Paradójicamente, los debates presidenciales se han convertido en el principal tema de debate de la contienda esta semana. Todo comenzó cuando el candidato del Pacto Histórico, Iván Cepeda, “retó” a debatir a sus contendores de la derecha, Paloma Valencia y Abelardo de la Espriella, pese a que antes había dicho que no asistiría a estos espacios.
Desde entonces, la discusión se ha centrado en las condiciones planteadas por Cepeda: los participantes y los temas del eventual encuentro, con críticas por la exclusión de otros candidatos y por su petición de no poner la seguridad en el centro del debate.
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“Que amañe el debate todo lo que quiera, se lo acepto incluso amañado. El país tiene que ver que Cepeda no es el presidente Gustavo Petro; Cepeda es el responsable de toda la violencia que estamos viviendo porque fue él quien creó la ‘paz total’. Debatamos ya”, dijo la candidata Paloma Valencia ayer.
Sus declaraciones se dieron un día después de que Cepeda reiterara su posición desde Pereira (Risaralda), donde aseguró que no participará bajo cualquier formato. “He dicho que reto al debate a los candidatos de la extrema derecha, pero que se olviden, no me voy a someter a cualquier clase de condiciones para ese debate. Y mucho menos me prestaré al intento de someter la dignidad del Pacto Histórico y la Alianza por la Vida a la cultura del espectáculo”, afirmó.
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Para el analista político y jefe del Departamento de Ciencias Políticas de la Universidad de La Sabana Cristian Rojas, la estrategia de Cepeda responde a la presión sobre su campaña. «Ya había sido también una exigencia de la izquierda en elecciones anteriores, incluso del propio Gustavo Petro, con lo cual para para aliviar la presión y dar una impresión de coherencia, lanza un reto de debate con condiciones que sabe que no van a ser aceptadas”, lo que le permitiría señalar que estuvo dispuesto a debatir sin asumir el costo de la negativa.
Días antes, tras el panel de Niñez Ya, la candidata Claudia López –excluida de las propuestas que han hecho tanto Cepeda como De la Espriella– dijo que presentaría una solicitud para realizar tres debates de 60 minutos en el sistema de medios públicos, como lo contempla la ley de garantías electorales, a petición de uno o varios candidatos.
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Por su parte, Abelardo de la Espriella –quien también ha expresado sus límites para debatir– señaló que no asistirá a un eventual encuentro en el Congreso, como lo propuso esta semana Paloma Valencia en plenaria del Senado. La candidata invitó a Sergio Fajardo, Claudia López, Roy Barreras y a De la Espriella a una discusión en el Capitolio, donde también es senador Cepeda.
“El Congreso está para legislar y ejercer control político; no es una ventana para campañas y candidatos”, señaló el abogado. “Estoy listo para el debate, pero donde corresponde: en medios, en la plaza pública”, agregó.
A las condiciones de Cepeda se suma que De la Espriella ha dicho que no participará en estos espacios si no está el candidato del Pacto. «No le interesa el debate con Paloma Valencia, a quien no quiere mostrar como su rival, incluso cuando su campaña se ha dedicado recientemente a señalar a la de Paloma Valencia y a sus aliados», indica Rojas.
Pese a las propuestas de algunos, esta combinación de circunstancias bloquearía posibles encuentros.
Paula Valentina Rodríguez
Redacción Política
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Cepeda solo quiere debatir con la derecha. Foto:
















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