Este tipo de partidos de alto calibre, con pasta de Mundial, con exigencia de Mundial para la Selección Colombia son magníficos. Un lujo enfrentar hoy a Croacia, subcampeón mundial en 1998 y tercero del planeta en Catar 2022; y a Francia, el próximo domingo, campeón del 2018 y subcampeón en 2022. El que quiera más, que le piquen caña.
Pero el lujo viene con factura. Este tipo de juegos tiene un riesgo alto: perder feo. Y la memoria, que en el fútbol es un archivo cruel, no perdona. Los periodistas que hoy pasamos de los 50 años crecimos oyendo que la Selección que iba a la eliminatoria rumbo a España-82, dirigida nada menos que por Carlos Salvador Bilardo, llegó rota: 6-1 contra Atlético Mineiro en el último amistoso, junio del 81, y adiós confianza y seguridad. El equipo quedó con el letrero de “Frágil” en el pecho y Uruguay y Perú lo hicieron trizas en julio y agosto. Moraleja: la preparación juega, y a veces juega en contra.
Grandes retos, grandes riesgos
Néstor Lorenzo Foto:Federación Colombiana de Fútbol
Los grandes retos implican grandes riesgos. Colombia hoy no es un equipo débil, pero tampoco es invulnerable: sufrió hasta la última fecha doble para clasificar, tras un apagón de seis partidos sin resultados y varios tramos jugados a tirones, luego de un gran subcampeonato en la Copa América.
¿Hay equipo? Claro que sí. No es ingenuo, y tiene como abanderado a Luis Díaz, uno de los delanteros más filosos de la élite mundial en el momento.
James Rodríguez y Jhon Córdoba celebran contra Rumania en 2024. Foto:Efe
A su alrededor, una docena larga de ‘europeos’ que entienden los rigores del primer mundo del fútbol. Con Néstor Lorenzo, Colombia ya sabe lo que es mirar a Europa a los ojos sin parpadear: 2-0 a Alemania, 1-0 a España y 3-2 a Rumania, con y sin James Rodríguez, con orden defensivo, intensidad en el medio campo, velocidad de ataque sorpresa y una pelota quieta venenosa.
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Primer examen
Habrá base y habrá retoques —“apenas hay dos días y medio entre un partido y otro”, dijo el técnico—, lo cual traduce una verdad simple: administrar piernas sin hipotecar la credibilidad. Porque Croacia es potencia reciente, heredera fina de la escuela yugoslava, un equipo que piensa y corre. Puede cambiar el 4-3-2-1 a un 3-5-2 o a un 4-3-3 sin despeinarse sin negociar sus principios: equipo junto, defensa firme, mediocampo técnico e incansable y ataque en ráfaga letal. El libreto es de Zlatko Dalic y el faro de luz, de Luka Modric.
Croacia. Foto:AFP
Equipo técnico y físico de esos que no ganan por accidente, pero sí, a veces, por resistencia. Croacia es el primero de dos exámenes de pregrado mundialista. Hay riesgo, claro. Pero también hay oportunidad: mostrar los dientes con los que Colombia pretende morder el Mundial. Y en estos partidos la elección es saber si se está a la altura del desafío que se viene en el Mundial.
Meluk le cuenta
GABRIEL MELUK
Editor de DEPORTES
@MelukLeCuenta
















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