salarios altos, entre los factores que explican su llegada al frente

Sergio Gómez Maseri

Corresponsal en Washington

Cuatro años después del inicio de la invasión rusa a gran escala, la guerra en Ucrania ha dejado una huella inesperada en América Latina, particularmente en Colombia, con una creciente presencia de exmilitares en el frente de batalla y que día a día se suman a la lista de muertos en este conflicto.

Según estimaciones de un nuevo estudio publicado esta semana por el centro de pensamiento Atlantic Council, entre 300 y 550 colombianos han muerto en combate en Ucrania desde febrero de 2022.

De acuerdo con el reporte, la colombiana es la nacionalidad extranjera con más bajas en las filas ucranianas. En segundo lugar figuran los estadounidenses, con alrededor de 100 fallecidos.

Cuatro años después de la invasión rusa, no solo se redibujan fronteras en Europa: también se evidencian los límites del sistema multilateral.

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El informe, titulado Por qué los veteranos colombianos se están marchando a la guerra en Ucrania, no solo analiza el fenómeno, sino que advierte sobre los riesgos de ignorarlo al sostener que no se trata simplemente de “mercenarismo” o de afinidad ideológica con Kiev, más bien, es el resultado de fallas estructurales en la transición de los militares colombianos a la vida civil y del auge de un mercado internacional de “mano de obra militar” que opera en zonas grises legales.

350 y 500

Según estimaciones, entre 300 y 550 colombianos han muerto en combate en Ucrania desde febrero de 2022

Aunque no existen cifras oficiales consolidadas, según el estudio, se calcula que aproximadamente el 25 por ciento de los combatientes extranjeros que han integrado las fuerzas terrestres de Ucrania, provenientes de 65 países, son colombianos.

La imagen es visible incluso en Kiev. En la plaza Maidán, banderas colombianas forman parte del memorial improvisado para honrar a los caídos.

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Foto:Pablo Puentes Borges, mercenario colombiano

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Altamente especializados, pero con escasos ingresos: la falla en la reintegración de militares a la vida civil en Colombia

De acuerdo con el Atlantic Council, este creciente número de muertes de soldados colombianos en el campo de batalla ucraniano expone las dificultades de la reintegración de los militares que, tras décadas de guerra interna en Colombia, quedaron con habilidades altamente especializadas, pero con pocas oportunidades económicas.

Colombia produjo durante más de medio siglo un vasto contingente de soldados y suboficiales con experiencia en contrainsurgencia, operaciones especiales y combate irregular, muchos de los cuales se retiran a finales de sus treinta o comienzos de sus cuarenta años.

El problema, señala el informe, es que los programas de transición a la vida civil existen en el papel, pero no están alineados con la realidad del mercado laboral.

Veteranos colombianos también han sido reclutados por actores armados no estatales en otras regiones

Un oficial de rango medio puede ganar en servicio activo cerca de cuatro millones de pesos mensuales (algo más de mil dólares), mientras que un soldado regular recibe alrededor de 400 dólares (cerca del millón y medio de pesos).

Tras el retiro, esos ingresos suelen reducirse a la mitad. En contraste, Ucrania ofrece a los combatientes salarios que oscilan entre 3.000 y 5.000 dólares mensuales por operaciones en el frente, además de posibles bonos de firma de hasta 25.000 dólares y compensaciones por muerte en combate de hasta 350.000 dólares para las familias.

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Ese diferencial económico es determinante. De acuerdo con otro reporte publicado por The Defense Post, Ucrania ha firmado contratos con aproximadamente 2.000 ciudadanos colombianos para cubrir vacíos críticos de personal casi cuatro años después del inicio de la guerra.

Los colombianos representarían cerca del 40 por ciento de los combatientes extranjeros provenientes de América del Sur, y algunas brigadas han llegado a conformar unidades mayoritariamente hispanohablantes.

El incentivo salarial es claro. Mientras en Colombia el sueldo militar es una fracción de lo que ofrece Ucrania, en el frente europeo los combatientes extranjeros reciben la misma paga y los mismos beneficios que los soldados ucranianos.

Vacío de reintegración de militares puede ser aprovechado por redes criminales

De acuerdo con el informe del Council, el gobierno del presidente Gustavo Petro ha respondido con un discurso crítico ante lo que denomina “mercenarismo”.

La Cámara de Representantes aprobó en diciembre de 2025 la ratificación de la Convención de Naciones Unidas contra el reclutamiento de mercenarios de 1989. No obstante, el estudio subraya que los colombianos que sirven en la Legión Internacional de Defensa Territorial de Ucrania o en unidades regulares del ejército no encajan jurídicamente en la definición clásica de mercenarios, pues reciben el mismo salario que los nacionales y forman parte formal de las fuerzas armadas de un Estado.

3.000 y 5.000

Ucrania ofrece a los combatientes salarios que oscilan entre 3.000 y 5.000 dólares mensuales por operaciones en el frente

En ese sentido, el informe advierte que criminalizar ampliamente el fenómeno puede agravar el problema. Muchos de los veteranos que regresan lo hacen con traumas psicológicos, heridas físicas y estigmatización política, además de enfrentar eventuales investigaciones en su país.

Asimismo, considera que ese vacío de reintegración podría ser aprovechado por redes criminales interesadas en reclutar personal con formación avanzada.

Alejandro Guerrero, actor colombiano.

Alejandro Guerrero, actor colombiano n Ucrania.

Foto:Redes sociales / W Radio

¿Qué acciones debería tomar Colombia?

El estudio propone tres líneas de acción:

  • Implementar de manera efectiva la Ley de Veteranos de 2019 en Colombia para crear verdaderas rutas de inserción laboral.
  • Establecer un mecanismo interinstitucional que regule el mercado transnacional de combatientes y gestione las repatriaciones.
  • Buscar que socios como EE. UU. incorporen el componente de reintegración en sus programas de cooperación militar para evitar que el entrenamiento avanzado termine alimentando redes ilícitas.
En últimas, dice el reporte, se trata de un fenómeno que no se limita a Ucrania, pues veteranos colombianos también han sido reclutados por actores armados no estatales en otras regiones, lo que convierte el tema en un desafío de seguridad regional y global.

La autora del estudio es Erin K. McFee, investigadora principal no residente del Atlantic Council en el Centro Adrienne Arsht para América Latina. Es, además, fundadora y presidenta del Corioli Institute, un centro de pensamiento dedicado a la reintegración de actores armados y al fortalecimiento de la seguridad y la cohesión social en comunidades afectadas por la violencia.

McFee concluye el escrito con una clara advertencia: Mientras no se resuelvan las fallas estructurales que empujan a estos excombatientes al exterior, las banderas colombianas seguirán multiplicándose en los memoriales de guerra lejanos.


SERGIO GÓMEZ MASERI – Corresponsal de EL TIEMPO – Washington – @sergom68

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