Marco Elías Liponce, conocido con el alias de Whisky, figura en los informes de inteligencia como el tercer cabecilla de la estructura Dagoberto Ramos de las disidencias de alias Mordisco, organización que —según los reportes— cuenta con 613 integrantes, de los cuales 419 estarían armados y 194 harían parte de redes de apoyo.
De acuerdo con el dosier, Liponce delinquía en los municipios de Corinto, Caloto y Toribío, en el norte del Cauca, y había consolidado su posición como cabecilla con responsabilidades definidas en la planificación de acciones terroristas, el reclutamiento forzado y el dominio de rutas logísticas para el transporte de drogas y armas.
Las autoridades le atribuyen un modelo de mando basado en la generación de recursos y la coerción violenta, lo que —según los informes— le permitió mantener cohesión interna incluso en medio de la presión de las Fuerzas Militares. La financiación de la estructura provenía principalmente de economías ilegales como el narcotráfico, el control de rutas estratégicas de distribución, la extorsión y el control de estaciones de combustible, esquema que estaría directamente ligado a su capacidad operativa y bélica.
Ejército neutraliza a alias Whisky. Foto:Archivo Particular.
Alias Whisky ejercía influencia en veredas como El Descanso, San Luis Arriba y San Luis Abajo, en el municipio de Corinto. Su presencia en comunidades rurales, según los reportes, imponía normas y restricciones mediante mecanismos de coerción social como amenazas, extorsiones, reclutamiento forzado y control territorial. Esa dinámica, de acuerdo con la información oficial, fragmentaba el tejido social y erosionaba la gobernabilidad local.
Los informes también señalan que “controlaba” de manera violenta varios municipios del Cauca, departamento considerado estratégico por sus corredores de narcotráfico hacia puertos y rutas logísticas para el transporte de drogas. Bajo su presunto mando se planearon y ejecutaron ataques como atentados con carro bomba, emboscadas, hostigamientos y asonadas, además de ejercer una influencia que configuraba un poder paralelo sobre decisiones comunitarias, especialmente en Corinto, Caloto y Toribío.
Sitio donde explotó el carro bomba, en la carrera 9, en pleno centro de Corinto. Foto:Juan Pablo Rueda. EL TIEMPO
Entre los hechos que le atribuyen las autoridades figuran: en marzo de 2021, la explosión de un carro bomba frente a la Alcaldía de Corinto, que dejó 18 personas lesionadas; en mayo de 2021, el homicidio de dos excombatientes de las Farc y un comunero indígena en la vereda Guabito, en Caloto; en enero de 2022, un ataque contra la Fuerza Pública en el barrio La Playa, en Corinto; en mayo de 2022, una asonada contra la Fuerza Pública en la vereda El Descanso; en junio y julio de 2022, hostigamientos contra la estación de Policía de Corinto, incluido el lanzamiento de una granada de mano; en octubre de 2023, su señalamiento como autor intelectual de hechos en la vereda Jagual, donde fueron encontradas cuatro personas torturadas y asesinadas; y en agosto de 2025, una acción terrorista contra la estación de Policía de Jámbalo.
Según el dosier, la eventual desarticulación de su mando implicaría una ruptura en la cadena de decisiones para la planificación de atentados y hostigamientos, generando desorganización interna, disputas por liderazgo y pérdida de cohesión dentro de la estructura.
El documento lo describe como uno de los cabecillas más beligerantes en el Cauca, con una zona que consideraba de influencia consolidada y de difícil penetración para el Estado, debido al control que ejercía sobre la población local.
Redacción Justicia
















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