Un emporio criminal del tusi (2CB), la irrupción del fentanilo y la proliferación de mezclas peligrosas son las principales conclusiones del último informe del Observatorio Interamericano sobre Drogas (OID) sobre el mercado ilegal de las sintéticas en América Latina, un negocio silencioso apalancado por el consumo creciente.
Según las estimaciones recogidas en el informe, en el último año la prevalencia del consumo de opioides es de aproximadamente 1,38 %, la de anfetaminas de 1,40 % y la de sustancias tipo éxtasis de 0,55 %.
Sin embargo, este mapa, de acuerdo con el Sistema de Alerta Temprana de las Américas (SATA), tiene diferencias regionales significativas. En Suramérica, por ejemplo, tienen mayor circulación las sustancias tipo éxtasis (MDMA) y la ketamina, principal componente del tusi.
Droga 2CB o Tusi Foto:Archivo EL TIEMPO
En Norteamérica, mientras tanto, predominan los opioides sintéticos, particularmente el fentanilo y, más recientemente, los nitacenos y sus mezclas.
Sin embargo, “las cifras de prevalencia de consumo y los volúmenes de incautaciones solo cuentan una parte de la historia. Muestran la magnitud del mercado, pero no su volatilidad. Desde 2019, el SATA ha registrado en tiempo real la evolución de las amenazas vinculadas a las drogas sintéticas”.
Otro hallazgo documentado por el sistema de alertas es la creciente presencia de mezclas tóxicas, como cocaína combinada con fentanilo, cafeína o xilacina.
En este capítulo se menciona la tragedia relacionada con la cocaína adulterada con opioides en Argentina, en 2022 —que dejó 24 muertes y 80 hospitalizaciones en apenas 48 horas— y que evidenció el potencial catastrófico de estas mezclas cuando no son detectadas.
“Para 2024-2025, la mayoría de las alertas del SATA ya no describían una sola sustancia, sino combinaciones de sustancias, lo que incrementa la toxicidad potencial. Estas mezclas incluyen estimulantes, opioides, benzodiacepinas, disociativos, sedantes, compuestos gamma y aditivos industriales. Nuevas benzodiacepinas, como bromazolam y desalkilgidazepam, y cannabinoides semisintéticos, como HHC, THC-O y THC-P, aparecen con regularidad junto con fentanilo, xilacina, cocaína y catinonas sintéticas, en formulaciones altamente variables”, dice el informe.
Durante este mismo periodo, el sistema documentó la expansión de los nitacenos, que tuvieron su auge en el mercado norteamericano y posteriormente se expandieron hasta América del Sur.
En el lugar fueron incautadas ampolletas de fentanilo. Foto:Policía Judicial, Dijín, Interpol.
“Esto marcó la propagación hacia el sur de uno de los grupos de opioides sintéticos más potentes del mundo. La xilacina y, más recientemente, la medetomidina han surgido como sedantes veterinarios cada vez más frecuentes en los suministros de fentanilo, lo que complica aún más el tratamiento de las sobredosis”, agrega el documento.
La conclusión de la Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas es que la aparición de las sintéticas no es una tendencia temporal, sino una transformación de este mercado ilegal, con visos de permanecer en el tiempo.
“Las alertas recibidas y emitidas a través del SATA entre 2019 y 2025 muestran que la colaboración regional no solo es necesaria, sino indispensable. Construir sobre esa base será clave para proteger a las comunidades frente a las amenazas cambiantes que representan las drogas sintéticas en los próximos años”, añade.
Sara Valentina Quevedo Delgado
Redacción Justicia
















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