El anuncio de la designación del exalcalde de Medellín, Daniel Quintero, como nuevo superintendente de Salud desató una tormenta política en la capital antioqueña, reabriendo diversas polémicas que dejó su cuatrienio en el manejo de la red hospitalaria pública.
El actual alcalde, Federico Gutiérrez, no tardó en emitir un contundente pronunciamiento en el que rechazó tajantemente la decisión.
«La salud no puede quedar en manos equivocadas; están jugando con la vida de la gente», sentenció el mandatario, resumiendo el sentir de un sector que aún padece las consecuencias de una de las más graves crisis estructurales recientes en la ciudad en cuanto a salud.
Federico Gutiérrez (izq.) y Daniel Quintero (der.). Foto:EL TIEMPO – Jaiver Nieto. EL TIEMPO
Entre 2020 y 2023, cuando Quintero fue alcalde, la ciudad estuvo marcada por la pandemia de la Covid-19.
.Lo que inició como una gestión aplaudida durante los primeros meses de la pandemia, apalancada en el uso de la tecnología y el análisis de datos masivos, se fue transformando progresivamente en un laberinto de controversias legales, presunta corrupción, colapso de infraestructuras vitales y hasta la pérdida de vidas humanas vulnerables.
Según Gutiérrez, durante los momentos más críticos, «mientras la gente sufría y el personal médico luchaba por salvar vidas, había quienes saqueaban recursos destinados precisamente a protegerlas. Eso no es política, eso es corrupción».
Por medio de esta plataforma, se inscriben ciudadanos y empresas. Foto:Esneyder Gutiérrez
El primer gran choque entre la administración Quintero y la ciudadanía llegó con la plataforma Medellín Me Cuida.
Concebida originalmente como una herramienta de rastreo epidemiológico y distribución de ayudas humanitarias, la aplicación se convirtió en un requisito obligatorio para la movilidad y la reactivación económica de la ciudad.
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La exigencia de entregar datos sensibles de índole laboral, familiar y de salud al Estado generó un rechazo masivo. Una avalancha de acciones de tutela obligó a los jueces a pronunciarse sobre los límites del control estatal frente al derecho fundamental a la intimidad y al habeas data.
La obligatoriedad terminó cayéndose en los estrados y, años después, presionado por las críticas sobre el potencial uso político de dicha información, Quintero se vio forzado a anunciar la destrucción total de esa base de datos.
Consultas: Medellín Me cuida Foto:Alcaldía de Medellín
Casi en paralelo, la gran apuesta de la ciudad por la soberanía tecnológica en salud naufragaba. El proyecto InnspiraMED, una ambiciosa alianza liderada por Ruta N, universidades locales y financiada por el sector privado (destacando a Postobón), prometía ensamblar ventiladores mecánicos de bajo costo para dotar las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) ante el colapso inminente.
Sin embargo, los equipos chocaron contra el estricto rigor del Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (INVIMA), que retrasó los avales para pruebas en humanos.
El golpe de gracia al proyecto no fue técnico, sino político: la remoción abrupta y presuntamente irregular de la junta directiva de Ruta N por parte del exalcalde generó una profunda crisis de desconfianza.
Ante la inestabilidad institucional, se terminó cancelando el proyecto y dejando a la ciudad sin los ventiladores prometidos.
Corporación Ruta N Foto:Alcaldía de Medellín.
Pero el capítulo que actualmente acapara la atención de los entes de control es, sin duda, la controversia inmobiliaria y financiera de la Clínica de la 80.
Adecuada de urgencia en la antigua sede de Saludcoop para expandir la capacidad hospitalaria, la Alcaldía inyectó en ella cuantiosos recursos del erario público.
El actual alcalde recordó que en este recinto se invirtieron más de $24.000 millones.
Sorprendentemente, una vez finalizado el comodato, la infraestructura fue vendida a un privado por cerca de la mitad de su valor, en un proceso lleno de sombras que derivó en la retención del edificio por parte del Distrito durante meses.
Fue adquirida por la alcaldía de Medellín para apoyar la contingencia del nuevo coronavirus. Foto:ESNEYDER GUITIÉRREZ
Estas condiciones son hoy materia de rigurosa investigación por parte de los organismos de control.
Este manejo de recursos para la atención de la pandemia ha dejado como saldo a personas investigadas del entonces gabinete de Quintero, así como diversas decisiones judiciales en curso.
En 2023 se anunció que la Personería de Medellín realizó formulación de pliego de cargos a la ex secretaria de Salud Andree Uribe Montoya por la firma de este contrato de comodato con la EPS Saludcoop en liquidación cuando estuvo en el cargo.
Red pública de salud
Hospital General de Medellín Foto:Guillermo Ossa
El panorama tampoco fue el mejor en los centros médicos tradicionales. Entidades insignia como Metrosalud y el prestigioso Hospital General de Medellín (HGM) sufrieron un grave deterioro, sumidas en una crisis financiera y operativa que fue heredada por la actual administración.
Federico Gutiérrez denunció haber recibido estas entidades «en cuidados intensivos, sin insumos y con deudas gigantes».
En 2024 el mandatario distrital informó que la deuda con los especialistas ascendía a 9.400 millones de pesos y la cartera con proveedores, que garantizan los insumos médicos del hospital, llegaba a 24.000 millones de pesos.
No solo eso, el centro asistencial había cerrado servicio de 7 camas de 17 en UCI Neonatal; 10 camas de 30 en cuidados intermedios y 5 camas de 54 en pediatría.
Hospital General de Medellín Foto:EL TIEMPO.
El impacto de este colapso no se midió solo en balances contables, sino en tragedias humanas. El caso más doloroso expuesto recientemente revela que el 21 de septiembre de 2023, un bebé de apenas 18 días de nacido falleció en el HGM esperando una atención que nunca llegó, todo porque no había un cirujano pediátrico contratado.
Hoy existen pliegos de cargos contra el exgerente de ese hospital, quien fue nombrado precisamente por el exmandatario que ahora aspira a dirigir la Superintendencia de Salud a nivel nacional.
Salud mental
De la mano de la crisis financiera, la ciudad enfrentó una pandemia silenciosa y devastadora: la salud mental.
Los indicadores de Medellín Cómo Vamos muestran que, tras una leve disminución en 2020, las cifras volvieron a dispararse agresivamente. En 2022, la ciudad tocó fondo al registrar la tasa más alta de intentos de suicidio desde el año 2005.
Salud mental Foto:iStock
Con 102 intentos por cada cien mil habitantes, la estadística se traduce en un drama diario de 7 intentos de suicidio por día en la capital antioqueña, cifras que desnudaron la insuficiencia de las políticas públicas de prevención y acompañamiento psicológico en el Distrito.
Curiosamente, en medio de este sombrío panorama, el único indicador que mostró una tendencia favorable fue la reducción de las barreras de acceso a la salud.
Según el análisis de calidad de vida, este ítem presentó una disminución importante de 15,8 puntos porcentuales (pasando del 29,2 al 13,4). No obstante, este avance numérico no logró ocultar una realidad persistente: la falta de acceso a la salud sigue siendo la segunda barrera de pobreza multidimensional con mayor incidencia y peso en los hogares de la ciudad.
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De poco sirvió superar barreras administrativas si, al llegar al hospital, los pacientes se encontraban con falta de especialistas, escasez de insumos básicos y una red operando a pérdida.
Otro aspecto que se resaltó en temas de salud fue la terminación y operación de la Unidad Hospitalaria de Buenos Aires, que estuvo más de 8 años en obra y que parecía un ‘Elefante Blanco‘.
Esta obra beneficia a más de 385.000 habitantes de Villa Hermosa, Buenos Aires, La Candelaria y Santa Elena.
Anuncio de medidas
Federico Gutiérrez y Daniel Quintero Foto:Alcaldía de Medellín y Jaiver Nieto / EL TIEMPO
Ante este historial de presuntas irregularidades, colapsos operativos y tragedias irreparables, la actual Alcaldía ha decidido tomar una postura beligerante frente al nombramiento en la Supersalud.
Federico Gutiérrez fue tajante al afirmar: «No nos vamos a quedar callados ni de brazos cruzados. Vamos a defender a Medellín y a Colombia». El mandatario anunció que el Distrito interpondrá todos los recursos y acciones jurídicas posibles, basados en las irregularidades documentadas de la administración anterior, para demostrar el claro impedimento ético y legal del exalcalde para asumir dicho cargo.
El objetivo de la Alcaldía es exigir que el nuevo funcionario se declare impedido o se abstenga de cualquier tipo de intervención sobre el Hospital General de Medellín y la red pública de Metrosalud, entidades donde se adelantan graves investigaciones de corrupción ocurridas bajo su propio mandato.
Pidió ese cargo para tratar de tapar estos casos de corrupción y, por eso, tenemos oficios para que dicha persona tenga que declararse impedido o se abstenga para poder intervenir en el Hospital General de Medellín,
Federico GutiérrezAlcalde de Medellín
Para Gutiérrez, el intento de llegar a la Superintendencia no es más que una estrategia «para tratar de tapar estos casos de corrupción», concluyendo que esta persona «no puede intervenir en esas entidades que ya intentó destruir cuando fue alcalde».
En paralelo, el Distrito hizo un llamado urgente a la Fiscalía, a la Procuraduría y a la Contraloría General de la República para que aceleren sus pesquisas y eviten que la crisis que dejó en cuidados intensivos a Medellín se replique en el sistema de salud de todo el país.
















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