El caso del pastor cristiano condenado a 43 años y seis meses de prisión por abusar de su hijastra y retenerla en una finca en una zona rural en límites entre Chinchiná (Caldas) y Santa Rosa de Cabal (Risaralda), ocurrido en abril de 2025, generó indignación nacional luego de que se conociera que la menor logró escapar mientras él cavaba un hueco donde, según la investigación, pretendía enterrarla.
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Días después de su condena, en una entrevista desde prisión, para el canal de YouTube Conducta Delictiva, el hombre identificado como José Erley Ramírez Garcés reconstruyó cómo, según su versión, se gestó la idea y cómo ejecutó el plan el día de los hechos.
Policía de Caldas capturó al pastor cuando recibió la salida del centro médico. Foto:Policía de Caldas
De acuerdo con su relato, la decisión de abusar sexualmente de la menor no fue inmediata, sino que se fue «tejiendo» durante meses, desde inicios de 2025. Asegura que empezó a experimentar pensamientos recurrentes que no podía controlar. Incluso afirmó: “Mi única arma era la oración… fui perdiendo la capacidad de orar”.
Según narró en la entrevista, con un lenguaje muy ambiguo y sin ser capaz de hablar directamente de violencia sexual, el lunes 28 de abril, es decir, un día antes del crimen, fue cuando tomó la decisión definitiva. Ese día, en medio de su rutina laboral en una fábrica de arepas, empezó a estructurar lo que él mismo reconoce como un plan: “Todo el plan se desarrolló el lunes, en el transcurso del día”.
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Para ejecutar lo que había ideado, engañó a la menor. “Esa noche le propuse a la niña llevarla, eso eran mentiras, llevarla a ver una casa. La información era esa, me inventé una casa que quería comprar, y con esa excusa convencí a la niña de no ir al colegio ese día martes».
Preguntado sobre cómo hizo para que su esposa no se diera cuenta de que él se iba a llevar a la menor, asegura: “la niña se iba caminando, por sus propios medios al colegio. Yo lo que hice fue acordar que me esperara en tal parte que yo la recogía”, explicó. Desde ese momento, según su versión, no hubo conversación relevante: “Durante el camino no conversamos nada”.
José Erley Ramírez fungía como pastor de una iglesia protestante. Foto:Archivo particular
Al llegar a la finca, en zona rural, donde ocurrieron los hechos que luego se harían públicos y donde fue captado en cámaras de seguridad el momento en el que ella corría por su vida mientras era perseguida por él, el hombre acepta que sometió a la menor: “Ella estaba asustada, yo tenía superioridad sobre ella, de fuerza. Lo único que le dije es que no se resistiera, que yo no le hacía daño si no se resistía”.
La investigación estableció que la víctima fue retenida y abusada en ese lugar, antes de lograr escapar, lo que desencadenó la reacción de la comunidad y su posterior captura.
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En la entrevista, el condenado también se refirió a la secuencia posterior dentro de la finca. Asegura que en algún momento se alejó: “Me fui a despejar mi mente y lo que yo tenía en mi mente era que yo iba a desaparecerla”, y que al regresar encontró que la menor había huido: “Cuando regresé a la cabaña escuché que abrió una ventana, cuando me di cuenta de que la niña saltó por la ventana y salió corriendo. Que es lo que aparece en las cámaras porque yo tenía mis propias cámaras y las de los vecinos”.
Esa huida coincide con lo documentado en el caso: la adolescente escapó y corrió por la zona rural hasta ser auxiliada por vecinos, imágenes que se difundieron ampliamente en el país.
La Policía de Caldas capturó al pastor cuando recibió la salida del centro médico. Foto:Policía de Caldas
El hombre intentó alcanzarla, pero no lo logró: “Salí corriendo detrás de ella, pero por la ventaja que me llevaba no alcancé a detenerla y más abajo fue que unos vecinos la auxiliaron”. Minutos después, según su relato, decidió huir: “Cuando ya la niña cayó en manos de los vecinos, yo emprendí la huida”.
El escape no duró mucho. La comunidad lo persiguió y posteriormente fue capturado por las autoridades, en medio de un caso que desató rechazo nacional, además, por tratarse de un líder religioso. «Los vecinos emprendieron la persecución, algunos en moto y otros a pie, mientras yo corría por el monte. La huída mía fue de la vecindad, de los mismos vecinos del caserío».
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Contó que horas después del escape, recibió una llamada de su hijo en la que le pidió que se entregara a las autoridades: «Me dijo: ‘Entrégate a la Policía porque la gente te va a matar’. Y lo que hice durante todo el día fue huirle a la comunidad, pero en la tarde me hicieron la encerrona y ya me vi sin para donde huir». Finalmente lo golpearon y una persona impidió que lo lincharan.
Más allá de la cronología del crimen, en la entrevista el condenado insiste en una explicación centrada en un deterioro de su estado mental durante esos meses. “Mi mente estaba coactada, no era José el que pensaba”, afirmó. También describió una lucha interna persistente: “Había algo en mi cabeza y me decía que tenía que…, no distinguía lo que estaba bien o mal”.
José Erley Ramírez en una de las actividades de la iglesia protestante en la que era pastor. Foto:Archivo particular
Incluso relató episodios previos que, según él, evidenciaban una escalada en su comportamiento, y reconoció que durante meses sintió emociones que no podía controlar: “Llegó un momento donde lo que respiraba era odio por la niña… algo que no podía controlar”.
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Finalmente, frente a la condena ya impuesta, dijo asumir responsabilidad, aunque manteniendo su narrativa sobre lo ocurrido: “Yo acepto mi culpa, acepto los hechos”.
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