Quince años después de la muerte de Luis Andrés Colmenares, el caso se cierra en la justicia sin responsables. Tras la decisión de la Corte Suprema de dejar en firme la absolución de Laura Moreno y la prescripción del proceso contra Jessy Quintero, la familia apunta a un factor que, a su juicio, resultó determinante: los errores de la Fiscalía.
¿Cómo toma usted, cómo toma la familia de Luis Andrés esta última decisión de la justicia que, al no estar en casación el caso contra Carlos Cárdenas, de cierta manera se cierra a nivel judicial el proceso por el crimen de su hermano?
En un inicio nos tomó por sorpresa. Primero nos enteramos por medios de comunicación de todo esto que estaba sucediendo e incluso de la decisión que la Corte iba a tomar, antes de que la audiencia iniciara. Eso nos causó mucha tristeza: que terceros sepan primero que las víctimas lo que va a suceder. Luego de eso asistimos como familia, juntos, a la audiencia en la Corte. Para ser francos, acatamos la decisión que los magistrados, en su sabiduría, tomaron. Aquí hay algo que es totalmente cierto y que ellos mencionaban, y fue los errores que existieron por parte de la Fiscalía General de la Nación. Desde el inicio tuvimos un fiscal que quiso archivar el proceso y luego hubo una transición de distintos fiscales. Cada uno tomaba sus decisiones e intentaba mover el proceso de acuerdo con su propio criterio. Y eso terminó afectando y perjudicando este proceso. Pero también quiero hacer énfasis en algo que mencionó el magistrado: la total certeza que existe en el dictamen pericial del científico Máximo Duque, quien respaldó la teoría de la Fiscalía de nosotros, de las víctimas, de que existió un homicidio en el caso de mi hermano. Tristemente, esto va a quedar como un homicidio sin autor. Igual, como familia no hemos determinado si vamos a buscar instancias internacionales o no. Vamos a esperar a que todos terminemos de leer el fallo de la Corte, porque lo que escuchamos fue un resumen, y luego de esto nos reuniremos con los abogados para determinar qué hacer después.
Sí, de hecho la Corte, en este fallo, fue dura con el trabajo de la Fiscalía. Dijo que hubo ligerezas que al final llevan a este concepto jurídico de la duda razonable, que fue la razón por la cual el Tribunal en segunda instancia absolvió a Laura Moreno y a Jessy Quintero, y que termina ratificando la Corte Suprema. ¿Cuáles son esas imprecisiones en las que usted cree que incurrió la Fiscalía en el marco del proceso?
Bueno, existen varias. No podemos olvidar cómo la Fiscalía aceptó tres testigos que después se determinó que eran falsos e intentó darles veracidad, sin que hubiera razones para ello. También, como lo mencionaba la Corte, intentaron hacer un cambio en el escrito de acusación después de un tiempo en el que ya no era posible, porque era extemporáneo. Además, los distintos fiscales que pasaron por este proceso —tuvimos más de cinco—, cada uno quiso llevar la teoría del caso de acuerdo con lo que creía. Entonces creemos que esos fueron errores. No te puedo negar que existieron dos fiscales maravillosas que nos acompañaron, pero sí: la Corte tenía razón en estos errores que se presentaron. Pero igual, tanto para los colombianos como para el dictamen pericial —que la defensa intentó deslegitimar—, se determinó que las heridas de mi hermano eran más de doce en todo el rostro, y eso sí da cuenta de un homicidio.
Familia Colmenares reacciona al fallo de la Corte Foto:Archivo
Usted mencionaba que en este momento siguen en diálogos con su abogado para determinar si llevan el caso a instancias internacionales. ¿Por qué piensan eventualmente demandar al Estado colombiano por esta decisión?
Eso es lo que no hemos logrado terminar de definir como familia. Creo que nos tomaremos estos días para pensar con calma y con la mente fría qué hacer. Tengo la tranquilidad y el orgullo de los papás que tengo, que lucharon hasta el final por enaltecer el nombre de su hijo. En el caso de mi hermano, siempre quisimos demostrar que no era una persona que se iba a suicidar ni tampoco que salió corriendo y se cayó en un caño. Era una persona con sueños, con ilusiones, con metas, y tristemente le quitaron la vida en octubre de 2010.
Hay otros recursos jurídicos en los tribunales domésticos, entre ellos, por ejemplo, la tutela, que podría ser revisada eventualmente por la Corte Constitucional. ¿También han pensado en ese tipo de estrategia jurídica?
Sí, son las dos únicas puertas que hay: la tutela o las instancias internacionales. Pero, siendo franco contigo, no hemos logrado todavía como familia determinar qué hacer. Apenas estamos asimilando la audiencia de hoy. Son más de ciento cincuenta páginas las que tiene este fallo de la Corte y queremos revisarlo con calma, de manera minuciosa, escuchando lo que nos recomienden nuestros abogados para tomar la mejor decisión, una que le dé tranquilidad a la familia.
¿Qué les ha dicho la defensa, en lo jurídico, sobre el detalle del fallo o al menos del resumen que escucharon esta tarde en la Sala Penal?
No. Terminada la audiencia nos reunimos en una habitación con los abogados y la familia. Y algo que sí te puedo decir —y es totalmente cierto— es que los errores por parte de la Fiscalía sí existieron. No podemos contradecir lo que el magistrado dijo, porque es cierto cuando mencionó que existieron esos errores y que la carga probatoria la tenía completamente la Fiscalía. Nuestro sistema penal no permite que las víctimas tengan muchas facultades, más allá de verse respaldadas por la Fiscalía. Y fue verdad que existieron esos errores. En su momento se señalaron, se intentaron buscar alternativas, pero las cosas se dieron de esa manera. Lo aceptamos con mucha tristeza. Nosotros siempre hemos querido decirle a las personas que luchen por sus seres queridos, pero la única herramienta que tienen es la Fiscalía. Y acá se demuestra que hay problemas y vacíos en el sistema judicial que deben mejorarse para que casos como el de mi hermano no se repitan. Porque esto sigue pasando. El año pasado, para la misma fecha en la que murió mi hermano, otro joven perdió la vida. Entonces no se trata de supuestos, sino de hechos reales que siguen ocurriendo en el país.
En las consideraciones del fallo, la Corte deja abierta la duda sobre si las heridas fueron producto de una agresión previa o de un accidente. ¿Qué sentimiento les deja a ustedes como familia ese “limbo jurídico”?
Bueno, la Corte también mencionó que no se puede establecer con certeza si las heridas fueron antes o después, pero sí que existieron. Y ahí es donde cobra importancia el peritaje del doctor Máximo Duque, quien logró establecer las lesiones en el rostro de mi hermano y concluyó que no se podían producir contra una superficie rígida, sino que eran producto de golpes directos. Entonces, si la Corte reconoce ese estudio como válido, eso quiere decir que sí existió violencia sobre el rostro y el cráneo de mi hermano. Lo difícil es que este es un principio del derecho penal: por duda no se puede condenar a nadie. Pero el sentimiento que nos queda es: si mi hermano salió con vida de la casa, ¿por qué regresó muerto y con tantas heridas en el rostro?
Ya son 15 años desde el fallecimiento del joven universitario. Foto:Instagram @lcolmenaresr
Ya para cerrar, ¿cuál es la versión que ustedes mantienen como familia?
Nosotros sabemos que Laura y Jessy no salieron esa noche a asesinar a mi hermano. Pero sí fueron las últimas personas que estuvieron con él y saben quién le causó esas heridas. Acá hay un hecho cierto: mi hermano no está vivo. Y creemos que ellas son las únicas que pueden decir con certeza qué fue lo que pasó esa noche. Porque incluso en las audiencias se decía que, para que mi hermano tuviera esas heridas, tendría que haber corrido más rápido que Usain Bolt. Y él no era atleta profesional. Las lesiones son claras: el rostro de mi hermano estaba completamente destruido. Aquí hay una persona que perdió la vida y como familia creemos que tenemos derecho a saber la verdad. Ya fueron absueltas, no van a ir a la cárcel, pero al menos deberían pensar en mi mamá y tener la disposición de hablar con ella, de decir qué fue lo que pasó esa noche.
Sara Valentina Quevedo Delgado
Redacción Justicia
















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