La cigüeña jabirú que durante casi dos semanas captó la atención de Barranquilla fue hallada muerta en el suroriente de la ciudad.
El ave, que se convirtió en un fenómeno urbano tras ser vista en distintos barrios, apareció sin vida en el sector de Rincón Latino, en el barrio Rebolo, según confirmó la Alcaldía este 11 de marzo.
El hallazgo puso fin a una historia que durante días despertó curiosidad, preocupación y hasta debates sobre la convivencia entre la fauna silvestre y la expansión urbana.
De acuerdo con Óscar Contreras, subdirector de Gestión Ambiental del Distrito, el cuerpo del animal fue localizado luego de que ciudadanos reportaran en redes sociales que la cigüeña podría haber muerto.
“Recibimos denuncias y reportes sobre su posible muerte. De inmediato realizamos un recorrido de verificación en los sectores donde había sido vista recientemente y, tras dialogar con vecinos de la zona, logramos ubicar el cuerpo del ave”, explicó el funcionario en declaraciones a medios locales.
Aunque la causa exacta del deceso aún no ha sido determinada, las autoridades manejan como hipótesis principal “causas antrópicas”, es decir, acciones relacionadas con la actividad humana.
¿Pudo haber estado en cautiverio?
El biólogo Rafael Borja, investigador con más de dos décadas de trabajo en avifauna del Caribe colombiano, explicó que la presencia de una cigüeña jabirú en Barranquilla resultaba extraordinaria y sin antecedentes recientes en el departamento del Atlántico.
Cigüeña jabirú en Alameda Foto:Redes sociales
El especialista señaló que en sus 26 años de trabajo estudiando aves en el Atlántico nunca había registrado la presencia de una jabirú en la zona, por lo que su aparición en la ciudad generó sorpresa entre investigadores y autoridades ambientales.
Durante el seguimiento al animal, varios detalles llamaron la atención de los expertos, especialmente las características de su plumaje y su comportamiento frente a los humanos.
“Observamos que las plumas estaban relativamente secas y no parecían bien impregnadas de aceite natural. Eso para nosotros puede ser un indicativo de que el ave estuvo durante mucho tiempo en condiciones de cautiverio”, explicó en entrevista con Emisora Atlántico.
Otro elemento que alimenta esa hipótesis fue su comportamiento confiado frente a las personas. En varias imágenes difundidas en redes sociales se observaba cómo el ave aceptaba comida directamente de los ciudadanos.
“Esta especie normalmente es esquiva con el ser humano. Si el animal aceptaba comida con la mano, eso indica que estaba improntado al hombre. Para que eso ocurra se requiere un tiempo relativamente largo o que el ave haya sido criada desde muy pequeña en cautiverio”, añadió.
Un visitante inesperado que recorrió media ciudad
La historia de la jabirú comenzó a finales de febrero. Entre el 23 y el 24 de ese mes fue avistada por primera vez en el complejo residencial Alameda del Río, en el norte de Barranquilla.
Allí permaneció cerca de dos días antes de desplazarse hacia Villas de San Pablo, en el suroccidente de la ciudad. Desde entonces comenzó un recorrido inusual por diferentes sectores urbanos.
Vecinos y curiosos la reportaron en lugares tan distintos como Los Ángeles II, Barrio Abajo, la Vía 40, La Aduana, La Luz, Rebolo y La Unión.
Las imágenes del ave caminando entre calles, techos y espacios urbanos circularon ampliamente en redes sociales y despertaron interés entre aficionados a la observación de aves y expertos ambientales.
Habría varias cigüeña en la ciudad de Barranquilla. Foto:Instagram @bquillaverde y crautonoma
La presencia de una jabirú en un entorno urbano como Barranquilla resultaba particularmente llamativa. Se trata de una especie asociada principalmente a humedales, ríos y zonas inundables.
Durante esos días, el equipo de Barranquilla Verde mantuvo monitoreo constante del animal y realizó labores de sensibilización con la comunidad para evitar que fuera molestada.
Un monitoreo complejo para protegerla
Según explicó Contreras, en varias oportunidades se evaluó la posibilidad de capturarla para trasladarla a un entorno más seguro. Sin embargo, las condiciones no siempre lo permitieron.
“En varias ocasiones el ave estaba en vuelo o posada sobre techos de viviendas, lo que dificultaba cualquier intervención. Cuando se logró ubicar en el suelo intentamos capturarla, pero levantaba vuelo con facilidad”, indicó.
Los expertos concluyeron que la mejor estrategia era mantener el monitoreo y aplicar técnicas de ahuyentamiento controlado para incentivar su retorno natural a un hábitat adecuado.
Esto incluía generar desplazamientos que no comprometieran la integridad física del animal.
Durante esos días, especialistas también discutieron varias hipótesis sobre su presencia en la ciudad.
Una de ellas apuntaba a que el ave pudo haber escapado de cautiverio y quedar desorientada. Otra sugería que podría encontrarse en un proceso migratorio alterado por fenómenos climáticos recientes, como las inundaciones registradas en el departamento de Córdoba.
Una gigante de los humedales de América
La cigüeña jabirú (Jabiru mycteria) es considerada una de las aves voladoras más grandes del continente americano. Puede alcanzar entre 120 y 140 centímetros de altura y una **envergadura de alas de hasta 2,8 metros.
Las autoridades recomiendan no alimentar al ave. Foto:Instagram @crautonoma
Su distribución natural se extiende desde México hasta Argentina, siendo particularmente abundante en ecosistemas como el Pantanal brasileño y el Chaco paraguayo.
La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) la clasifica actualmente como una especie de “Preocupación Menor”, lo que significa que no se encuentra en peligro inmediato de extinción.
Sin embargo, expertos advierten que su presencia en ciudades evidencia los efectos de la transformación del territorio y los cambios ambientales.
Tras confirmar la muerte del ave, las autoridades reiteraron el llamado a la ciudadanía para reportar cualquier avistamiento de fauna silvestre y evitar intervenir directamente.
“La presencia de animales silvestres no tiene connotaciones místicas. Responde a procesos naturales de su biología y comportamiento. Por eso debemos garantizar su respeto y protección”, puntualizó Contreras.
















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