Desde hace varios meses, encuesta tras encuesta vienen sugiriendo que una mayoría de estadounidenses desaprueba la gestión de Donald Trump y su manejo de los temas más sensibles para el país, en particular, la economía.
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Pero el último sondeo publicado esta semana por The Associated Press-NORC Center for Public Affairs Research pinta un panorama negro para el mandatario, que incluso ya se siente entre sus propios seguidores.
En la encuesta, el 70 por ciento de los consultados se muestra en contra de su política económica. Y la cifra crece al 75 por ciento cuando se les pregunta por el costo de vida. Se trata de los peores números que registra el presidente en este segundo mandato y una caída de 8 puntos porcentuales comparada con esta medición de hace un mes.
Como era de esperarse, la desaprobación es aún más marcada entre demócratas e independientes.
Entre estos últimos, apenas 2 de cada 10 respaldan su manejo de la economía, lo que representa una caída respecto al mes anterior.
Reserva Federal de Estados Unidos. Foto: AFP
La base republicana empieza a alejarse de Trump
Pero lo que más preocupa en la Casa Blanca es el deterioro dentro de su propia base, ya que entre los republicanos el apoyo a su gestión económica bajó al 62 por ciento, desde el 74 por ciento que registraba hace apenas unas semanas.
Ese desgaste también se hace evidente al mirar el costo de vida, el tema más sensible para los votantes. Solo alrededor de la mitad de los republicanos aprueba la forma en que Trump gestiona los precios, una señal de descontento que rompe con la tradicional disciplina partidista.
El malestar es aún más profundo entre los votantes más jóvenes del partido. Aproximadamente 6 de cada 10 republicanos menores de 45 años desaprueban su manejo del costo de vida, frente a cerca de 4 de cada 10 entre los mayores. La brecha generacional refleja una inquietud creciente en un segmento clave del electorado que será determinante en los próximos comicios.
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En términos generales, la aprobación del presidente también sigue debilitándose. Solo el 33 por ciento de los estadounidenses respalda su gestión, frente al 38 por ciento que lo hacía hace un mes. Es un nivel comparable al de los peores momentos de su antecesor durante el pico inflacionario de 2022.
La guerra y el alza en la gasolina, entre los factores que explican la caída
Detrás de estos números hay una combinación de factores que han erosionado la confianza en un presidente que llegó a la Casa Blanca con la promesa de mejorar las condiciones económicas. La guerra con Irán, iniciada en febrero, no solo se ha prolongado más de lo esperado, sino que también ha tenido efectos directos en el bolsillo de los consumidores.
El precio de la gasolina, por ejemplo, se ha disparado cerca de un 30 por ciento desde el inicio del conflicto, impulsado por la volatilidad de los mercados energéticos y las tensiones en el estrecho de Ormuz. A esto se suma una inflación que ha vuelto a repuntar y se ubica en 3,3 por ciento anualizado, por encima del nivel que Trump heredó al asumir el cargo.
Los precios de los combustibles subieron en Estados Unidos. Foto: AFP
La situación se agrava por la percepción de inconsistencias en la política económica. Mientras el presidente insiste en que el país atraviesa una “edad dorada”, sus aranceles han generado incertidumbre en los mercados y el ritmo de contratación se ha desacelerado. Tres cuartas partes de los estadounidenses describen ahora la economía como “mala” o “regular”, una proporción mayor que en meses anteriores.
Este deterioro en la percepción económica se ha traducido en frustración incluso entre votantes que apoyaron al presidente. El entusiasmo entre los republicanos ha disminuido notablemente desde el inicio de su mandato, especialmente entre quienes no se identifican con el ala más leal del movimiento MAGA.
Encuestas podrían tener efecto en las elecciones de noviembre
El panorama es particularmente complejo si se tiene en cuenta el calendario político. En apenas seis meses, Trump y el Partido Republicano deberán enfrentarse a los votantes en las elecciones legislativas de mitad de mandato, en las que estarán en juego las mayorías en el Congreso.
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Y los datos de otras encuestas no ofrecen mucho alivio. Un sondeo de Reuters/Ipsos, también publicado esta semana, muestra que la aprobación del presidente se mantiene en un 36 por ciento, sin cambios respecto al mes anterior, pero aún en niveles históricamente bajos para su mandato.
Más allá de la economía, la encuesta revela preocupaciones crecientes sobre otros aspectos de su liderazgo. Solo el 26 por ciento de los estadounidenses considera que Trump tiene un temperamento equilibrado. Incluso entre republicanos hay división, con un 53 por ciento que lo ve así y un 46 por ciento que opina lo contrario.
También surgen dudas sobre su estado mental. El 51 por ciento de los encuestados, incluido un 14 por ciento de republicanos, cree que su agudeza mental ha empeorado en el último año.
Estos cuestionamientos se han visto alimentados por una serie de episodios recientes, incluidos comentarios explosivos sobre Irán y un enfrentamiento público con el papa León, a quien el presidente criticó abiertamente por su postura frente a la guerra.
El papa León XIV criticó abiertamente la postura de Trump frente a la guerra. Foto: EFE
El contraste en la percepción pública es significativo, ya que cerca del 60 por ciento de los estadounidenses tiene una opinión favorable del pontífice, frente al 36 por ciento que tiene la misma opinión de Trump.
Por supuesto, varios de los factores que hoy anclan la popularidad del presidente son de carácter coyuntural, en particular la guerra con Irán, y podrían cambiar en los próximos meses si la dinámica del conflicto cambia. De momento, sin embargo, el panorama para Trump y su partido no pinta color de rosa.
SERGIO GÓMEZ MASERI – Corresponsal de EL TIEMPO – Washington
















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