El gobierno de Donald Trump ha centrado buena parte de su narrativa migratoria en reducir los cruces ilegales en la frontera sur. Sin embargo, un nuevo análisis del investigador David Bier, del Cato Institute, sugiere que dicha lectura es bastante incompleta.
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Agentes de la Patrulla Fronteriza en la frontera sur de Estados Unidos. Foto:CBP
Tras revisar los datos disponibles del primer año de la segunda administración de Trump, Bier concluye que la caída más pronunciada no se ha dado en la inmigración irregular, sino en la inmigración regular.
La base de esa conclusión radica en una comparación agregada de flujos. Según el análisis, aunque los cruces irregulares efectivamente han disminuido desde enero de 2025, esa tendencia ya venía en curso antes del cambio de Gobierno.
De hecho, las detenciones de la Patrulla Fronteriza habían caído más del 80 % desde su pico en 2023 hasta diciembre de 2024 (justo antes de que Trump tomara las riendas de la Casa Blanca) y cerca del 83 % de esa reducción ocurrió durante la administración anterior de Joe Biden.
Las personas estaban yendo a los puertos oficiales de entrada, se presentaban, solicitaban asilo, haciendo exactamente lo que la ley dice que deben hacer. Estaban siguiendo las reglas.
David BierInvestigador Cato Institute
Lo mismo sucede con otras métricas, como las liberaciones de migrantes recién detenidos y los llamados ‘gotaways’, es decir, los que logran cruzar sin ser detenidos, que también ya venían en descenso pronunciado.
En contraste, la inmigración legal, que había crecido entre 2021 y 2024, sí se desplomó tras una serie de decisiones adoptadas desde el inicio del nuevo mandato.
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Al poner ambos fenómenos en la misma escala, Bier estima que el recorte en las entradas legales es 2,5 veces mayor que el de las ilegales en términos mensuales.
Una patrulla fronteriza recoge a un grupo de solicitantes de asilo en Arizona. Foto:Getty Images
En cifras absolutas, se calcula que unas 132.000 personas dejaron de ingresar por vías legales frente a unas 50.000 menos por vías irregulares. Es decir, alrededor del 72 % de la reducción total se debe a la inmigración legal.
“Las personas estaban yendo a los puertos oficiales de entrada, se presentaban, solicitaban asilo, haciendo exactamente lo que la ley dice que deben hacer. Estaban siguiendo las reglas. Las entradas legales no eran el ‘desastre’ de las que habla Trump. Eran una buena solución al ‘desastre’ de la inmigración ilegal”, le dijo Bier a EL TIEMPO al cuestionar que la reducción se presente como un freno a la ilegalidad.
Las vías migratorias legales que se han cerrado en Estados Unidos
El informe desglosa ese retroceso en las siguientes categorías:
- El caso más drástico es el del asilo. Tras la eliminación de la aplicación CBP One y la suspensión del derecho a solicitar asilo en la frontera, las entradas legales de solicitantes cayeron un 99,9 %. De casi 40.000 ingresos mensuales en diciembre de 2024 se pasó a apenas 26 en febrero de 2025, cifra que desde entonces se ha mantenido en ese promedio mensual. También se redujo el número de personas clasificadas como “inadmisibles” que intentan ingresar por puertos oficiales.
- En el programa de refugiados, la caída ronda el 90 %. La administración suspendió inicialmente el sistema y luego lo reactivó de forma muy limitada. Los ingresos pasaron de más de 12.500 en diciembre de 2024 a poco más de 1.300 en marzo de 2026, con un tope anual fijado en 7.500, lo que implica un promedio mensual de apenas 500 refugiados para el resto del año.
- Las visas de inmigrante que conducen a la residencia permanente también han sufrido un golpe sustancial. Aunque no hay datos completos recientes, Bier estima que podrían haberse reducido en torno al 43 % como mínimo, y posiblemente cerca de la mitad. La razón principal son las prohibiciones que afectan a decenas de países. Desde enero de 2026, se vetaron visas a nacionales de 40 países y, poco después, la medida se amplió a 92 países. Estas restricciones afectan directamente a una proporción significativa de solicitantes, incluidos los familiares inmediatos de ciudadanos estadounidenses.
El estatus de asilo en Estados Unidos se solicita ante Uscis. Foto:iStock
- En el caso de visas para prometidos y cónyuges de ciudadanos estadounidenses, la caída ha sido de alrededor del 65 % en comparación con el verano de 2024. Aunque algunos solicitantes podrían intentar cambiar de categoría, el proceso es lento y costoso, lo que limita esa posibilidad a corto plazo.
- Las visas de estudiantes internacionales registraron un descenso del 40 % en el verano de 2025 frente al mismo periodo del año anterior. Entre los factores que explican esta caída están la cancelación de miles de visas, la suspensión temporal de emisiones durante la temporada alta y nuevas prohibiciones para estudiantes de determinados países. A esto se suman medidas más amplias, como intentos, bloqueados por los tribunales, de restringir la capacidad de las universidades para admitir alumnos extranjeros.
- En el ámbito laboral, las visas H-1B, clave para los trabajadores calificados, también han disminuido. Bier estima una caída aproximada del 25 %, impulsada en parte por una tarifa de 100.000 dólares impuesta a las nuevas solicitudes de trabajadores fuera del país. Según datos citados en el informe, las peticiones bajo este esquema se redujeron en un 87 % tras la entrada en vigor de la medida.
Los datos lo dejan claro. Ha recortado más la inmigración legal que la ilegal. Y no es una diferencia menor
David BierInvestigador Cato Institute
Efecto migratorio de Trump impacta a estadounidenses y empresas
En conjunto, estos recortes dibujan un patrón claro. Mientras que la reducción de la inmigración ilegal prolonga una tendencia previa, el desplome de la inmigración legal responde a decisiones específicas adoptadas en el último año. El efecto, sostiene Bier, no solo impacta a quienes buscan ingresar, sino también a ciudadanos estadounidenses que intentan reunirse con familiares o a sectores económicos que dependen de trabajadores extranjeros.
En su conclusión, el analista cuestiona la narrativa oficial según la cual la política migratoria se centra exclusivamente en frenar la ilegalidad.
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“El presidente Trump ha dicho repetidamente que quiere más inmigración legal y que su objetivo es la ilegal. Es una línea útil. Le permite presentar las deportaciones masivas y las prohibiciones de visas como una aplicación reacia de la ley, en lugar de lo que realmente son: una amplia campaña ideológica contra la inmigración de todo tipo. Los datos lo dejan claro. Ha recortado más la inmigración legal que la ilegal. Y no es una diferencia menor”, sostiene el experto.
Tendencias EL TIEMPO Foto:iStock
En su conversación con EL TIEMPO, Bier añade que esta estrategia parte de una premisa equivocada. Contrario a lo que sostiene el presidente, la inmigración legal, dice Bier, “beneficia a los estadounidenses, aumenta nuestra prosperidad, mejora nuestra seguridad y protege nuestra libertad de asociarnos, contratar y comerciar con personas de otros países. Pero Trump parece rechazar todo eso”.
SERGIO GÓMEZ MASERI – Corresponsal de EL TIEMPO – Washington
@sergom68
















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