Leer a Tamara Silva es leerse a uno mismo; o al menos, escuchar el ruido que hacen algunas obsesiones en las cabezas de muchos, reconocerlas compartidas y sentir alivio al no ser el único individuo con tales ideaciones. Si alguna vez ha centrado su atención en fabricar frankensteins de perros devora-humanos, yeguas zombis, alevines de tilapia con dotes de espermatozoides, nonatos peludos y coleccionistas de piojos, ‘Larvas’ hará las delicias de esos apetitos que se salen de la caja.
Editado por el sello español Páginas de Espuma, ‘Larvas’ es el tercer libro de la joven escritora uruguaya Tamara Silva Bernaschina quien, con 23 años (en 2023) debutó en la literatura con su obra ‘Desastres naturales’, la cual le mereció dos premios Bartolomé Hidalgo: el de Narrativa y el Revelación, y el Premio Nacional de Literatura en la categoría Ópera Prima. En 2024, Tamara publicó su novela ‘Temporada de Ballenas’, que le significó una mención de honor en el concurso literario Juan Carlos Onetti.
A sus 26 años, se consagra no como una promesa, sino como una realidad de lo realista, lo fantástico y lo inusual, gracias a su poético y genial abordaje del nature horror (terror natural), ese que sembró Algernon Blackwood a comienzos del siglo pasado en relatos cargados de ánimas, criaturas sacadas de bestiarios medievales y otros horrores prestados del entorno y que, posteriormente, alimentaron las pesadillas de los lectores de Stephen King quien, con su Cementerio de mascotas (novela de 1983), reivindicó los alcances de este subgénero que, más contemporáneamente, ha anidado en la literatura iberoamericana de la mano de Mariana Enríquez, quien con su libro de cuentos Ese verano a oscuras (Páginas de Espuma), en 2019 puso la naturaleza al servicio del horror y de las plumas de las nuevas generaciones, como la de Tamara Silva, quien habló en exclusiva para EL TIEMPO.
‘Larvas’ es el tercer libro de la autora uruguaya. Foto:Cortesía Martín Fernández
En un reciente club de lectura, usted recordó sus inicios literarios y los describió, entonces, dispersos. ¿Cómo ha sido su evolución al respecto?
Creo que mi dispersión me ayuda a existir, a poder redireccionar el pensamiento de un lugar a otro y a depositar mi interés en varios lugares. También es cierto que, a la hora de escribir, se vuelve a veces un pequeño problema. Vivimos en un mundo disperso que fuerza sobre nosotros muchas actividades a la vez: para sobrevivir, para producir, para todo. En medio de ese panorama, creo que mi dispersión suele ser benévola. No siempre, pero la mayoría de las veces, sí.
Tamara nació en la era digital; de ahí que en las redes sociales inherentes a los centennials, como TikTok, es ampliamente reconocido el potencial de su obra —y de la de otras autoras como Mariana Enríquez y Mónica Ojeda— en tendencias como BookTok. ¿Qué opina al respecto?
Me alegra y me da curiosidad. Mariana y Mónica son escritoras increíbles; pero, cuando apareció TikTok nunca creé mi cuenta y después, sentí que esa red ya había avanzado demasiado. Ahora, creo que fue lo mejor porque si no, esto de la dispersión se me iría de las manos absolutamente. Creo que la demanda de tiempo de las redes sociales (y sobre todo, de tiempo mental), es muy elevada y no podría manejarla.
Antes de dedicarse a la escritura y sus labores derivadas, usted manejaba las redes sociales de una editorial. ¿Cómo fue esa experiencia?
No muy significativa, aunque me acercó al mundo de producción del libro y eso fue muy valioso.
¿Qué cree que hay en ‘Larvas’ que provoque dicho potencial en la tendencia del BookTok?
La verdad es que no lo sé; creo que hay un tema con los cuentos, hay mucha gente volviendo al cuento. Bueno, no sé si nombrarlo como una vuelta al cuento, porque el cuento que ha sido importante antes, lo sigue siendo ahora; pero sí que hay gente leyendo cuentos y sobre todo, de autoras latinoamericanas. Tal vez, ello tiene que ver con la mayor visibilidad de mujeres escribiendo género breve, actualmente (en otro momento, tal vez se hacían visibles por escribir novela). La verdad es que no lo tengo muy claro; es algo en lo que pienso, no seguido, pero sí lo he pensado y no lo sé.
¿Actualmente, con que otras ocupaciones (además de la escritura) reparte su tiempo mental?
Ojalá pudiera dedicarme a la escritura sin necesidad de uno, dos, o tres trabajos más. No es mi realidad en este momento, así que hago muchas cosas para poder pagar el alquiler; doy talleres de escritura creativa, me dedico al diseño editorial, hago edición, y muchos etcéteras.
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¿Cuál cree que es la gran diferencia entre ‘Larvas’, ‘Desastres naturales’ y ‘Temporada de Ballenas’?
Son libros que han salido desde un mismo lugar, el deseo. Pero son muy distintos entre sí, claro. Todos forman parte de un universo que siento muy cercano y personal. Su diferencia es quién fui en el momento de la escritura. Crecer como escritora y tener la evidencia en esos libros es un privilegio hermoso.
En los cuentos de ‘Larvas’ es transversal el estado larvario, más que la larva, ¿por qué?
Los cuentos están atravesados no por la larva en sí (aunque presente), sino por lo que la larva puede llegar a representar. Lo oculto, lo subterráneo, lo que está por debajo y se mueve despacio, como el verdadero latido de un cuento. Lo importante en Larvas es ese andar lento de lo que no se ve y se alimenta de lo que está, de la materia visible.
¿Cómo describe la literatura que realiza?
Es una pregunta complicada. La describiría como una literatura rural, con protagonistas animales humanos y no humanos que se mueven en una dirección que no es siempre clara, pero que lleva, eventualmente, al descubrimiento del propio deseo, del mundo, del misterio.
¿Qué tal fue el proceso creativo de ‘Larvas’?
Fue un proceso hermoso de transitar. Fueron pocos meses, yo creo que alrededor de seis, siete u ocho meses (siempre debo decir una fecha distinta, porque me olvido) entre el proceso de escritura, de lectura y de edición; fue un tiempo corto para el que estoy acostumbrada, pero también fue muy intenso. En esa intensidad radica buena parte de mi entusiasmo con este proyecto y con el libro, con los personajes, y con el mundo que creé en estas páginas. Por primera vez tuve la oportunidad de trabajar en un libro como proyecto, es decir, como un conjunto de cuentos que compartan mundo, clima y formas de acercarse a una idea. Tener la certeza de que lo publicaría Páginas de Espuma —una editorial que amo— elevó mis propias expectativas y trabajé enfocada en contar lo que quería contar y de la forma en la que quería hacerlo. Trabajar de cerca con Juan Casamayor y su equipo, además, fue un regalo.
¿Algún autor o autora que la inspire y sea una referencia a la hora de idear un proyecto y de sentarse a escribirlo?
Siempre he pensado que es muy complejo trazar esas líneas de diálogo entre autores y obras de forma tan directa. Lo que puedo decir es qué autoras me conmueven como lectora (si me conmueven terminan, de alguna forma, moldeando mi forma de ver, actuar, pensar y eventualmente, escribir). En este momento estoy prestándole mucha atención a Mafe Moscoso y su mundo híbrido, por ejemplo. Los cuentos de ‘La santita’ fueron un hallazgo extraordinario de este año.
La escritora uruguaya Tamara Silva presenta su libro ‘Larvas’, en la Feria del Libro 2026. Foto:Cortesía Martín Fernández
¿Cuáles son sus consejos para los escritores jóvenes, como usted, ante la hoja en blanco?
Escribir mucho, escribir cuando parece que la escritura debe ser un acto grandioso que solo ocurre cuando una está lista, cuando leyó lo suficiente, cuando pensó lo necesario. Antes de todo, eso. Escribir.
¿Cómo se siente haciendo parte de esta industria literaria que ahora es tan influyente entre los jóvenes y en las industrias creativas y del consumo donde el imprescindible en la cartera, ya no es un pintalabios, ni un perfume, sino que es un libro?
Siento responsabilidad. Hay que buscar formas de existencia que sean distintas, formas de lectura, de consumo, de estar con otros y otras. La lectura es un gran medio para hacerlo. Ningún libro va a cambiar el mundo, ni va a parar la destrucción que un puñado de hombres billonarios están haciendo, pero si sirve para reunirnos alrededor de cualquier tema y pensar juntos, creer por un rato que el futuro no será el cuento de terror que quieren crear.
Rosa Montero, en su libro ‘El peligro de estar cuerda’ plantea una posible relación entre las mentes más brillantes (las de artistas, pintores, escritores, políticos, científicos, etc.) y alguna manifestación de “locura” o neurodivergencia. ¿Qué opina al respecto?
Difícil saberlo. Habría que preguntarle a mi terapeuta.
Tamara Silva en la Feria del Libro 2026
- Jueves 30 de abril: charla El Latido de lo extraño: las exploraciones de ‘Larvas’, a las 5:30 p.m.
- Sábado 2 de mayo: conversatorio El género silencioso: una conversación sobre la escritura (y la lectura) de cuentos, 4 p.m.
- Sábado 2 de mayo: Firma de libros con Dahlia de la Cerda, Socorro Venegas y Tamara Silva Bernaschina, 5 p.m.
Pilar Bolívar Carreño
Para EL TIEMPO
@lavidaentenis
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