Colombia sigue siendo uno de los países más riesgosos para el ejercicio de la actividad sindical, especialmente para las mujeres. Así lo advirtió la Defensoría del Pueblo en el marco de la conmemoración del Día Internacional del Trabajo.
Según la entidad, entre 1971 y 2020 se documentaron 15.245 actos de violencia contra el movimiento sindical en el país. De ese universo, 3.395 casos corresponden específicamente a violencias dirigidas contra mujeres sindicalistas, lo que revela un patrón de riesgo diferenciado.
sindicatos Foto:sindicatos
La Defensoría alerta que las mujeres sindicalistas han sido víctimas de violencias basadas en género, amenazas contra sus familias, violencia sexual y estrategias de deslegitimación de su liderazgo.
Un conjunto de hechos que, advierte el Ministerio Público, exige medidas urgentes para garantizar su vida, integridad y el ejercicio pleno de sus derechos.
A esa situación se suma una brecha estructural en la participación: las mujeres representan solo el 36 % dentro de los espacios sindicales en el país, lo que evidencia obstáculos persistentes para su liderazgo en el movimiento obrero.
La Defensoría también hizo una radiografía sobre la actividad sindical en Colombia. Desde 1920 se han registrado 11.579 sindicatos, que agrupan a 889.068 hombres y 496.558 mujeres. Pero apenas el 4,6 % de la población trabajadora está afiliada a estas organizaciones, una cifra que refleja las limitaciones del ejercicio de la libertad de organización.
En el caso de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), la organización reporta 261.719 mujeres afiliadas, siendo la central con mayor participación femenina.
En este contexto, la entidad trajo a colación la figura de María Cano, pionera del sindicalismo en el país y referente histórico de la lucha por los derechos laborales y la participación de las mujeres en escenarios tradicionalmente excluyentes.
Marcha de trabajadores y sindicatos en apoyo a las víctimas y las reformas sociales del Gobierno Foto:Milton Diaz/ El Tiempo
Cano, conocida como “La Flor del Trabajo”, impulsó la organización obrera en la década de 1920, recorrió el país denunciando condiciones de explotación y promovió la consigna de los tres ochos: ocho horas de trabajo, ocho de estudio y ocho de descanso.
La Defensoría señaló que su legado sigue vigente como símbolo de la defensa de la dignidad laboral, la equidad de género y la organización social.
De cara a los desafíos actuales, insistió en la necesidad de fortalecer el sindicalismo con enfoque de género.
Entre las prioridades que plantea están eliminar la brecha salarial, erradicar el acoso y la violencia laboral, promover políticas inclusivas, incorporar la perspectiva de género en la negociación colectiva y aumentar la participación de las mujeres en los espacios de decisión sindical.
También reiteró la importancia de garantizar derechos fundamentales como la libertad sindical, la asociación y la negociación colectiva, reconocidos por la Organización Internacional del Trabajo como pilares de la democracia.
Marcha de trabajadores y sindicatos en apoyo a las víctimas y las reformas sociales del Gobierno Foto:Milton Diaz/ El Tiempo
Finalmente, la Defensoría hizo un llamado a autoridades, sector empresarial, organizaciones sociales y ciudadanía a reconocer el papel transformador de las mujeres en el sindicalismo y a generar condiciones reales de participación segura, así como a cerrar las brechas estructurales que aún persisten en el acceso a derechos laborales básicos como salud, educación y trabajo digno.
Sara Valentina Quevedo Delgado
Redacción Justicia
















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