Viajando en el aire, las partículas finas se desplazan de forma casi invisible, pues son 30 veces más pequeñas que un cabello humano, hasta entrar en contacto con los ciudadanos. Al ser inhaladas, pueden penetrar las zonas más profundas de los pulmones, pasar al torrente sanguíneo y, desde allí, afectar distintos órganos del cuerpo.
El contaminante proviene en su mayoría de las vías sin pavimentar, el transporte de carga y las obras viales. Y está asociado con la muerte o enfermedades como los accidentes cerebrovasculares (ACV), el cáncer de pulmón, el trastorno por déficit de atención e hiperactividad, el autismo, el deterioro cognitivo, entre otras.
LEA TAMBIÉN
El material particulado fino, que se ve en dos formas: PM 2,5 o PM 10 es uno de los contaminantes más perjudiciales para la salud. En Bogotá, según el estudio ‘Evaluación de impacto en salud: Bogotá, años 2018-2022’, hubo 13.345 muertes prematuras que podrían ser atribuibles a este contaminante. Es decir, se trata de fallecimientos que, de acuerdo con la investigación, se habrían podido evitar si se hubieran cumplido las guías de calidad del aire en la capital.
En términos de tasas, esto significa que durante ese periodo de cinco años se registró un promedio de 62,9 muertes por cada 100.000 personas. Lo que significa que, por cada grupo de 100.000 habitantes, cerca de 63 personas murieron por causas que habrían sido evitables si la calidad del aire hubiese sido mejor.
Las enfermedades cardiovasculares (ECV) fueron la principal causa de muerte en personas de 30 años o más. En 2019, por ejemplo, estas representaron el 13 por ciento del total de muertes registradas en ese grupo poblacional. Esto implica que, de cada 100 fallecimientos en adultos mayores de 30 años, aproximadamente 13 estuvieron relacionados con este tipo de enfermedades.
Calidad del aire en Bogotá Foto:Archivo EL TIEMPO
En 2021 se observó un comportamiento similar. Ese año se alcanzó un máximo de 1.426 muertes atribuibles a la exposición a partículas finas, dentro de un rango estimado entre 1.189 y 1.764 casos. Este periodo fue el que registró mayor cantidad de fallecimientos por ECV entre 2018 y 2022.
Las enfermedades del corazón, otra de las afecciones asociadas a la contaminación del aire, también tuvieron un impacto en personas de 25 años o más. En 2021 se estimaron 751 muertes evitables por esta causa, lo que representó el 17,9 por ciento del total de muertes atribuibles. Es decir que, de cada 100 muertes relacionadas con la contaminación, cerca de 18 correspondieron a enfermedades cardíacas.
LEA TAMBIÉN

Los datos del Distrito muestran que este año los fallecimientos por EIC fueron mayores que en los otros periodos analizados.
Los accidentes cerebrovasculares (ACV) registraron su mayor número de muertes evitables en 2019, con 198 casos. Esto equivale al 21,8 por ciento de las muertes atribuibles en ese periodo, es decir, aproximadamente 22 de cada 100 fallecimientos relacionados con la contaminación del aire estuvieron asociados a este tipo de eventos.
En cuanto a las enfermedades respiratorias en adultos de 30 años o más, el punto más alto se alcanzó en 2019 con una tasa de 11,9 muertes por cada 100.000 personas. Es decir que cerca de 12 personas murieron por estas causas en ese año.
Barrio Mochuelo, en Ciudad Bolívar. Foto:Oscar M. Piñeros
“En particular, los más vulnerables a los efectos de la contaminación del aire son niños y niñas, personas adultas mayores, gestantes y personas con enfermedades crónicas o condiciones de riesgo”, aseguró Julián Fernández, subsecretario de Salud Pública del Distrito Capital.
Los lugares más contaminados
En cuanto a la distribución territorial, el estudio identificó que las localidades de Ciudad Bolívar, Antonio Nariño y Tunjuelito registraron los promedios anuales más altos de material particulado fino.
Estas condiciones se han traducido en una mayor cantidad de muertes atribuibles a este contaminante en esas zonas de la ciudad.
Vía paralela de la avenida Villavicencio que será intervenida en el marco de la Zuma. Foto:Secretaría de Ambiente
“Hemos identificado que en el sur de Bogotá, localidades como Ciudad Bolívar, Tunjuelito y Antonio Nariño son las de mayor exposición a este material particulado fino, por eso es allí donde concentramos nuestros mayores esfuerzos con estrategias ya en marcha como las Zonas Urbanas por un Mejor Aire (Zuma), para que sean estas zonas las que más se beneficien de su reducción”, señaló Adriana Soto, secretaria distrital de Ambiente.
Dentro de estas localidades, Tunjuelito, ubicada en el sur de la capital, aparece como la más impactada, con un promedio de 111,3 muertes por cada 100.000 habitantes.
Esto significa que, en un grupo de 100.000 personas, más de 111 fallecieron por causas atribuibles a este contaminante. En Ciudad Bolívar, el promedio fue de 104,3 muertes por cada 100.000 ciudadanos, es decir, poco más de 104 casos por cada 100.000 habitantes.
LEA TAMBIÉN

Por su parte, en Antonio Nariño, en el sur de la ciudad, el promedio alcanzó las 102,5 muertes por cada 100.000 habitantes.
Para tratar de reducir las emisiones contaminantes, mejorar la calidad del aire y atender el problema de salud, en octubre de 2024 se declaró la primera Zona Urbana Mejor Aire (ZUMA) con el Decreto 492 de 2023, en el que el Distrito realizará mantenimiento y pavimentación de vías, renaturalización y reverdecimiento urbano, monitoreo de calidad del aire, mejoramiento del espacio público y control a fuentes contaminantes.
TATIANA MORENO QUINTERO
REDACCIÓN BOGOTÁ
















Deja una respuesta