A las 10:05 de la noche del miércoles 1.º de abril, Sebastián Andrés Guzmán Ayala estaba trabajando. Tenía 17 años, llevaba dos semanas como domiciliario y esperaba fuera del local ChoriLocos, un negocio de venta de comidas rápidas en el barrio Villa Estadio, en Soledad.
LEA TAMBIÉN
No estaba huyendo, ni discutía con nadie, ni participaba en ningún conflicto; estaba allí porque ese era su turno y porque necesitaba el dinero. Minutos después, estaba muerto.
Según la reconstrucción preliminar, una motocicleta con dos hombres apareció sobre la carrera 14A con calle 70. El parrillero no se bajó de la moto ni expresó mayor ruido al que hizo su único disparo.
Ese desafortunado impacto fue suficiente, ya que el proyectil entró por el tórax, en el primer espacio intercostal del hemitórax derecho y Sebastián quedó tendido frente al negocio.
Estaba en los primeros semestres de Derecho. Foto:Redes sociales
La moto huyó. Los responsables se fueron tan rápido como llegaron y los vecinos del sector corrieron hacia el joven para socorrerlo. Intentaron sostenerlo, contener la herida y pedir ayuda en lo que lo trasladaron hasta la clínica Agrupa Salud, pero no había mucho que la ciencia médica pudiera hacer: el joven Guzmán ingresó sin signos vitales, ya que el disparo había atravesado una zona crítica.
Según información de la policía nacional, Sebastián no tenía antecedentes judiciales y tampoco figuraba en el SPOA. No tenía vínculos con estructuras criminales y sólo estaba trabajando.
Un blanco indirecto
La hipótesis central no gira alrededor del joven. El objetivo era el negocio. De acuerdo con la información oficial, ChoriLocos había recibido amenazas extorsivas días antes del homicidio. El 24 de marzo, individuos no identificados dejaron un panfleto extorsivo dentro del establecimiento.
El joven había completado un curso de criminalística. Foto:Redes sociales
El mensaje era reconocible para quienes viven de pequeños negocios en Soledad y han visto de cerca el entramado de renta ilegal que las autoridades no han logrado contener. El panfleto estaba bajo la firma del supuesto “Comandante Gonzalo Costa, de Los Costeños” y un número telefónico.
Fuentes cercanas a la investigación del hecho indican que los propietarios no habrían accedido a las exigencias económicas y no pagaron ninguna clase de extorsión. Como si fuera una obligación y en represalia, una semana después la advertencia se tradujo en violencia.
Ese miércoles por la noche, los extorsionistas regresaron y el disparo que mató a Sebastián no estaba dirigido a él como individuo, sino a la presencia física frente al negocio. El mensaje armado fue ejecutado sin importar quién estuviera allí para recibirlo.
El joven estaba estudiando Derecho
Sebastián Andrés Guzmán Ayala estudiaba Derecho en la Universidad Simón Bolívar, cursaba sus primeros semestres. Antes había completado un técnico en Criminalística, interesado en comprender los procesos judiciales, en acercarse a la ley desde el conocimiento y no desde el margen.
La institución educativa donde se graduó se sumó a la solidaridad de su fallecimiento. Foto:Redes sociales
Trabajaba de noche para ayudar a pagar sus estudios. Por eso había aceptado el puesto de domiciliario hace apenas dos semanas y esa era la razón detrás de su presencia.
Personas cercanas aseguran que quería continuar su carrera universitaria y sostenerse por sus propios medios. No había denuncias en su contra y no estaba vinculado en investigaciones previas, lo que ha causado conmoción en la ciudadanía que ve en el joven a un simple repartidor, trabajando de noche, informalmente, pero inocente.
Unidades de la Policía Judicial y de la Fiscalía asumieron el caso. Se hacen labores de vecindario y se buscan cámaras en el sector, se analizan llamadas y se rastrea el número consignado en el panfleto. Las autoridades buscan establecer la trazabilidad de la amenaza y vincularla directamente con el ataque.
LEA TAMBIÉN

Hasta ahora, no hay capturas. El crimen de Sebastián Andrés Guzmán Ayala expone la incómoda verdad de cómo la extorsión sigue acabando con inocentes que, lejos de ser criminales, se formaban para ir en contra de ellos.
También te podría interesar:
#ElTiempo #NoticiasColombia #ÚltimaHora Foto:
















Deja una respuesta