Representantes de más de medio centenar de países se reúnen hasta hoy en Santa Marta para discutir cómo abandonar de manera gradual la dependencia de los combustibles fósiles. En el marco del evento, Colombia y España reafirmaron su colaboración para el intercambio de conocimientos para llevar a cabo una transición energética justa. En entrevista con EL TIEMPO, la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico del país europeo, Sara Aagesen, habla sobre el impacto del conflicto en Oriente Medio y las lecciones aprendidas tras un año del apagón que paralizó la península ibérica.
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Sara Aagesen, ministra para la Transición de España, junto a Irene Vélez, ministra de Ambiente. Foto:Ministerio de Ambiente.
¿Qué le parece la celebración de la conferencia internacional que se celebra en Santa Marta justo en este momento de tensiones en el estrecho de Ormuz por el conflicto en Oriente Medio?
Me gustaría poner en valor el liderazgo que ha tenido Colombia y Países Bajos para celebrar esta convención necesaria desde hace décadas y muy oportuna justo en este momento de nuevo conflicto bélico, el cual no solo es contrario al derecho internacional y tiene impacto en vidas sino que también se trata de una guerra fósil en la que se utilizan los combustibles como arma, lo que provoca muchísimas tensiones e impactos. Se trata de un encuentro en el que diferentes países venimos a sumar esfuerzos y a crear nuevas alianzas para que por fin se pueda establecer una hoja de ruta para dejar de depender del petróleo, del gas y del carbón. Es una iniciativa valiente y visionaria.
¿Cuál ha sido el papel de España en esta conferencia?
Desde el principio hemos apoyado su celebración y la importancia de tratar el tema del abandono de los combustibles fósiles. En este encuentro España va a facilitar la discusión sobre la oferta y la demanda. Queremos contar cómo ha sido nuestra experiencia en la transición energética y decir que el camino es posible y que genera empleo, precios competitivos, reindustrialización, competitividad y seguridad en la economía. En un mundo donde la geopolítica está complicada, la agenda de transición energética también es una agenda de seguridad.
¿Lo discutido en Santa Marta alimentaría la conversación de la próxima COP?
Sí, será a final de este año en Turquía bajo dos presidencias por primera vez, Australia y Turquía. Nuestro objetivo es tender un puente entre las conversaciones del grupo de 57 países ambiciosos que estamos reunidos aquí y la próxima COP. Buscamos que lo discutido sirva de catalizador. Seguro que este no es el último encuentro. Es la primera vez que tenemos una convención para hablar del abandono progresivo de los combustibles fósiles donde no solo hay representantes de países, sino que también está presente la sociedad civil, el mundo académico, las mujeres y los jóvenes, entre otros. Todos ellos tienen la vocación clara de anclarnos en la ciencia a la hora de tomar decisiones por motivos ambientales debido al cambio climático.
¿Qué tanto se ha avanzado en la transición energética en España?
La transición ecológica ha sido un eje principal en el diseño de las distintas políticas de gobierno de España. Nos hemos encargado de tener una política de corto, mediano y largo plazo de la mano de la sociedad civil para poder tener una visión y una certidumbre. Considero que las grandes transformaciones solo ocurren cuando se cuenta con la sociedad y así lo hemos construido. Siempre digo que el sol y el viento nunca serán bloqueados en el Estrecho de Ormuz.
Sara Aagesen, vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica de España. Foto:Laura Dussán. El Tiempo
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En total, hemos aumentado un 150 por ciento nuestro parque renovable, sobre todo eólico y fotovolcaico, desde el 2018. Ello nos ha permitido tener precios de la electricidad mucho más competitivos, pues a muchas horas del día no dependemos de los combustibles fósiles. Además, gracias a una transición justa y buscando nuevas oportunidades donde se cerraba la minería, en especial, las centrales térmicas de carbón, hemos pasado de producir un 17 por ciento de nuestra generación eléctrica con carbón a menos del 1 por ciento en ese periodo. También la adquisición de vehículos eléctricos ha aumentado un 100 por ciento si comparamos los meses del año pasado con los que llevamos en este 2026.
¿En qué consiste el paquete de medidas que lanzó recientemente España para aminorar el impacto del conflicto en Oriente Medio?
En marzo aprobamos un paquete de medidas por más de 5.000 millones de euros para paliar el impacto que la guerra en Oriente Próximo está teniendo en los ciudadanos y en la economía. Lo llamamos un plan de respuesta integral porque responde a lo urgente ante la subida de precios de los mercados energéticos. Nuestro objetivo ha sido proteger a los colectivos vulnerables y a los sectores productivos más expuestos, pero a su vez también trabajar en lo estructural.
Por ejemplo, hemos implementado una serie de rebajas fiscales tanto en gas como en gasóleo, gasolina y electricidad. Se trata de medidas temporales, de momento, por tres meses, pero queremos ver cómo sigue el conflicto para ver si tomamos nuevas decisiones. Los mercados siguen muy volátiles, con lo cual veremos dentro de muy poco si el gobierno tiene que seguir ampliando o incluso reconfigurando las medidas aprobadas.
¿Se tomarían medidas conjuntas entre todos los países de la Unión Europea?
Justo hace unos días hubo una presentación de una comunicación que se llamaba acelerar Europa, la cual tiene mucho que ver con lo que llevamos haciendo en España y es defender la soberanía energética. Depender y ser adictos a los combustibles fósiles, nos hace vulnerables.
En Europa, en los últimos 55 días, ha habido un incremento del gasto en combustibles de 24.000 millones de euros por este conflicto. Ese dinero lo hubiéramos podido utilizar en una agenda verde, de prosperidad y competitividad. Desde Europa, lo que se ha propuesto es seguir ahondando en esta transición.
En específico, desde España lo que hemos pedido es, como ya ocurrió con la Guerra de Ucrania con REPowerEU, un paquete de medidas para empoderar a Europa con inversiones a la altura del reto que enfrentamos. Que las lecciones aprendidas no tengamos que volverlas a recordar en un futuro próximo por otra nueva crisis energética ocasionada por una guerra unilateral.
Sara Aagesen, vicepresidenta tercera. Foto:Gobierno de España.
¿Puede llegar a existir una amenaza en el suministro de España en este momento?
En España tenemos un sistema energético muy robusto, lo que nos permite decir que la amenaza no es de suministro. Lo tenemos asegurado pues hemos hablado con los distintos operadores. El mayor impacto es el que estamos sufriendo en los mercados y que se está viendo en los precios.
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Por ello, hemos querido ayudar a los colectivos más vulnerables dándoles un sistema de protección adicional con la prohibición de cortes, es decir, que ante un impago ninguna compañía pueda cortarles el suministro. También hay una sobreprotección con el llamado bono térmico y bono eléctrico. Lo que hemos hecho es reforzar los niveles de cobertura de ambos para que esos colectivos tengan menos exposición ante las volatilidades.
¿Las rebajas fiscales no podrían llegar a ir en contravía de la idea de dejar de depender de los combustibles fósiles?
Se trata de una medida de protección temporal ante las circunstancias actuales que nos permiten proteger a los más vulnerables, pues en medio de lo que está ocurriendo habría un claro impacto en la inflación, lo cual les puede afectar mucho más. Sin embargo, lo más importante es lo estructural, el apostar por esta agenda verde que es la de las renovables. Los combustibles fósiles son del pasado; y las energías renovables son la libertad del presente y del futuro. Así lo vemos en España.
Se acaba de cumplir un año del apagón de España. ¿Qué lecciones les dejó este evento?
La primera es la mejora de la supervisión del sistema eléctrico. Hay una multitud de actores que participan y que tienen que cumplir una normativa. Hay que llevar una supervisión muchísimo mayor y así lo hemos hecho, hemos mejorado en la supervisión.
Además, tal y como lo ha reconocido el informe de nuestro gobierno y posteriores de expertos europeos, lo que sucedió tenía todos los mecanismos necesarios para que no hubiera ocurrido. Fue un evento totalmente inédito, multifactorial, en el que concurrieron a la vez muchos factores y, por lo tanto, esa supervisión seguro que mejora para que todos operen en las mejores condiciones.
Otra lección es que los propios expertos europeos ante un evento tan inédito lo que han dicho es que ellos mismos quieren repensar qué procedimientos y actualización de normativa deberían emprender. Además, ante un evento tan complejo como el que ocurrió, culpabilizar a las renovables es de soluciones simplistas. La realidad y el rigor técnico han evidenciado que no fue nada de eso que se anunció de forma muy precipitada. Desde España, lo que hicimos desde el primer momento es anclarnos en ese rigor técnico y que toda la información fuera transparente.
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¿Cómo cree que le afecta a la transición energética el creciente negacionismo climático?
El mayor riesgo de nuestro tiempo es la desinformación. Ese negacionismo, yo lo llamo terraplanismo, es muy perjudicial, porque la integridad de la información es fundamental. El problema es que los bulos llegan antes que la información veraz, la cual a veces es compleja y requiere mucho rigor. Por ello, desde el gobierno en los próximos días vamos a lanzar un plan contra la desinformación climática.
Otra cosa que nos preocupa es que los científicos y los divulgadores del cambio climático se sienten especialmente atacados. En nuestro país, los mensajes de odio no paran de crecer y ante esa situación también nuestro plan de acción va a ser que ellos tengan una red de apoyo para evitar que se sientan aislados.
















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