El destino final de la ropa en Colombia ha dejado de ser una pregunta sin respuesta para convertirse en una oportunidad de sostenibilidad. Aunque en el país existe una arraigada tradición de heredar prendas entre familiares para extender su vida útil, el crecimiento del consumo textil ha obligado a las autoridades a crear canales formales para evitar que las telas terminen acumuladas en rellenos sanitarios.
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Actualmente, Bogotá lidera este esfuerzo con una red de contenedores diseñados para darle un cierre digno al ciclo de la moda.
A través del programa Renovamoda y la estrategia Red Moda Circular, la Secretaría Distrital de Ambiente ha dispuesto 21 puntos de acopio en lugares estratégicos de la capital.
Este enfoque no solo busca limpiar los armarios de los ciudadanos, sino que se alinea con la economía circular. Según la Alcaldía de Bogotá, “la moda circular hace referencia a un enfoque dentro de la industria de la moda que tiene como objetivo crear un sistema de circuito cerrado, para reducir los desechos y maximizar la vida útil de las prendas y los textiles”.
Desechos textiles. Foto:iStock
La preocupación por el impacto ambiental de la industria textil no es menor. Mientras en lugares como el desierto de Atacama en Chile se acumulan cerca de 100.000 toneladas de ropa desechada, en Colombia se busca que cada prenda tenga un propósito final.
La invitación de las entidades distritales es clara: “Dona, reutiliza y cuida el planeta”, un llamado que busca transformar el desecho en energía o en nuevas oportunidades de manufactura.
Donación de ropa. Foto:iStock
El proceso: ¿A dónde van sus prendas?
Una vez que un ciudadano deposita su ropa en los contenedores oficiales, se inicia un proceso técnico de clasificación.
No todo lo que se recibe se convierte en lo mismo; el sistema está diseñado para aprovechar al máximo cada fibra textil. Primero, se separa la ropa que está en condiciones óptimas para ser recuperada y entregada para su reutilización.
En un segundo nivel, las prendas que presentan daños pero tienen materiales aprovechables se destinan a la remanufactura.
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Finalmente, aquellos restos que no pueden ser transformados en nuevos productos se envían a coprocesamiento. Este último paso es fundamental, ya que permite generar energía a partir de los textiles sobrantes, garantizando que absolutamente nada termine contaminando el suelo del relleno sanitario de la ciudad.
Puntos de recolección y qué se puede entregar
Para facilitar la participación ciudadana, los contenedores están ubicados en centros comerciales y universidades de gran afluencia.
Si usted está interesado en depurar su clóset, puede llevar artículos como zapatos, chaquetas, guantes, accesorios, jeans y pantalones. Los 21 puntos habilitados en la ciudad son:
Hay 21 puntos en Bogotá para entregar la ropa usada. Foto:iStock
- Centros Comerciales: Centro Mayor, Santafé, Parque La Colina, El Edén, Plaza de las Américas, Gran Estación 2 (Esfera), Mall Plaza, Plaza Central, Atlantis, El Retiro, Hayuelos, Nuestro Bogotá, Bulevar Niza, Iserra 100, Centro Suba, Ciprés Plaza y Outlet Factory.
- Instituciones Educativas: Universidad de los Andes, Universidad de La Salle y Colegio Andino.
- Punto institucional: Sede de la Secretaría Distrital de Ambiente.
Otras alternativas de segunda vida
Bogotá también cuenta con opciones de carácter social y comunitario. Los bancos de ropa, como el de la Corporación Organización El Minuto de Dios, llevan 16 años operando bajo un modelo de recepción y clasificación para poblaciones vulnerables.
La Corporación Organización El Minuto de Dios también recibe ropa. Foto:Corporación Minuto de Dios
Este centro recibe entre cuatro y cinco toneladas diarias de textiles que se distribuyen en 14 roperos a lo largo del país, logrando entregar unas 125 toneladas anuales.
Estas iniciativas, sumadas a los puntos de Renovamoda, representan un cambio de paradigma frente a tragedias históricas de la industria, como la ocurrida en el complejo textil Rana Plaza en Bangladés en 2013.
Hoy, el ciudadano bogotano tiene herramientas a la mano para asegurar que su ropa vieja no sea un problema ambiental, sino un recurso para la ciudad.
*Artículo desarrollado con apoyo de IA y revisado por un periodista.
REDACCIÓN BOGOTÁ
















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