La madrugada del 12 de diciembre, un grave crimen tuvo lugar en el occidente de Bogotá, específicamente en la calle 63 con carrera 70, cerca del Jardín Botánico, sin embargo, inicialmente, fue reportado por las autoridades como un siniestro vial de consecuencias fatales.
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El informe de las autoridades dictaba que un automóvil Volkswagen de color gris se estrelló contra un árbol, resultando en la muerte de Karen Cecilia López y su hijo, un bebé de apenas diez meses.
En aquel momento, los organismos de socorro y la policía de tránsito que llegaron al lugar consideraron la posibilidad de que la mujer hubiera sufrido un problema de salud, lo que habría provocado la pérdida de control del automotor y el posterior deceso del menor por el impacto.
No obstante, la inspección técnica realizada por los investigadores del CTI de la Fiscalía empezó a revelar una realidad distinta y mucho más alarmante que no coincidía con los daños visibles en el vehículo, los cuales no parecían lo suficientemente severos para causar dos fallecimientos inmediatos.
¿Qué hallazgos encontraron en la escena del crimen? Esto dijo la Fiscalía
El accidente ocurrió el 12 de diciembre de 2025, en frente del Jardín Botánico, Bogotá. Foto:Archivo particular
A medida que avanzaron las pesquisas, el ente acusador identificó inconsistencias fundamentales en la escena que desvirtuaban la teoría del accidente de tránsito. Así se detalló en una audiencia de más de cuatro horas donde se mostraron las pruebas.
Uno de los puntos determinantes hallados por los investigadores fue la posición de los cuerpos. Al respecto, argumentaron que, a pesar de que la mujer apareció en el lugar como la supuesta conductora, la investigación judicial permitió establecer con certeza que Karen Cecilia no poseía los conocimientos técnicos para manejar carros ni contaba con una licencia de conducción vigente.
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Durante las audiencias judiciales, el fiscal del caso, Javier Ricardo Rey, presentó una reconstrucción pormenorizada de lo que realmente sucedió en las horas previas al choque contra el árbol.
Según el fiscal Rey, el crimen se habría gestado desde que Hugo Fernando Silva Soto, pareja de la mujer y padre del niño, se encontraba cuidando al menor en su vivienda. Los análisis forenses practicados al cuerpo del bebé indicaron que su fallecimiento no fue producto inicial del choque, sino de una agitación violenta de su cuerpo, un mecanismo conocido técnicamente como zarandeo, que le provocó lesiones fatales antes de que el vehículo siquiera se pusiera en marcha hacia el lugar del supuesto accidente.
La nueva hipótesis sobre la muerte de una mamá. Foto:Alcaldía de Bogot
El fiscal Javier Ricardo Rey detalló que, tras la agresión al menor, Silva Soto condujo el automóvil hasta la avenida Rojas para recoger a Karen Cecilia.
Posteriormente, la pareja permaneció estacionada en una bahía vehicular en la localidad de Engativá durante un periodo aproximado de dos horas. Fue en ese lapso donde, según la hipótesis de la Fiscalía, la mujer se percató de que su hijo no presentaba signos vitales al intentar alzarlo, lo que desencadenó un reclamo desesperado hacia el hombre. Ante esta situación, el sujeto habría reaccionado atacándola con un arma blanca directamente en el cuello, causándole una herida mortal en la arteria carótida.
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«La madre presentaba una herida en el cuello ocasionada con arma cortopunzante, mientras que el bebé tenía lesiones compatibles con una agitación violenta de su cuerpo, conocida como zarandeo, que habrían ocurrido antes del supuesto accidente», detalló Rey ante el juzgado.
En la diligencia de imputación, el fiscal expuso con claridad los hallazgos de Medicina Legal para confirmar que las causas de muerte fueron ajenas al siniestro vial simulado. El funcionario judicial manifestó: «Contra todo pronóstico, la señora Karen Cecilia López no murió como consecuencia de ese accidente como se pretendió hacer ver por el ocupante sobreviviente. Falleció como consecuencia de herida cortopunzante en cuello, tipo de muerte homicidio. En lo que respecta a su pequeño hijo, este perdió la vida como consecuencia de un trauma raquimedular cervical por mecanismo de aceleración y desaceleración, manera de muerte violenta por determinar».
Hugo Fernando Silva Soto en la audiencia de imputación y medida de aseguramiento. Foto:EL TIEMPO
La investigación también reveló que, tras cometer el feminicidio, Silva Soto habría realizado acciones de limpieza dentro del Volkswagen.
Utilizando fuentes de luz para detectar y eliminar rastros hemáticos, el hombre intentó borrar las evidencias del ataque antes de retomar la marcha. Posteriormente, se deshizo de los elementos utilizados para la limpieza arrojándolos en una bolsa.
Una vez que el interior del vehículo fue intervenido, el procesado condujo hasta la calle 63, donde dirigió intencionalmente el carro contra el árbol para simular la tragedia vial. Tras el impacto, procedió a mover el cuerpo sin vida de la mujer al asiento del conductor y ajustó la silla para dar apariencia de que ella manejaba.
Sobre este intento de engaño a la justicia, Rey envió un mensaje contundente durante la audiencia al referirse a la imposibilidad de que la víctima estuviera manejando: «Recordemos, su señoría, que para ese escenario, para ese momento y justo en ese instante ya había perdido la vida. Quiere decir esto, su señoría, que los muertos no conducen, y lo digo con mucho respeto».
Hugo Fernando Silva Soto y el fiscal del caso, Hernando Acevedo. Foto:EL TIEMPO
Esta afirmación subrayó que el deceso de Karen Cecilia ocurrió mucho antes de la colisión, entre las 12:41 y las 3:20 de la madrugada, según la ventana de muerte establecida por los expertos forenses.
Además, el fiscal enfatizó que las lesiones en el cuerpo de la mujer no correspondían a las que se esperarían en un accidente automovilístico con rotura de cristales. Las heridas no presentaban los patrones de «pata de pájaro» o forma de «V» típicos del contacto con parabrisas rotos, y se halló un rastro de sangre en el vidrio que no fue limpiado y que resultó clave para la investigación.
Rey explicó la gravedad de la conducta del acusado señalando: «Silva Soto hizo uso de un arma blanca». Asimismo, sobre la intencionalidad del choque, el fiscal afirmó ante el juez que el «vehículo fue dirigido por Hugo Silva, quien decidió dar apariencia de accidente de tránsito al feminicidio que le habría ocasionado a la señora Karen Cecilia, y se le salió de las manos porque se inmoló directamente contra un árbol, dejando el resultado de su hijo al azar, porque un niño a esa edad no puede estar sin un asiento de seguridad, sin ninguna protección que se le cobije. Esto confirma que Hugo produjo la muerte de su hijo».
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El ente acusador también exploró los posibles motivos detrás de este doble crimen. Al respecto, se sostuvo que Silva Soto veía a la madre como un obstáculo para la crianza del niño. En su intervención, se argumentó: «Hugo Silva ocasionó la muerte de Karen Cecilia porque quería quedarse únicamente con su hijo, cercenando la posibilidad de que Karen ejerciera su rol como mamá, como bien lo venía haciendo, a quien consideró un obstáculo y llamaba desconfiada por hacer reclamos frente a la crianza que él le ofrecía a su hijo».
A pesar de la contundencia de las pruebas presentadas por la Fiscalía, que incluyeron grabaciones de cámaras de seguridad, testimonios de peritos y registros fotográficos de la escena, Hugo Fernando Silva Soto no aceptó los cargos de feminicidio, homicidio y alteración de material probatorio que se le imputaron.
No obstante, el juez de control de garantías acogió la solicitud de la Fiscalía y dictó medida de aseguramiento en centro carcelario para el procesado.
LAURA NATHALIA QUINTERO.
REDACCIÓN ÚLTIMAS NOTICIAS.
















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