El autor sostiene que existe una desconexión profunda entre las banderas de avance social que agita el oficialismo, representado ahora por la candidatura de Cepeda, y los indicadores económicos y de seguridad que presenta el país tras casi cuatro años de mandato de Gustavo Petro.
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La paradoja de los indicadores económicos
Vargas cuestiona la validez del término «progresista» frente a la contracción de las cifras productivas. Según el análisis, el deterioro de la confianza ha tenido un impacto directo en el Producto Interno Bruto (PIB) y en la capacidad exportadora de la nación.
«Cuál progresismo puede haber cuando la inversión privada, que marcaba 20 % del PIB, bajó a 16 %, cuando las exportaciones llevan tres años de estancamiento y cuando la producción industrial viene cayendo desde diciembre», señala el columnista, enfatizando que el retroceso en la inversión privada es un síntoma de un modelo que no genera desarrollo.
Iván Cepeda en Fusagasugá este sábado 18 de abril. Foto:X: Juan Fernando Cristo
Seguridad: Un retroceso en las cifras
La columna también aborda el deterioro del orden público, contradiciendo la narrativa oficial de que las políticas de paz están reduciendo la violencia. Vargas presenta cifras que dibujan un panorama de inseguridad creciente que afecta directamente a la ciudadanía.
«Cuál progresismo cuando los homicidios superaron los 14.000 el año pasado (2.000 más que cuando Petro llegó al poder) y cuando, en el primer bimestre de 2026, siguieron al alza con casi 5 % más que en el mismo período del año pasado. Cuál progresismo cuando, bajo el mandato petrista, las denuncias por extorsión se triplicaron y la impunidad en ese frente supera el 90 %«.
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Los escándalos de corrupción bajo la lupa
Para Vargas, el punto más crítico de esta ‘Progre-dumbre’ radica en los cuestionamientos éticos que han rodeado a la actual administración. El texto enumera una serie de irregularidades que, a juicio del autor, superan en volumen a los escándalos de gobiernos anteriores.
«De qué progresismo hablan los susodichos progresistas cuando el mandato petrista acumula más escándalos de corrupción que cualquiera de los gobiernos anteriores: decenas de miles de millones de pesos de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), saqueados por los aliados del Presidente; Ecopetrol, cuyo presidente, Ricardo Roa… enfrenta un proceso penal; una treintena de congresistas investigados por la Corte Suprema por beneficiarse de sucios contratos en Invías; los contratos de RTVC por $23.000 millones… y $60.000 millones en oscuros contratos de Colpensiones», relata Vargas.
Empeoró la percepción de corrupción en Colombia. Foto:Unidad de Video
El análisis de Mauricio Vargas sugiere que el electorado debe mirar más allá de la etiqueta «progresista» con la que Iván Cepeda busca distanciarse de su raíz política tradicional. Para el columnista, los resultados en economía, seguridad y ética pública son la verdadera medida de un proyecto político que, lejos de progresar, parece haber profundizado los problemas que prometió solucionar.
















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