Un fuerte sismo institucional sacude la relación entre el Gobierno Nacional y el sector castrense tras el reciente cruce entre el presidente Gustavo Petro y el general Juan Oduber Rendón Pérez. Decenas de organizaciones de militares retirados y de la reserva activa levantaron su voz de protesta, asegurando que las formas utilizadas por el jefe de Estado podrían generar una ruptura peligrosa en el mando y la disciplina de las Fuerzas Militares.
El incidente, que tuvo lugar el pasado 7 de abril de 2026 durante un encuentro sobre formalización minera en Cali, se volvió viral luego de que el mandatario reprendiera públicamente al alto oficial frente a los asistentes y las cámaras de televisión.
El presidente Petro y el general. Foto:Cortesía
Los reparos de la reserva activa
A través de un comunicado difundido por la Asociación Colombiana de Oficiales en Retiro de las Fuerzas Militares (Acore), diversos sectores veteranos manifestaron su preocupación por lo que consideran un «espectáculo» que desgasta la institucionalidad. Para estas organizaciones, el trato recibido por el general Rendón no se ajusta a la dignidad que exige el uniforme.
En el documento, titulado «El regaño público como espectáculo: desgaste de la institucionalidad«, las asociaciones destacaron los siguientes puntos sobre el impacto de este suceso:
Pérdida de autoridad: Advierten que un comandante humillado ante sus subordinados pierde el respeto moral necesario para liderar en situaciones críticas.
Uso político de la disciplina: Señalan que la corrección militar no debe usarse como una herramienta de comunicación para complacer audiencias políticas.
Golpe a la moral combativa: Indican que los soldados perciben que su sacrificio está sujeto a las estrategias de imagen del gobernante de turno.
Debilidad en el mando: El texto afirma contundentemente que «un líder que necesita humillar para demostrar poder termina en realidad revelando una profunda inseguridad en su capacidad de mando«.
Comandante de la Tercera Brigada, general Juan Odúber Rendón. Foto:
El momento de la tensión en Cali
El choque ocurrió en el Centro de Eventos Valle del Pacífico. En un momento de su discurso, el presidente Petro se dirigió de forma directa al general Rendón, comandante de la Tercera Brigada, con palabras que caldearon los ánimos: “Usted me tiene que escuchar, ¿me entiende?, porque yo soy su comandante”.
Además de la recriminación personal, el mandatario lanzó una acusación generalizada al afirmar, según el registro del evento, que: “Hay una lista de generales incursos en asociaciones de mafias del oro, que no pueden seguir al servicio del Estado colombiano”.
¿Qué estaba haciendo el general Rendón?
Tras el polémico episodio, se conocieron detalles sobre la labor que desempeñaba el oficial en ese preciso instante. Mientras el presidente le reclamaba atención, el general se encontraba monitoreando una situación de orden público de alta complejidad en el municipio de Jamundí, Valle del Cauca.
En declaraciones citadas por el medio Cambio, se explicó que el oficial seguía de cerca una operación contra las disidencias de ‘Iván Mordisco’, en la cual dos militares habían resultado heridos. “El monitoreo correspondía a una operación en curso, en cumplimiento de la orden presidencial de fortalecer la seguridad en el sur del Valle del Cauca. En esa zona, además, se presentan asonadas frecuentes y ataques con drones por parte de estos grupos armados”, expresó el oficial a Cambio.
Para las asociaciones de oficiales en retiro, este contexto hace que el «regaño» sea aún más desafortunado, pues el oficial cumplía con su deber operativo en una región golpeada por la violencia. “No es solo un acto de autoridad; es, fundamentalmente, un error de liderazgo que fractura la delicada relación entre el poder civil y el estamento militar”, puntualizó Acore en su pronunciamiento oficial.
Artículo desarrollado con apoyo de IA y revisado por un periodista.
















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