El panorama social del Atlántico muestra una mejoría notable según las cifras más recientes del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane).
El informe de Pobreza Multidimensional, presentado este martes, revela que el departamento logró pasar de un 9.5% a un 8.2% en este indicador durante el último año.
El gobernador Eduardo Verano explicó que esta caída de 1.3 puntos porcentuales consolida una tendencia de bienestar que mantiene al territorio con cifras de un solo dígito, superando los promedios históricos de la región y la media nacional.
¿Qué significa vivir en pobreza multidimensional?
Para comprender la magnitud de este avance, es necesario precisar que la pobreza multidimensional no se mide únicamente por el dinero que ingresa a un hogar, sino por las privaciones estructurales en la vida diaria.
Los programas de alimentación escolar han sido claves en los colegios del departamento. Foto:Gobernación
Un hogar entra en esta categoría si presenta carencias en al menos dos de las dimensiones clave. Por ejemplo, en materia de vivienda, se evalúa si el hogar cuenta con acceso a fuentes de agua mejorada o materiales adecuados en los pisos. En salud, el foco está en las barreras de acceso al servicio.
El mercado laboral también es determinante: si los miembros del hogar dependen exclusivamente del trabajo informal, el riesgo de pobreza aumenta. Finalmente, se analizan factores educativos y de bienestar juvenil, como el analfabetismo, el bajo logro escolar, el rezago (no estar en el grado correspondiente a la edad) y la inasistencia escolar o el trabajo infantil.
Las claves detrás del descenso en el Atlántico
Este avance en el departamento es el fruto de una estrategia que conecta la inversión pública con el dinamismo del sector privado. El gobernador Eduardo Verano señaló que la administración tiene en marcha un plan de choque que contempla la inversión de 7 billones de pesos de recursos propios, destinados a transformar estas condiciones estructurales durante este cuatrienio. El enfoque se ha centrado en eliminar las barreras de acceso a la salud y mejorar los servicios básicos, permitiendo que las familias salgan de la vulnerabilidad de manera sostenible.
La Gerencia de Capital Social, bajo la dirección de Karina Llanos, ha liderado frentes de trabajo específicos para atacar las carencias medidas por el Dane. Entre las acciones más destacadas se encuentra la estrategia Misión Atlántico – Hambre Cero, que busca estabilizar la nutrición, y programas educativos para reducir la deserción escolar en los municipios, permitiendo que los jóvenes rompan el ciclo de la pobreza a través del acceso a la educación superior.
Eduardo Verano, gobernador del Atlántico. Foto:Gobernación del Atlántico
Para las autoridades departamentales, estos resultados validan la planificación del Plan de Desarrollo Atlántico para el Mundo. El fortalecimiento de la infraestructura pública y la expansión de las redes de agua potable han sido los motores principales para cerrar las brechas de desigualdad en la vivienda.
El gobernador enfatizó que el objetivo es que el crecimiento económico se traduzca en bienestar real para el bolsillo de los ciudadanos. El reto para los próximos años será mantener esta cifra por debajo del 8% y asegurar que las inversiones proyectadas terminen de blindar a la población frente a futuras crisis económicas, garantizando que el acceso a derechos fundamentales sea una realidad permanente en todo el territorio.
















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