En el marco de la presentación del informe Impulsando el crecimiento en un mundo cambiante. Innovación, integración y formalización para América Latina y el Caribe, en Monterrey (México), el presidente del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF), Sergio Díaz-Granados, advirtió que “la baja productividad es el enemigo silencioso” de la región.
El directivo señaló que factores como la educación, las políticas de empleo y la expansión de programas de vivienda son palancas fundamentales para elevar la productividad y, al mismo tiempo, atacar las causas estructurales de la pobreza y la desigualdad en la región.
Según explicó, uno de los efectos más visibles de esta situación es la alta informalidad laboral, que calificó como una forma de precariedad de largo plazo, ya que impide que millones de trabajadores accedan a sistemas de protección social y a servicios que garanticen estabilidad en la edad adulta. A esto se suma la insuficiencia en infraestructura, un desafío crítico para la región, que requiere inversiones de gran escala en carreteras, puertos, aeropuertos y redes logísticas.
Díaz-Granados también advirtió que América Latina arrastra problemas estructurales de pobreza y crecimiento débil. En los últimos años, la región ha mostrado un desempeño económico “mediocre”, y si se analiza en perspectiva histórica, la tendencia de crecimiento ha sido descendente desde los años 50.
La presentación del informe Impulsando el crecimiento en un mundo cambiante se realizó en México. Foto:CAF
‘Nos preocupa el tema de la seguridad’
A estos retos se suma un deterioro en las condiciones de seguridad. El presidente de CAF alertó sobre el crecimiento del crimen organizado en la región y, señaló que América Latina y el Caribe lidera 12 de los 15 mercados criminales internacionales, que van desde el narcotráfico hasta la trata de personas, el tráfico de fauna y flora, la minería ilegal y la piratería, entre otros.
“El crimen avanza a gran velocidad, mientras las reformas institucionales lo hacen lentamente”, advirtió. En su opinión, esta situación debilita la presencia del Estado y afecta la confianza de la ciudadanía. “El mayor déficit que enfrenta la región no es fiscal, sino de esperanza y de confianza en el futuro”, afirmó, al señalar que este fenómeno impacta especialmente a los jóvenes.
De hecho, indicó que millones de jóvenes en América Latina enfrentan condiciones de vulnerabilidad, lo que se refleja en una creciente desconfianza hacia las instituciones y el sistema democrático. Esta situación se agrava en un contexto de cambios demográficos, marcado por el envejecimiento de la población, que plantea nuevos desafíos para los sistemas económicos y sociales.
Finalmente, Díaz-Granados destacó que la región enfrenta transformaciones globales que avanzan con rapidez, como la transición digital y la transición energética. En el primer caso, advirtió que sectores productivos enfrentan dificultades para adaptarse a tecnologías como la inteligencia artificial y competir en un entorno global cada vez más exigente. En el segundo, subrayó que el mundo demandará más energía, lo que abre interrogantes sobre el papel que jugará América Latina en este nuevo escenario.
Los hallazgos del informe
El informe destaca que América Latina y el Caribe (ALC) se caracteriza por tener un desarrollo inconcluso, pues a pesar de haber logrado avances en la consolidación de la democracia, la estabilidad macroeconómica, la reducción de la pobreza y la expansión de la protección social, aún existen importantes brechas frente a economías más avanzadas.
El informe indicó que baja la productividad es el principal problema de la región. Foto:CAF
Uno de los principales problemas señalados es la baja productividad, considerada el mayor obstáculo estructural de la región. A pesar de su potencial, las economías latinoamericanas no han logrado traducirlo en un crecimiento sostenido, en un contexto global marcado por la transición energética, el cambio tecnológico y nuevas dinámicas geopolíticas.
El reporte ofrece una mirada integral sobre los principales desafíos que frenan el desarrollo de la región. Si bien se han registrado avances relevantes en distintos frentes, estos coexisten con brechas persistentes en productividad, informalidad, desigualdad e inserción internacional que limitan su convergencia con economías desarrolladas.
Para enfrentar estos retos, el informe identifica tres ejes estratégicos para dinamizar la productividad y el crecimiento: la innovación, orientada a cerrar la brecha en adopción tecnológica y fortalecer la capacidad de absorción de conocimiento; la integración, para reducir costos de comercio y mejorar la inserción en cadenas globales de valor; y la formalización, como vía para liberar el potencial del capital humano y mejorar la asignación de recursos.
Además, el documento destaca la importancia de avanzar en políticas industriales modernas y en el fortalecimiento de instituciones sólidas, que permitan articular esfuerzos entre el sector público y privado hacia un modelo de desarrollo más inclusivo, competitivo y sostenible. Finalmente, subraya las oportunidades que ofrece una alianza estratégica con la Unión Europea para impulsar inversión, transferencia tecnológica y cooperación.
















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