La ciudad de Nueva York y el estado de Nueva Jersey enfrentan actualmente una expansión crítica de Candida auris, un hongo persistente y multirresistente que se ha convertido en una prioridad para las autoridades de salud pública en Estados Unidos.
Durante el primer semestre de 2024, esta región concentró el 20% de los casos detectados en Estados Unidos, con un balance de 623 cuadros clínicos y 849 portadores asintomáticos.
La propagación de este patógeno, identificado en el país desde 2016, se ve impulsada por el uso indiscriminado de antibióticos, lo que permite a microorganismos desarrollar defensas genéticas contra los tratamientos convencionales en entornos hospitalarios.
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Resistencia en entornos hospitalarios
Esta característica facilita su transmisión en hospitales. Foto:Istock
El hongo Candida auris es catalogado por especialistas como una «superbacteria» debido a su capacidad para sobrevivir en superficies incluso después de procesos rigurosos de desinfección. Esta característica facilita su transmisión en hospitales y centros de cuidados prolongados, afectando principalmente a pacientes críticos, personas inmunodeprimidas o aquellas sometidas a tratamientos médicos recurrentes.
A diferencia de otras infecciones fúngicas, esta cepa muestra una resistencia comprobada frente a los principales fármacos antimicóticos, lo que reduce las opciones terapéuticas y eleva el riesgo de mortalidad en poblaciones vulnerables.
El impacto del uso excesivo de antibióticos
Estas mutaciones permiten que los microorganismos transmitan su resistencia. Foto:Istock
La comunidad médica señala que la raíz de este fortalecimiento microbiano reside en el uso inadecuado de medicamentos. El doctor Aaron Glatt, director de medicina del hospital Mount Sinai South Nassau, advierte que la administración de antibióticos para tratar afecciones virales (como la gripe o el resfriado) no solo es ineficaz, sino que promueve mutaciones genéticas en las bacterias.
Estas mutaciones permiten que los microorganismos transmitan su resistencia a otras cepas, un proceso que entre 2018 y 2023 registró un incremento anual de entre el 5 % y el 15 %. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que actualmente una de cada seis infecciones bacterianas en el mundo ya no responde a los tratamientos estándar.
Desafío económico y legislativo en la salud
Los antibióticos nuevos suelen tener una demanda limitada. Foto:Istock
A pesar de la necesidad de nuevos fármacos para combatir patógenos como Escherichia coli o Klebsiella pneumoniae, la industria farmacéutica enfrenta barreras económicas. Los antibióticos nuevos suelen tener una demanda limitada para evitar generar más resistencias, lo que desincentiva la inversión privada.
Ante este escenario, el Congreso de Estados Unidos debate la Ley PASTEUR. Esta propuesta bipartidista busca implementar un modelo de «suscripción» donde el gobierno garantice pagos fijos a las farmacéuticas por la disponibilidad de nuevos medicamentos, independientemente de su volumen de ventas, asegurando así un flujo de investigación constante.
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Medidas de prevención y control
Los expertos coinciden en que la solución requiere una estrategia trinitaria. Foto:Istock
Para contener la expansión de estas «bacterias de pesadilla», las autoridades sanitarias han intensificado los protocolos de vigilancia y aislamiento en los centros de atención. Los expertos coinciden en que la solución requiere una estrategia trinitaria:
- Uso racional: Limitar los antibióticos estrictamente a infecciones bacterianas confirmadas.
- Innovación científica: Incentivar el desarrollo de nuevas moléculas.
- Vigilancia epidemiológica: Mantener controles estrictos en superficies y personal dentro de los hospitales.
*Este contenido fue escrito con la asistencia de una inteligencia artificial, basado en información de conocimiento público divulgada a medios de comunicación. Además, contó con la revisión del periodista y un editor.
JAIDER FELIPE VARGAS MORALES
REDACCIÓN ALCANCE DIGITAL
















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