El uso de la tarjeta de crédito se ha convertido en un factor determinante para el puntaje crediticio en Colombia. Más allá de su función como medio de pago, su manejo influye directamente en la forma en que las entidades financieras evalúan el comportamiento de una persona, lo que puede traducirse en mejores condiciones de acceso a crédito. De acuerdo con DataCrédito Experian, el impacto no está en cuánto se usa, sino en cómo se administra.
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La entidad señala que una gestión consciente de este producto permite construir una reputación financiera basada en el cumplimiento, la disciplina y la capacidad de pago. En ese contexto, cada decisión, desde la fecha en que se paga hasta el nivel de uso del cupo, incide en el puntaje y en la percepción de riesgo que tienen los bancos.
El puntaje crediticio y los factores que lo determinan
El puntaje de crédito es un indicador que resume el comportamiento financiero de una persona. Este número se construye a partir de información reportada por bancos, cooperativas, comercios y empresas de telecomunicaciones, y permite estimar la probabilidad de que alguien cumpla con sus obligaciones.
Su cálculo no responde a un solo elemento, sino a una combinación de variables. Entre ellas se destacan el historial de pagos, el nivel de endeudamiento, la antigüedad de los productos financieros, el tipo de créditos utilizados y la frecuencia con la que se solicitan nuevos productos.
Cada uno de estos factores tiene un peso dentro del puntaje, lo que implica que no basta con pagar a tiempo. También es relevante cuánto del cupo disponible se utiliza, qué tan constante es el uso de la tarjeta y cómo evoluciona el comportamiento en el tiempo.
En este escenario, la tarjeta de crédito se convierte en uno de los instrumentos más visibles para las entidades financieras, ya que permite observar de forma recurrente los hábitos de pago y manejo del crédito.
Es relevante cuánto del cupo disponible se utiliza y qué tan constante es el uso. Foto:iStock
DataCrédito Experian identifica varias prácticas que influyen en el puntaje crediticio y que están relacionadas con el uso cotidiano de la tarjeta.
Una de ellas es conocer las fechas clave. La fecha de corte marca el cierre del ciclo de facturación, mientras que la fecha máxima de pago define el límite para cancelar la deuda sin generar intereses. Entender este calendario permite organizar compras y pagos de manera que se eviten costos adicionales y se mantenga un historial ordenado.
Otro aspecto es el nivel de uso del cupo. No es necesario utilizar todo el límite disponible para demostrar buen manejo. De hecho, mantener el uso por debajo del 30 por ciento del cupo refleja control financiero. Por ejemplo, en una tarjeta con un límite de 3 millones, usar menos de 900.000 pesos y pagar antes del corte contribuye a mantener una proporción saludable.
El monto que se paga también influye. Aunque es posible realizar solo el pago mínimo, esta práctica prolonga la deuda y aumenta los intereses. Pagar un valor superior reduce el saldo más rápido y muestra a las entidades la capacidad de asumir compromisos más altos.
La frecuencia de uso es otro elemento relevante. Utilizar la tarjeta de manera constante, con compras pequeñas que se paguen dentro del mismo mes, permite construir un historial positivo sin necesidad de acumular deuda. Esto resulta especialmente útil para quienes están iniciando su vida crediticia.
A esto se suma la revisión periódica del historial. Consultar la información en plataformas como Midatacrédito permite verificar que los datos sean correctos, detectar movimientos inusuales y hacer seguimiento a la evolución del puntaje.
Muchas personas no pueden controlar los gastos de su tarjeta de crédito Foto:iStock
Estrategias adicionales
El uso de la tarjeta también puede optimizarse mediante decisiones que afectan tanto el costo del crédito como la percepción de las entidades financieras.
Una de las prácticas recomendadas es comprar a una sola cuota y pagar el total antes de la fecha límite. Esto permite evitar intereses y, dependiendo del momento de la compra dentro del ciclo, contar con plazos de hasta 45 días para pagar sin cargos adicionales.
Otra estrategia es diversificar el tipo de gastos realizados con la tarjeta. No concentrar todas las compras en una sola categoría , como mercado o combustible, puede reflejar un comportamiento financiero más equilibrado. Utilizar la tarjeta en diferentes tipos de gastos cotidianos, siempre que se paguen a tiempo, aporta información adicional sobre la forma en que se administra el crédito.
Estas prácticas, en conjunto, configuran el comportamiento que las entidades analizan al momento de otorgar nuevos productos o ajustar las condiciones existentes, en un sistema donde la información histórica y los hábitos financieros determinan el acceso al crédito.
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