La Secretaría Distrital de Ambiente documentó, por primera vez en Bogotá, el momento exacto en el que dos búhos rayados (Asio clamator) se aparean, gracias a una cámara trampa instalada en una Reserva Distrital de Humedal.
El registro, captado en el humedal Torca–Guaymaral, constituye la primera evidencia audiovisual de la reproducción de esta especie en la ciudad. Hasta ahora, su biología reproductiva solo contaba con escasos registros documentados, principalmente en Argentina.
El registro constituye la primera evidencia audiovisual de la reproducción de esta especie. Foto:Secretaría de Ambiente.
De acuerdo con la entidad, este hallazgo resalta el valor ecológico de las áreas protegidas distritales y posiciona a Bogotá como un referente en monitoreo de fauna silvestre urbana.
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El búho rayado es reconocible por sus plumas que forman “largas y paradas orejas”, su disco facial blanco con borde negro y sus ojos color canela. En Bogotá, su presencia ha sido registrada en múltiples humedales como Córdoba, Meandro del Say, El Burro, Capellanía, Juan Amarillo–Tibabuyes, Santa María del Lago, La Conejera, Jaboque, Salitre, Tíngua Azul, Techo, La Vaca y Torca–Guaymaral.
#EnVideo📽️| Cámara trampa de la Secretaría de Ambiente capta el apareamiento del búho rayado en un humedal de Bogotá, primera evidencia audiovisual en la ciudad: a la fecha, su biología reproductiva solo contaba con escasos registros documentados, concentrados principalmente en… pic.twitter.com/U2hT7HkZGh
— Secretaría de Ambiente (@Ambientebogota) April 2, 2026
Pese a estos registros de presencia, no existía hasta ahora evidencia de su apareamiento en la ciudad. Según la Secretaría, esta ave rapaz basa su alimentación principalmente en pequeños mamíferos como roedores (Mus musculus y Rattus spp.), así como en otras aves y algunos insectos.
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Otros registros en el humedal
El monitoreo en la Reserva Distrital de Humedal Torca–Guaymaral también permitió registrar la presencia de tres especies de mamíferos que evidencian el buen estado del ecosistema.
Entre ellos está el zorro perrero (Cerdocyon thous), considerado un mesopredador cuya presencia indica disponibilidad de presas y condiciones adecuadas de hábitat.
También fue identificado el curí sabanero o curí de Bogotá (Cavia anolaimae), un roedor herbívoro característico de ecosistemas andinos, cuya presencia confirma que la reserva funciona como refugio para la biodiversidad del norte de la ciudad.
A estos se suma la comadreja cola larga (Neogale frenata), un mamífero carnívoro ágil y nocturno que cumple un papel clave en el control de poblaciones de roedores y otros pequeños vertebrados.
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Para la Secretaría de Ambiente, estos registros reflejan un ecosistema funcional y con capacidad para sostener diversidad biológica en Bogotá.
CAROL MALAVER
SUBEDITORA BOGOTÁ
Escríbanos a carmal@eltiempo.com
















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