A pedir posada se han visto obligadas las familias de la vereda La Oscurana, en el municipio de Mallama, Nariño, tras la tragedia que se registró el pasado 6 de febrero, cuando una avalancha sepultó varias viviendas como consecuencia del fuerte invierno, causando la muerte de siete personas de una misma familia.
Desde ese día las autoridades y los organismos de socorro han dirigido todos sus esfuerzos en la atención de la grave emergencia, básicamente con la entrega de ayudas a las familias de la zona afectada, las cuales sufrieron los estragos de un movimiento en masa registrado en una zona de páramo.
Algunas viviendas de Mallama quedaron seriamente afectadas por las lluvias y movimientos de tierra. Foto:Gobernación de Nariño
A la población se le está garantizando alimentación, abrigo y acceso temporal a agua potable, mientras se estabilizan las condiciones en ese sector del pie de monte costero del departamento.
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Deisy García, una de las damnificadas de La Oscurana, comentó que, con el paso de los días, encontrar un techo donde vivir ha sido una preocupación constante.
“Los familiares todos han tenido que ir a pedir posada a las diferentes comunidades; estamos un poquito apretados y pidiendo la ayuda a todas las entidades”, declaró la preocupada mujer.
Dijo que encontrar un nuevo techo para vivir no se va a resolver en los próximos días; cree que van a pasar varios meses, mientras que en la zona afectada se mantienen las labores de remoción de escombros con la ayuda de maquinaria de las Alcaldías Municipales de Mallama y Ricaurte.
“Aquí el trabajo es muy grande que se tiene que hacer; el viernes 13 de febrero llegaron las ayudas humanitarias que han sido muy necesarias”, indicó y agradeció la entrega de alimentos, elementos de abrigo y filtros de agua, lo que representa un gran alivio en medio de la incertidumbre que viven las familias damnificadas.
Otras viviendas quedaron el riesgo por las difíciles condiciones climáticas. Foto:Gobernación de Nariño
‘Todo hecho un desastre’
Por su parte, Gerardo Escobar, otro habitante de la misma vereda, señaló que, aunque el día de la tragedia no estuvo en el lugar, fue muy difícil al regresar y encontrar un panorama muy desolador.
“Fue muy difícil llegar acá y mirar todo hecho un desastre, ya no miro las viviendas de los vecinos, se escucha a la gente gritar y llorar y nosotros sin poder dar un auxilio, eso es algo terrible, yo no quiero que eso vuelva a pasar otra vez”, afirmó.
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Para mitigar el impacto causado por la tragedia, la Gobernación de Nariño y la Dirección Administrativa de Gestión del Riesgo de Desastres hicieron la entrega a las comunidades de los elementos que requieren con mayor prontitud para enfrentar la emergencia.
Fueron 65 mercados, 65 kits de aseo para atención comunitaria directa e indirecta, 3 tanques de 3.000 litros y 65 filtros para abastecimiento y potabilización de agua los que ya se entregaron a la población más golpeada.
Autoridades municipales agilizan la entrega de ayudas a las familias afectadas. Foto:Gobernación de Nariño
Diez familias evacuadas
Un total de 10 familias que estaban viviendo a pocos metros del área donde se presentó el movimiento en masa, tomaron la decisión de evacuar voluntariamente, las cuales recibirán un subsidio de arrendamiento por parte de la administración municipal.
El equipo técnico de la Dirección Administrativa de Gestión del Riesgo de Desastres de Nariño ya hizo una evaluación del comportamiento del terreno en la parte alta del escarpe, en donde se identificaron grietas y material suelto como producto del desprendimiento inicial, lo que llevó a mantener acordonada el área de influencia como una medida preventiva.
El director administrativo de Gestión de Riesgo de Desastres, Gabriel Ocaña, precisó que el volumen de material identificado en la parte superior de la zona es menor al evento inicial y que la probabilidad de un desprendimiento de mayor magnitud es baja.
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“No obstante, se mantiene la recomendación de no habitar las viviendas ubicadas en la zona directa de afectación”, recalcó el funcionario.
Entre las acciones más inmediatas a realizar, se contempla la normalización progresiva del servicio de energía y la adecuación temporal de la bocatoma con los tanques entregados, mientras los filtros de cerámica permiten potabilizar el agua hasta en un 90 por ciento.
A su turno el coordinador municipal de Gestión del Riesgo, Daniel López, agradeció el apoyo brindado por las autoridades departamentales y los organismos de socorro, lo cual significa un respaldo orientado a avanzar en el proceso de recuperación comunitaria.
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