En Mochuelo 3, en la zona rural de Ciudad Bolívar, al sur de Bogotá, autoridades ambientales y militares intervinieron dos puntos donde operaban fundidoras ilegales de metal que generaban emisiones contaminantes.
La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR), en conjunto con el Batallón de Artillería No. 13 del Ejército Nacional, ordenó la suspensión inmediata de estas actividades por los riesgos que representan para el entorno y la salud de las comunidades cercanas.
El operativo se desarrolló desde primeras horas del día con la participación de profesionales de la Unidad Integrada de Gobernabilidad Ambiental (UIGA) y de la dirección regional Bogotá – La Calera de la CAR, junto con efectivos de la Fuerza Pública. En los sitios intervenidos se hallaron desechos metálicos de todo tipo, como contadores de gas, caperuzas de alumbrado público, ollas a presión y partes de motores industriales y vehiculares, que eran utilizados para procesos de fundición.
En los puntos se encontraron residuos metálicos como contadores de gas y piezas industriales. Foto:CAR
De acuerdo con la entidad, estos materiales eran sometidos a combustión artesanal para convertirlos en lingotes de aluminio, sin contar con infraestructura para el control de emisiones. La CAR advirtió que este tipo de prácticas genera gases y sustancias como metano, dióxido de azufre, óxido de aluminio y humos irritantes, que deterioran la calidad del aire y pueden afectar la salud de las personas.
El director general de la CAR, Alfred Ignacio Ballesteros, explicó que durante la intervención se identificaron fosas artesanales activadas con diésel, lo que incrementa el impacto ambiental. “Hallamos dos puntos de fundición de metales a través de fosas artesanales activadas con diésel, lo que hace aún más grave la afectación al entorno y a sus comunidades”, señaló.
Las actividades se realizaban en fosas artesanales. Foto:CAR
La intervención ocurre semanas después de que la CAR declarara una alerta preventiva en este mismo sector por altos niveles de material particulado PM2.5 registrados en la estación de monitoreo Bogotá Rural – Mochuelo, con valores superiores a los 50 microgramos por metro cúbico. Aunque la medida fue levantada en la primera semana de abril, tras evidenciarse una reducción asociada a las lluvias, la entidad mantuvo el seguimiento a las actividades que se desarrollan en la zona.
Según la CAR, algunas de estas prácticas se realizan sin permisos ni manejo ambiental, en un sector que, pese a tener condiciones secas, alta exposición solar y baja cobertura vegetal, cumple funciones de conectividad ecológica, lo que refuerza la necesidad de acciones de control y restauración.
“Como autoridad ambiental nos preocupa la calidad del aire en Bogotá y los miles de seres humanos que pierden la vida por enfermedades asociadas a la mala calidad del aire. Seguiremos tomando decisiones en las próximas semanas para proteger nuestros recursos naturales, pero también la vida de los habitantes de la ruralidad de Bogotá”, puntualizó Ballesteros.
CAROL MALAVER
SUBEDITORA BOGOTÁ
Escríbanos a carmal@eltiempo.com
















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