrido hoy, tan solo es comparable a la memorable madrugada del 10 de mayo en Bogotá y todo el país.
La alcaldía decretó tres días cívicos, durante los cuales las gentes continuarán exteriorizando sus sentimientos de alegría. Todas las actividades se han paralizado. La ciudad ha sido embanderada con los pabellones nacionales que ondean en todas las casas y edificios públicos.
Colecta popular
Con gran éxito se ha llevado a cabo una colecta popular para recoger dineros para obsequiar una residencia en Manizales a Luz Marina, totalmente amoblada y decorada, como homenaje de reconocimiento y simpatía a Miss Universo 1958. En los bancos se han abierto cuentas corrientes en donde las gentes se acercan a depositar desde cinco centavos en adelante.
La feria
La Feria Internacional de Manizales, presidida por Luz Marina y las tres finalistas del concurso, Miss Estados Unidos, Miss Hawái y Miss Brasil, que han sido especialmente invitadas por la Corporación Nacional de Turismo, constituirá el máximo acontecimiento social del continente y la ciudad será incapaz de contener a los millares de turistas que vendrán atraídos por la fama de las bellezas colombianas.
Mensajes
El gobernador Ayerbe Chaux expidió un decreto asociándose al júbilo del pueblo de Caldas y dirigió el siguiente mensaje a Luz Marina:
«Gobierno de Caldas orgullosamente exprésale cordiales felicitaciones exaltación trono belleza señorío universal. Su corona simboliza atributos mujer colombiana consagrándola nuestra máxima embajadora ante concierto naciones y muéstranos como tierra digna figurar vanguardia cultura. Pueblo caldense emocionado cuéntala entre sus más preclaras hijas señalando ejemplo su nombre esfuerzo y nobleza sus ideales que traducen auténtica expresión raza. Luz, su nombre está irradiando felicidad patria».
Igualmente la alcaldía, las entidades cívico económicas y el público en general han dirigido ya varios miles de mensajes de felicitación a Luz Marina.
En Pereira
PEREIRA, julio 26. Pereira, la ciudad donde nació Luz Marina Zuluaga, el 31 de octubre de 1938, realiza desde las dos de la mañana una gigantesca manifestación de alegría por la proclamación de Luz Marina como Miss Universo. Toda la ciudadanía sin distingos ha manifestado su júbilo y enviado felicitaciones a la soberana de la belleza del mundo.
El abuelo de Luz Marina, don Cesáreo Zuluaga Gómez, de 93 años, y sus tíos Lázaro, Aurelio, Luisa, Matilde, Inés, Josefina y Enrique Zuluaga, residentes en esta ciudad, han recibido multitud de felicitaciones y manifestaciones de simpatía de todo el pueblo pereirano.
Fe de bautismo
En una de las vitrinas centrales de la ciudad se exhibe la fe de bautismo de Luz Marina, que dice:
«Diócesis de Pereira. Despacho Parroquial. Nuestra Señora de Valvanera. El infrascrito certifica: ‘Que en el libro cuarto de bautismos de este archivo parroquial, folio 535, número 1.412, se halla una partida que a la letra dice: “En la Santa Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Valvanera de Pereira, a 7 de noviembre de 1938, fue bautizada solemnemente por el Presbítero Luis E. Herrera, cooperador, una niña a quien llamó Luz Marina, nacida el 31 del pasado, hija legítima de Francisco y Margarita Zuluaga. Abuelos paternos: Cesáreo Zuluaga y María de Jesús Aristizábal. Maternos: Ismael Zuluaga y Julia Escovar. Padrinos: Cesáreo Zuluaga y Julia Escovar, a quienes advertí el parentesco y obligaciones que contrajeron. Doy fe. Agustín Correales, Cura. Rubricado. Expedida en Pereira el 26 de julio de 1958. Doy fe. Tulio Efrén Arias, Párroco”’.»
En una de las vitrinas centrales de la ciudad se exhibe la fe de bautismo de Luz Marina, que dice:
«Diócesis de Pereira. Despacho Parroquial. Nuestra Señora de Valvanera. El infrascrito certifica: ‘Que en el libro cuarto de bautismos de este archivo parroquial, folio 535, número 1.412, se halla una partida que a la letra dice: “En la Santa Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Valvanera de Pereira, a 7 de noviembre de 1938, fue bautizada solemnemente por el Presbítero Luis E. Herrera, cooperador, una niña a quien llamó Luz Marina, nacida el 31 del pasado, hija legítima de Francisco y Margarita Zuluaga. Abuelos paternos: Cesáreo Zuluaga y María de Jesús Aristizábal. Maternos: Ismael Zuluaga y Julia Escovar. Padrinos: Cesáreo Zuluaga y Julia Escovar, a quienes advertí el parentesco y obligaciones que contrajeron. Doy fe. Agustín Correales, Cura. Rubricado. Expedida en Pereira el 26 de julio de 1958. Doy fe. Tulio Efrén Arias, Párroco”’.»
Corresponsal especial
En Medellín
MEDELLÍN, 26. — En la madrugada de hoy sonaron las sirenas de los automotores y los contertulios de los cafés se lanzaron a las calles para celebrar la elección de Luz Marina de Colombia, como Señorita Universo. Hasta la media noche toda la ciudadanía siguió con interés, a través de la radio, el curso de la elección de Miss Universo, pero el sueño y el cansancio determinó que los admiradores de la adorable muchacha colombiana se retiraran al lecho.
Personas que dormían y escucharon el ruido de las sirenas, presumieron que se trataba de algo grave, pero pronto se consolaron y celebraron la maravillosa noticia de la elección de Luz Marina. En todos los sectores de la opinión se refleja la complacencia por el espléndido triunfo de Colombia en el certamen internacional de belleza.
Doris Gil, Señorita Colombia, celebró vivamente emocionada la grata noticia de la elección de Luz Marina, en tanto que centenares de medellinenses invadieron las oficinas de telégrafos y cables, con el fin de despachar mensajes de congratulación a la preciosa soberana.
El regocijo popular tuvo distintas expresiones, pero la más gráfica, tal vez, se refiere a la declaración que hizo la señorita Dora Buitrago Gómez, cuando supo la elección de la nueva reina universal de belleza, Luz Marina Zuluaga:
«Yo la toqué», dijo la dama emocionada.
GARCÍA, corresponsal
En Cali
CALI, 26. — Júbilo colectivo, rayano en locura, estalló esta madrugada en Cali, al conocerse el fallo del jurado calificador del concurso de Long Beach para elegir a la Señorita Universo, título que recayó en la beldad colombiana Luz Marina Zuluaga. Los manizalitas residenciados en Cali y los simpatizantes de Luz Marina se lanzaron a las calles, jubilosos, al conocer la noticia, turbando el sueño de sus habitantes, quienes engrosaron los desfiles que a las dos y media de la mañana se organizaron para celebrar la grata noticia.
La reina de la belleza del Valle, Luz Carime Alhach, al ser interrogada por los periodistas, manifestó su complacencia e invitó a los vallecaucanos a festejar el regocijo de la hermana ciudad de Pereira, cuna de la nueva soberana mundial de la belleza. Don Óscar Zuluaga, hermano de la soberana, y otros miembros de su familia residenciados en Cali, recibieron las congratulaciones de millares de caleños, que desde las dos y media de la madrugada invadieron su casa.

Luz Marina Zuluaga asistiendo a un carnaval.
Foto:
Discurso de Luz Marina al alcalde de Long Beach
Luz Marina Zuluaga, Miss Universo 1959, al hacer entrega al alcalde de Long Beach de una bella bandeja de plata, enviada por el municipio de Manizales, como obsequio al burgomaestre americano, pronunció el siguiente discurso:
«A nombre de Colombia, mi patria, presento un saludo fraternal a las autoridades y al pueblo de la gran nación norteamericana, con ocasión de este nuevo concurso mundial de la belleza femenina. Me ha correspondido el difícil honor de representar a mi país en su primera participación en este prestigioso certamen y lo hago, tan solo, movida por el ideal de contribuir en la única forma a mi alcance para afianzar los lazos de amistad que necesariamente han de unir a los pueblos de este hemisferio.
Si acaso las palabras de una niña suramericana pudiesen ser escuchadas, yo consagraría las mías al empeño de despertar entre los gobernantes y la ciudadanía norteamericana una preocupación consciente e ilustrada sobre la imprescindible cooperación de nuestras naciones, si queremos aumentar el caudal de la civilización cristiana, si queremos preservar el ámbito de las libertades democráticas consubstanciales a la vida de estos Estados, y si buscamos elevar el nivel cultural y económico de unos pueblos señalados por la historia moderna para altos destinos y pesadas responsabilidades.
Os quiero invitar, ciudadanos norteamericanos, a conocer las naciones que moran al sur del Río Grande, ya por la vía del turismo o por la más efectiva, de la vinculación a empresas y negocios. Nuestras ciudades españolas, acorazadas de historia y de leyendas; nuestras cordilleras, coronadas de volcanes y nieves eternos; nuestras ciudades nuevas y hermosas; nuestros valles tropicales, extendidos en mil colores y donde la primavera nunca acaba, son atractivos suficientes a vuestra curiosidad y sitios ideales para el descanso. De paso, podréis conocernos y, después de conocernos, tal vez amarnos para que haya así una América compenetrada y unida, que sirva de eje a la humanidad de nuestro tiempo».
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