Israel intensificó este jueves sus ataques contra posiciones de Hezbolá en Líbano, al mismo tiempo que el primer ministro, Benjamin Netanyahu, ordenó iniciar negociaciones directas con Beirut para desarmar al grupo y avanzar hacia un eventual acuerdo de paz. Esto, en medio de la frágil tregua de dos semanas entre Estados Unidos e Irán.
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Las conversaciones, según fuentes cercanas citadas por AFP, podrían realizarse la próxima semana en la sede del Departamento de Estado en Washington, un escenario inédito en décadas para contactos directos entre dos países que siguen formalmente en guerra.
De acuerdo con medios estadounidenses e israelíes, en el proceso participarían el embajador israelí en Estados Unidos, Yechiel Leiter, y su par libanesa, Nada Hamadeh Moawad, junto con Ron Dermer, uno de los principales asesores y hombre de confianza del primer ministro Benjamin Netanyahu.
El anuncio, que fue celebrado por el secretario general de la ONU, António Guterres, llega apenas un día después de una de las jornadas más letales del conflicto reciente en Líbano. Los bombardeos israelíes del miércoles dejaron más de 300 muertos y cerca de 1.150 heridos, según el Ministerio de Salud libanés, mientras que este jueves continuaron los ataques en el sur del país, con al menos cinco víctimas mortales adicionales.
El vicepresidente de EE. UU., JD Vance, viajará a Pakistán. Foto: AFP
En Beirut, particularmente en barrios como Ain el Mreisseh, equipos de rescate continuaban buscando víctimas entre los escombros tras los ataques del miércoles. Según reportes de AFP, familiares denunciaban la desaparición de personas bajo edificios colapsados, mientras entre los restos se encontraban objetos de uso cotidiano como cuadernos escolares y pertenencias personales.
Netanyahu, quien insistió en que los bombardeos estaban dirigidos contra infraestructura de Hezbolá, planteó que el objetivo de los contactos anunciados será doble: el desarme del grupo —aliado de Irán— y el establecimiento de relaciones de paz entre ambos países. Sin embargo, la apertura de esta vía de diálogo ocurre en un contexto de presión directa de Washington por contener la escalada regional.
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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró en declaraciones a NBC News que Netanyahu acordó con él en una llamada el miércoles “bajarle” a la ofensiva en Líbano tras los ataques que dejaron cientos de muertos ese mismo día, en un intento por evitar que el frente libanés termine por descarrilar la frágil tregua con Irán.
Pese a ese compromiso, el anuncio de negociaciones coincide con una nueva ofensiva israelí. El ejército de ese país confirmó nuevos ataques contra bases de lanzamiento del grupo chiita en Líbano, tras afirmar que prevé un supuesto aumento de los proyectiles hacia Israel, y emitió órdenes de evacuación para zonas del sur de Beirut, consideradas bastión de Hezbolá.
“De acuerdo con la evaluación de la situación y tras los disparos desde territorio libanés esta mañana, en las próximas horas podrían ser atacadas otras zonas del territorio israelí”, señala el ejército israelí en un comunicado.
En uno de esos ataques, el Ejército israelí mató en Beirut al secretario personal y sobrino del líder de Hezbolá, identificado como Ali Yusuf Harshi, según un comunicado difundido este jueves.
Personal de primeros auxilios en lugar del ataque israelí contra el complejo Fátima Al-Zahraa. Foto: AFP
Desde el lado libanés, la respuesta fue inmediata, pero llegó con condiciones. Un alto funcionario señaló en diálogo con AFP que cualquier negociación requiere primero un cese al fuego. La posición de Hezbolá fue más tajante. El diputado Ali Fayyad reiteró el rechazo del grupo a cualquier diálogo con Israel, lo que complica la viabilidad de las conversaciones incluso antes de comenzar.
Pese a todo, después de cinco semanas de guerra en Oriente Medio, el alto al fuego trajo cierta calma en su segundo día, sin bombardeos en las últimas horas en Irán o en el Golfo.
Aunque Trump denunció que Irán está “haciendo un trabajo muy deficiente” a la hora de dejar pasar buques petroleros por el estrecho de Ormuz y que eso no es lo que Washington y Teherán acordaron el pasado martes.
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El movimiento de Israel se da en la antesala de un nuevo intento de negociación entre Washington y Teherán. El presidente Trump aseguró que se siente “muy optimista” sobre un posible acuerdo con Irán tras el cese al fuego y afirmó que los líderes iraníes se mostraban “mucho más razonables” en privado.
Aun así, advirtió que, de no alcanzarse un entendimiento, “va a ser muy doloroso”, y anticipó que mantendrá a las tropas estadounidenses cerca de Irán hasta lograr un “acuerdo real”.
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En ese contexto, el vicepresidente JD Vance tiene previsto viajar a Pakistán -país que pidió una tregua total en Medio Oriente- para sostener conversaciones con representantes iraníes a partir de este viernes, con el programa nuclear como eje central de las discusiones.
Desde Teherán, el líder supremo, Mojtaba Jamenei, afirmó que Irán no busca la guerra, pero advirtió que no renunciará a sus derechos, en una referencia directa tanto a su programa nuclear como al respaldo al llamado “eje de resistencia”, que incluye a Hezbolá.
Allí, miles de personas se congregaron al cumplirse 40 días de la muerte del exlíder supremo Alí Jamenei, fallecido en un bombardeo al inicio del conflicto. En medio de la conmemoración, algunos ciudadanos calificaron el alto al fuego como una “victoria”, mientras otros expresaron temor tanto a una reanudación de la guerra como a la continuidad del régimen.
Seguidores de Mojtaba Jamenei, nuevo líder supremo de Irán. Foto: AFP
De igual forma, el jefe de la Organización de la Energía Atómica de Irán descartó cualquier limitación al programa de enriquecimiento de uranio. Teherán sostiene que su programa tiene fines civiles, mientras sus interlocutores lo acusan de buscar capacidad nuclear militar.
El conflicto también mantiene presión sobre el despliegue internacional en el terreno. Países con tropas en la Fuerza de Mantenimiento de la Paz de la ONU en el Líbano (Finul) y otros Estados denunciaron este jueves en Naciones Unidas los “ataques persistentes” contra las fuerzas de paz y pidieron el cese de hostilidades. La Finul, que cuenta con casi 8.200 efectivos de 47 países, se encuentra atrapada en el fuego cruzado.
CAMILO A. CASTILLO – Subeditor Internacional – X: (@camiloandres894)
(*) Con información de EFE y AFP
















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