Lo que muchos consideraban un ejemplo de prosperidad empresarial en el sur de Bogotá terminó revelándose como una red marcada por la violencia, la extorsión y el lavado de dinero. Alias Misón, señalado como el peligroso líder de la organización criminal «Los Maracuchos» , fue capturado, exponiendo una fortuna superior a los 20.000 millones de pesos, construida a costa del sufrimiento de las personas más vulnerables.
El ascenso de ‘Misón’ no fue repentino. Sus movimientos financieros comenzaron a extenderse en localidades como Kennedy, Santa Fe e incluso Los Mártires a través del negocio de los «pagadiarios».
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De acuerdo con investigaciones preliminares de la Policía Metropolitana de Bogotá, estos préstamos informales no solo le permitían lavar dinero del narcotráfico, sino que servían como herramienta de control territorial. Aquellos que no podían pagar, terminaban entregando sus locales o, en el peor de los casos, sus vidas.
Con el capital acumulado, alias Misón dio el salto a la vida nocturna. En una rueda de prensa, el alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, explicó que este delincuente adquirió discotecas y bares que funcionaban como fachadas perfectas. Entre sus propiedades más destacadas se encuentran:
- Discoteca Potrillos: un sitio de rumba en el suroccidente que servía para el reclutamiento de migrantes en condición de vulnerabilidad.
- Hotel Negro: un lugar señalado por las autoridades como centro de torturas y crímenes atroces.
- Casas de lenocinio: establecimientos donde se ejercía un control absoluto sobre la zona de tolerancia.
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La peligrosidad de alias Misón radica en las estrategias que él tenía. Según la Policía, este sujeto fue la pieza clave que facilitó la entrada de la megabanda transnacional Tren de Aragua a la capital colombiana en 2018. Bajo su mando, «Los Maracuchos» no solo controlaban el microtráfico, sino que instauraron terror donde al menos seis homicidios han sido confirmados, con víctimas encontradas en bolsas en plena vía pública.
A pesar de su perfil criminal, Misón no era sutil. Su estilo de vida incluía camionetas blindadas de alta gama, casas de lujo y joyas como anillos de diamante y collares de oro macizo que incluso portaban sus mascotas.
Gracias al rastreo en redes sociales, las autoridades lograron ubicarlo en Ecuador, donde fingía ser un próspero dueño de pesqueras y negocios lícitos bajo la protección de comandos de frontera. Tras un operativo de cooperación internacional, fue trasladado a Colombia para enfrentar la justicia.
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A ‘Misón’ se le imputaron delitos de concierto para delinquir, homicidio agravado, tráfico de armas y estupefacientes. De ser hallado culpable, podría enfrentar una condena de hasta 32 años de cárcel.
FELIPE SANTANILLA AYALA
REDACCIÓN ÚLTIMAS NOTICIAS
















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