En plena carrera 30 entre calles 26 y 45 hay un edificio que resalta y se roba las miradas de los bogotanos. Aunque hay mucho que ver en el sector, como la Universidad Nacional, el edificio del Centro Administrativo Distrital (CAD) o hasta los mismos buses de TransMilenio en su ajetreo diario, esa construcción, alta, delgada, de concreto, con piedra amarilla, ventanales rectangulares y encerrada entre muros de lata grafiteados y con afiches publicitarios, despierta la indignación de quienes conocen el escándalo de contratación que hay detrás y la duda de otros que solo ven abandono.
LEA TAMBIÉN
Se trata de la sede de la Alcaldía Local de Teusaquillo, un proyecto que está a punto de convertirse en uno de los mayores elefantes blancos de Bogotá. Su construcción está rodeada de irregularidades, retrasos, prórrogas y miles de millones de pesos que, actualmente, no se sabe en qué quedarán y son vigilados muy de cerca por la Contraloría de Bogotá.
De hecho, este viernes 24 de abril, el contralor distrital, Juan Camilo Zuluaga, anunció un fallo con responsabilidad fiscal, a título de culpa grave, en contra de los consorcios a cargo de la obra, por 36.424 millones de pesos.
Esta decisión se da en medio de serias irregularidades detectadas en la ejecución de los contratos de obra e interventoría, así como en mayores costos derivados del pago de arrendamientos y de la suscripción de contratos de consultoría para evaluar el estado de la obra, en contraste con los diseños iniciales y la licencia de construcción otorgada.
El primer imputado es el consorcio JR Sede, integrado por Prano Ingeniería, Fernando Ramírez y Luis Edgar Eduardo García Santander, el cual se ganó la licitación en 2016 del contrato de obra por 22.290 millones de pesos.
Nueva sede de la Alcaldía de Teusaquillo se encuentra en obras. Foto:Contraloría de Bogotá.
Además, la Contraloría imputó al consorcio Velnec GNG 2017, representado legalmente por Antonio Rafael González e integrado por las empresas Velnec S. A. y GNG Ingeniería S. A. S., el cual actuó como interventor desde 2017, luego de que el consorcio San Bartolomé le haya cedido el contrato por 1.600 millones de pesos.
El inicio de la pesadilla se remonta a finales de 2016, cuando se adjudicó el contrato 088 para construir la nueva sede de la Alcaldía Local. El proyecto se cocinó durante las administraciones de Samuel Moreno, Gustavo Petro y Enrique Peñalosa, hasta que en esa última se firmó el contrato de obra.
Juan Camilo Zuluaga Morillo Foto:Concejo de Bogotá
En el papel quedó muy claro: se debe construir un edificio de 13 pisos y tres sótanos en la carrera 30 con calle 40, un punto privilegiado para centralizar la atención a la ciudadanía y facilitar los trámites en un solo lugar. JR Sede debió entregarla en 26 meses, es decir, en 2019.
Casi 10 años después de la adjudicación del contrato, el edificio tiene un avance físico de obra cercano al 80 por ciento. Desde afuera se ve la estructura casi que terminada, pero por dentro está abandonada, en deterioro y sin un futuro cierto.
EL TIEMPO recorrió dicha obra. Nada más al pasar las puertas de lata, un piso de piedras, pasto y tierra dan la bienvenida a la obra. Un parque infantil abandonado y consumido por la maleza es la antesala. El hormigón de la estructura genera una sensación fría que, de todas maneras, se vuelve constante recorriendo los 13 pisos.
Alcaldía Local de Teusaquillo Foto:EL TIEMPO
Las escaleras están cubiertas de polvo y en ellas se encuentran paquetes de papas, botellas de agua o jugo, cintas de seguridad y cables regados. Entrar a las oficinas luce más familiar. La mayoría tiene pisos negros, ventanas instaladas y techos, aunque con los orificios abiertos, por donde se salen los cables de la iluminación.
Las puertas están colocadas, pero permanecen forradas de plástico. Hay sillas posicionadas aleatoriamente en los consultorios, estanterías con hojas, carpetas y cajas de cartón. Así se repite en todos los pisos, con oficinas calcadas, donde el eco es protagonista en medio del ruido de la carrera 30.
Pero en los sótanos la cosa cambia. Tres pisos subterráneos parecen competirles a las catacumbas de París. Son oscuros, se va la señal telefónica, son más fríos que la entrada, con paredes de piedra y con los rastros de humedad que vienen desde la superficie.
LEA TAMBIÉN

Hasta agosto de 2025 permanecieron inundados por las lluvias, generándole graves problemas de humedad a los edificios vecinos. Ese ha sido uno de los grandes dolores de cabeza para los propietarios, y su causa se remonta a 2016.
Una fuente cercana al proceso, quien prefirió no dar su nombre, le aseguró a EL TIEMPO que los tropiezos en este proyecto comenzaron incluso antes de poner las primeras piedras.
“Desde el comienzo, al parecer, se identificaron unas fallas en los diseños, que los hizo la firma Anfer Ingeniería EU, ganadora de un concurso de la Universidad Nacional. Con esos diseños se hizo la licitación y se adjudicó la obra, pero cuando el contratista comenzó, al parecer, detectó, junto con la interventoría, unas inconsistencias en el diseño, pero nunca se tramitaron modificaciones al contrato para ajustar los diseños. De una vez empezaron a ejecutar y a construir”, señaló la fuente.
La edificación de la sede de la alcaldía de Teusaquillo tiene 13 pisos y 3 sótanos. Foto:EL TIEMPO
En efecto, en 2017 comenzó oficialmente la obra con ese primer tropiezo que no fue alertado a tiempo. Además, ese mismo año la interventoría tuvo que cederse al nuevo consorcio y estos cambios empezaron a traducirse en más costos indirectos y mayores tiempos de ejecución.
Mientras tanto, los vecinos empezaron a notar grietas, humedad, hundimientos y otros problemas estructurales que antes no se veían en sus apartamentos, casas o locales. Varias quejas en edificios aledaños encendieron las alarmas.
“En un principio nos alegró mucho tener la Alcaldía tan cerca, pero se convirtió en una pesadilla cuando se detuvo la obra. Vecinos empezaron a ver filtraciones de agua y humedad. Más adelante empezamos a notar que nuestro edificio se estaba hundiendo y hoy ya son más de cuatro centímetros que se ha corrido hacia donde está la construcción. Eso duró inundado como por tres años y tuvimos muchas afectaciones en las paredes, lo cual nos generó riesgo estructural”, señaló Miguel Ángel González, propietario de un apartamento vecino a la obra.
Alcaldía Local de Teusaquillo. Foto:EL TIEMPO
Ante las quejas, fue necesario contratar un diagnóstico de la Sociedad Colombiana de Ingenieros para revisar en qué había fallado la construcción. El concepto fue claro: hubo variaciones en los elementos estructurales del proyecto, cambios que no fueron reportados o que no correspondían a lo planteado en los diseños.
“Una de las conclusiones de la Sociedad es que las afectaciones a los vecinos sí fueron consecuencia de lo que se estaba ejecutando en la construcción”, señaló la fuente.
Mientras tanto, los vecinos comenzaban a poner avisos de venta o arriendo de sus inmuebles, o en el peor de los casos huían y dejaban en abandono las construcciones.
Alcaldía Local de Teusaquillo Foto:EL TIEMPO
Según la Contraloría de Bogotá, esas denuncias de la comunidad fueron la única advertencia de que la obra se estaba haciendo mal. El consorcio interventor Velnec GNG 2017, quien debía alertarlo, no lo hizo y se agravó la situación.
“El consorcio, en su calidad de interventor, incurrió en faltas derivadas de la ausencia de vigilancia y control oportuno durante la ejecución del contrato, iniciado en febrero de 2017. Las irregularidades en la obra sólo fueron advertidas a partir de las quejas de la comunidad por fallas estructurales y no por alertas de la interventoría. Aunque el consorcio reportó observaciones y ajustes, estos no garantizaron el cumplimiento de las condiciones de la licencia de construcción ni de los diseños técnicos”, señaló el ente de control en su momento.
LEA TAMBIÉN

El plazo inicial para entregar la obra era 2019, pero ese compromiso no se cumplió. Una prórroga se otorgó para que por fin fuera entregado en julio de 2021, mientras se buscaban alternativas para subsanar los daños y corregir la construcción.
No obstante, la obra se estancó por irregularidades constatadas en peritajes técnicos en diciembre de 2020, en los que se encontraron “múltiples inconsistencias entre lo que era la obra ejecutada, la licencia de construcción y los diseños”, que, de nuevo, no fueron alertados por la interventoría.
El 19 de julio de 2021 se llegó y tampoco se entregó el proyecto, culminando así el plazo de ejecución del contrato.
Nueva sede de la Alcaldía de Teusaquillo Foto:EL TIEMPO
La Contraloría advirtió en su momento que ese proyecto entraría en un periodo de estancamiento, agravado por dos situaciones: los recursos iniciales ya comprometidos no se reflejaron en una infraestructura en funcionamiento y el edificio comenzó a deteriorarse por el abandono, significando “un riesgo de pérdida del valor de la inversión pública”.
En efecto, en los próximos años el edificio comenzó a sufrir inundaciones, sobre todo en uno de los abismos contiguos a los sótanos. Para los vecinos, este represamiento de aguas contribuyó a más humedad en sus edificios, generando riesgo estructural.
El ente de control adelantó seguimientos fiscales al proyecto, con alertas sobre un posible detrimento patrimonial por obra inconclusa y una ineficiencia en el uso de los más de 22.000 millones invertidos inicialmente.
La edificación de la sede de la alcaldía de Teusaquillo Foto:EL TIEMPO
El 5 de diciembre de 2024, con una situación incontrolable de inundaciones en la obra, se emitió una alerta de riesgo por posibles afectaciones estructurales.
Para agosto de 2025 se autorizaron nuevos recursos para reactivar el proyecto y se destinaron nuevos fondos para contratar estudios y diseños para saber cómo se debe intervenir la obra con miras a terminarla.
Con corte a marzo de 2026, dicha consultoría avanza en un 53 por ciento, barajando opciones que pueden ir desde el derrumbe de la infraestructura hasta la inyección de importantes recursos para intervenir de fondo los mencionados errores.
LEA TAMBIÉN

Para la Contraloría, a punto de completarse una década de contratada esta obra, “la ciudad enfrenta ahora un escenario donde, además de lo ya invertido, será necesario destinar nuevos recursos para poder finalizar o recuperar la obra”. Por esta razón, advierte riesgos de pérdida de recursos públicos, sobrecostos y fallas en la gestión del proyecto.
“Desde que tenemos a esta obra como vecina, yo calculo que hemos invertido en extras unos 2 millones de pesos. Una fachada normal puede durar entre cinco a 10 años, pero la nuestra no duró ni tres años y nos tocó, este año, pagar nuevamente una cuota de 450.000 pesos para arreglar las fisuras de la fachada. Muchos propietarios han abandonado por los daños, otros han tenido que vender y otros nos seguimos aguantando esto todos los días”, agregó Miguel Ángel, el vecino de la obra.
Mientras tanto, JR Sede y Velnec GNG 2017 deberán responder por el fallo de responsabilidad fiscal a título de culpa grave por más de 36.000 millones de pesos que la Contraloría emitió, al tiempo que los vecinos y los bogotanos seguirán conviviendo con ese gran elefante blanco que manchó la historia de la capital.
NICOLÁS DÍAZ MALPICA
Redacción Bogotá
















Deja una respuesta