Lo que comenzó como un sueño de seguridad y estabilidad en Estados Unidos terminó en un doloroso retorno para una familia colombiana. Andrea Romero y sus dos hijas, entre ellas la pequeña Valery, fueron deportadas recientemente a Colombia tras haber permanecido bajo custodia en el Centro de Detención de Dilley, Texas.
El caso de Romero y sus hijas se convirtió en un símbolo de la incertidumbre que viven cientos de familias en el Centro Residencial Familiar del Sur de Texas (Dilley). A pesar de los esfuerzos legales y de los llamados de organizaciones defensoras de los derechos de los migrantes, la orden de expulsión se ejecutó, enviando a la madre y a sus hijas de regreso al país del que, según sus declaraciones, huyeron por temor.
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‘Un proceso agotador’
Carta que escribió hija de Andrea estando encerrada por el ICE en EE.UU. Foto:Archivo particular
Durante su estancia en el centro de detención, la situación de la familia fue crítica. En entrevistas concedidas a Univision, Romero expresó la desesperación de ver a sus hijas enfrentar el encierro.
«Es muy difícil estar aquí encerrada con mis hijas, viendo cómo ellas pierden la alegría y solo preguntan cuándo vamos a salir», relató Andrea Romero en declaraciones recogidas por el medio citado antes de su deportación.
Las mujeres fueron detenidas por agentes del ICE. Estuvieron en Texas. Foto:ICE
La madre colombiana siempre sostuvo que su regreso a Colombia representaba un peligro inminente. Sin embargo, los protocolos de asilo y las decisiones judiciales no fallaron a su favor. Tal como reportó Univision, la defensa de la familia luchó hasta el último momento para frenar el vuelo de deportación, pero las autoridades migratorias procedieron con la medida.
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El impacto en las menores
Uno de los puntos más destacados por la cobertura de Univision fue el impacto psicológico en Valery y su hermana. El centro de Dilley, aunque diseñado para familias, ha sido blanco de críticas por las condiciones de confinamiento prolongado para menores de edad.
«Mis niñas ya no son las mismas, el encierro les ha afectado mucho su salud mental y física», señaló Romero durante el proceso, evidenciando el desgaste de los meses bajo custodia federal.
El ICE detuve a la colombiana y a sus dos hijas en Estados Unidos. Ahora ellas viven en Colombia. Foto:ICE
Por otro lado, Andrea destacó que en Colombia ella tiene una carrera profesional, pero a causa de que no la ejerció en EE. UU. se le complica ahora buscar empleo: «Yo aquí soy enfermera, pero digamos que por el tema de durar dos años sin ejercer y estar fuera del país, se complica un poco más el conseguir trabajo».
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La deportación de Andrea Romero se suma a las crecientes cifras de vuelos de repatriación que el gobierno estadounidense ha intensificado hacia países de América del Sur.
Por ahora, Andrea y sus hijas se encuentran nuevamente en territorio colombiano, enfrentando la realidad de la que intentaron escapar, mientras organizaciones locales continúan cuestionando el manejo de estos casos en los centros de detención de Texas.
Colombiana detenida por ICE. Foto:Archivo particular
«Llegamos sin nada, entonces, todo el tema de ropa, de pagar arriendo, de volver otra vez a conseguir todo para empezar nuevamente ha sido como un poquito complicado. Mis hijas necesitan del medicamento, mis hijas necesitan los uniformes, mis hijas necesitan un hogar, una comida, que, para mí, en estos momentos, ha sido muy difícil«, concluyó la colombiano en entrevista con el medio ya citado.
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FELIPE SANTANILLA AYALA
REDACCIÓN ÚLTIMAS NOTICIAS
















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