En medio de las montañas, bajo un cielo despejado y rodeado de un paisaje verde, el colombiano Diego Molano logró un récord mundial en slackline, un deporte extremo de equilibrio y resistencia.
En sus redes sociales, Molano compartió el momento en el que superó la marca mundial al caminar en el Cañón del Chicamocha una distancia de 3.254 metros sin tropezar ni caer, y además con los ojos completamente vendados.
El reto se realizó sobre una línea de 1.302 metros de longitud, instalada a una altura de 300 metros, convirtiéndose en una de las caminatas más extensas y exigentes que ha realizado este atleta.
Conectado a sus audífonos y asegurado con una cuerda de vida, Molano inició el recorrido con un proceso de concentración mental y equilibrio físico que exigió fuerza muscular, disciplina y control de la respiración.
La tranquilidad de su mente fue clave para mantener la estabilidad durante el desafío.
Diego Molano en el Cañón del Chicamocha Foto:ARCHIVO PARTICULAR
Para garantizar la seguridad, más de 20 especialistas y rescatistas participaron en el montaje y posterior desinstalación de la línea.
Este logro coloca a Santander y a Colombia en el epicentro del deporte extremo, consolidando a Diego Molano como referente internacional en la práctica del slackline.
Diego Molano en el Cañón del Chicamocha Foto:ARCHIVO PARTICULAR
Más colombianos que han cruzado el Cañon
En el 2023, Susana Castilla, una mujer de 30 años de edad, diseñadora industrial de la Universidad Industrial de Santander, UIS, encontró su hobby más preciado y es cruzar en cuerdas muy delgadas en extremas alturas de montañas colombianas e incluso en otros lugares a nivel internacional.
Se trata de un deporte extremo que se denomina Highline y sus inicios fueron en Suiza y Francia, pero ella viene practicando desde hace siete en el que encontró una pasión.
Una de las hazañas que se hizo viral en redes sociales fue la de cruzar el emblemático Cañón del Chicamocha y recorrer al menos 250 metros descalza en un nilón, con una altura de 320 metros y sujetada a un arnés mientras su respiración la hizo concentrarse para no perder el equilibrio y disfrutar del paisaje que ofrece ese lugar ubicado en Santander.
Slackline, que significa ‘cuerda floja’, fue el primer deporte extremo que comenzó a entrenar y fue hace 10 años, pero la modalidad en alturas es en la que hoy se destaca.
Su historia en este deporte inició con yoga line y luego pasó al trabajo en alturas destacándose con comunidades en Ecuador, Chile y Argentina.
Contó en EL TIEMPO que su primera experiencia fue con una línea de poliéster, material que genera estabilidad, y fue puesta en Bogotá- Suesca, en Luz de adelanto, en donde estuvo a 90 metros de altura y cuarenta metros de largo y por ser la primera vez se cayó al menos 10 veces.
Dijo que fue un proceso para equilibrar su cuerpo, respirar y lograr su estabilidad, pero finalmente logró dar sus primeros pasos.
«Yo me lo imaginé muchas veces, lo tenía más que planeado, no sentí miedo, estaba conectada, tenía muchas ganas de lograrlo. Yo me paré en esa cinta y me hice unos pasos de yoga. La primera vez siempre se cae y uno queda colgado a unos nudos ocho que se usa en las escaladas», explicó emocionada por montar en su primera cuerda.
La cinta que se colocó fue desde el mirador de Pila Honda hasta una finca ubicada en la vereda Llanadas, Mesa de Los Santos, a 320 metros de altura.
Susana contó que se alcanzó a caer varias veces, pero caminó cerca de 250 metros, al tener ya varios años de trayectoria y experiencia.
«Me faltaron los últimos 50 metros, pero estaba muy empinada, y estaba haciendo calor, y había mucho viento; físicamente fue imposible».
En este reto de cruzar el Cañón del Chicamocha, Castilla quiso resaltar a dos deportistas que sí lograron cruzar la cinta completa de lado a lado y sin caerse. Se trata de Diego Molano y Andrés Díaz, conocido como el ‘flaco Colombia’.
«Son dos deportistas top de Colombia, yo creo que son lo más top del highline colombiano. El flaco que tiene experiencia de hacer 100 montajes en todo Colombia e inició hace 13 años y Diego Molano tiene el récord de haberse cruzado 700 metros sin caerse en Chile», explicó.
Aunque en Santander hay ya varios montajes para que los deportistas crucen a altas alturas, la del Cañón del Chicamocha es la más larga que se ha construido. Sin embargo, si se habla de Colombia, el más extenso está ubicado en Sutatausa, Cundinamarca, y es de 520 metros.
Susana Castilla en Slackline Foto:tomada del video de redes
La santandereana le contó a EL TIEMPO que este deporte aún no está institucionalizado en el país, pero está creciendo y dándose a conocer en varios países. Incluso, se armó un grupo de estos participantes y han construido líneas en todo Suramérica, visitando Ecuador, Argentina, Chile, Perú, entre otros.
En Colombia hay cerca de 200 deportistas realizando Highline, de los cuales se destacan varias mujeres de diferentes regiones.
Para poder lograr este ejercicio se debe tener mucha fortaleza en piernas, abdomen y brazos y al mismo tiempo tener una buena alimentación.
«Este deporte es de mucha conciencia, de la energía, la atención en los diferentes lugares del cuerpo, no te quieres sentir pesado, ni cansado, te quieres sentir liviano, que tu respiración tenga un buen balance con tu cuerpo, es muy bonito».
Susana dijo que este deporte también le ha servido para dictar talleres de control y terapia de emociones, principalmente cuando hay adicciones y ataques de ansiedad.
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