La posibilidad de un nuevo intento de negociación entre Estados Unidos e Irán llega envuelta en incertidumbre. Aunque Islamabad se prepara para recibir este fin de semana a las delegaciones de ambos países, las condiciones previas impuestas por Teherán y las advertencias de Washington anticipan un escenario, en teoría, poco alentador.
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A pocas horas del eventual inicio de los diálogos, Irán exige condiciones concretas -un alto al fuego en Líbano y el desbloqueo de sus activos congelados-, mientras que desde Estados Unidos el vicepresidente JD Vance advirtió que no habrá margen para “juegos” diplomáticos. Cabe mencionar que, según la relatora especial de las Naciones Unidas, Alena Douhan, hasta 2022 había entre 100.000 y 120.000 millones de dólares en activos iraníes en el extranjero congelados.
El cruce de declaraciones también tuvo como protagonista al presidente estadounidense Donald Trump, quien aseguró que Irán “no tiene ninguna carta” en la negociación, más allá de su control sobre el estratégico estrecho de Ormuz, por donde transita cerca de una quinta parte del comercio mundial de hidrocarburos.
Desde Teherán, en contraste, el presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf, insistió en que cualquier diálogo debe estar precedido por medidas concretas, especialmente en Líbano, donde continúan los ataques de Israel pese a la tregua anunciada. Esa exigencia se enmarca en las diferencias de interpretación sobre el alcance del acuerdo de alto al fuego: mientras Irán sostiene que incluye a Líbano, Estados Unidos lo niega.
Vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, antes de partir a Pakistán. Foto: AFP
De hecho, cuando se anunció la tregua, Pakistán, que interviene como mediador, aseguró que esta se aplicaría “en todos lados, incluido Líbano”. Pero los israelíes y los estadounidenses lo desmintieron.
En el terreno, Israel reitera su determinación de continuar las operaciones contra el movimiento islamista Hezbolá, aliado de Teherán, en una escalada que ya deja más de 350 muertos en los últimos días y amenaza con desbordar cualquier intento de contención diplomática, pese a la presión de Trump.
La capital de Pakistán se prepara para recibir a los emisarios
A la espera de los negociadores, Islamabad se convirtió en una ciudad fantasma, con un fuerte dispositivo de seguridad, mientras se alista un hotel de lujo para acoger a las partes. “En respuesta a mi sincera invitación, dirigentes de ambos países vienen a Islamabad. Allí se celebrarán negociaciones para el establecimiento de la paz”, afirmó este viernes el primer ministro paquistaní, Shehbaz Sharif, en un mensaje a la nación.
Pakistán había invitado a las delegaciones a reunirse inicialmente el viernes, pero JD Vance retrasó su viaje para llegar el sábado en la mañana.
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“Vamos a intentar mantener una negociación positiva”, declaró JD Vance a los periodistas antes del despegue en Washington. “Si los iraníes están dispuestos a negociar de buena fe, nosotros, desde luego, estamos dispuestos a extender la mano abierta. Si van a intentar jugárnosla, entonces verán que el equipo negociador no es tan receptivo”, advirtió.
El vicepresidente, que según el New York Times se opone a la ofensiva en Irán, lidera la comitiva estadounidense junto al emisario especial Steve Witkoff y Jared Kushner, yerno de Trump.
La delegación iraní estará encabezada por el mencionado Ghalibaf, junto con el ministro de Asuntos Exteriores, Abás Araqchi, y otros responsables de seguridad y economía, señaló en su sitio web la emisora estatal IRIB.
Por ahora, el único pronunciamiento oficial provino del portavoz de la cancillería iraní, Esmail Baqai, quien advirtió que la realización de estas conversaciones dependerá del cumplimiento efectivo del alto al fuego “en todos los frentes”.
En paralelo a las tratativas entre Irán y Estados Unidos, desde el martes se abrirá otro frente diplomático: conversaciones entre Líbano e Israel en Washington.
“Durante la llamada, se acordó celebrar la primera reunión el próximo martes en el Departamento de Estado para debatir la declaración de un alto el fuego y la fecha de inicio de las negociaciones entre Líbano e Israel bajo los auspicios de Estados Unidos”, señaló la presidencia libanesa en un comunicado.
El presidente estadounidense Donald Trump (d.) y el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu (c.). Foto: AFP
La iniciativa había sido anticipada por el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, quien aseguró haber ordenado a su gabinete iniciar “negociaciones directas” con Beirut. Sin embargo, la propuesta fue rechazada por Hezbolá.
En esa línea, su líder, Naim Qasem, advirtió este viernes a las autoridades libanesas que no deben hacer “concesiones gratuitas” a Israel, reflejando las tensiones internas que rodean cualquier intento de diálogo.
Reivindicaciones opuestas
Incluso si las delegaciones de Irán y Estados Unidos terminan sentándose en la mesa, las posturas opuestas en temas clave dificultan un acuerdo.
El jefe de la Organización de la Energía Atómica de Irán descartó restringir el enriquecimiento de uranio, una de las principales demandas de Israel y Estados Unidos, que temen que Teherán se haga con el arma nuclear. Tampoco se entrevé una salida fácil a la situación en el estrecho de Ormuz, por donde pasaba una quinta parte del petróleo mundial en tiempos de paz.
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Aunque su reapertura era una de las condiciones del alto al fuego, desde su implementación solo un puñado de buques ha cruzado. En una retahíla de mensajes en redes sociales, Trump acusó a Irán de estar haciendo un “muy mal trabajo” respecto a la reapertura del estrecho de Ormuz y de incumplir los términos del acuerdo.
Hasta ahora, solo 16 buques de transporte de materias primas han cruzado el estrecho, según el sitio de datos marítimos Kpler.
De ellos, 10 procedían de Irán o se dirigían allí, es decir, la misma proporción que antes de la tregua (alrededor del 60 por ciento). Los demás mostraban vínculos con países no hostiles a la República Islámica.
Ante la fragilidad del alto el fuego, la prudencia reinó en los mercados financieros y el precio del petróleo se mantuvo por debajo de los 100 dólares.
Personal de primeros auxilios en el lugar del ataque israelí contra el complejo Fátima Al-Zahraa. Foto: AFP
El precio del crudo Brent del Mar del Norte, para entrega en junio, cayó 0,75 por ciento, hasta los 95,20 dólares por barril. Su equivalente estadounidense, el crudo West Texas Intermediate (WTI), para entrega en mayo, bajó 1,33 por ciento, hasta los 96,57 dólares por barril.
De igual forma, la Bolsa de Nueva York cerró con resultados dispares este viernes, ya que los inversores se mantuvieron cautelosos a pocas horas del inicio de las conversaciones de paz en Pakistán.
CAMILO A. CASTILLO — Subeditor Internacional — X: @camiloandres894
(*) Con información de EFE y AFP
















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