Dos presuntos integrantes de las estructuras de alias Calarcá, Estructura Raúl Reyes, del Bloque Jorge Suárez Briceño, se sometieron a la justicia, luego de una operación militar realizada a través de la Décima Segunda Brigada del Ejército en el corregimiento La Esmeralda, municipio de Puerto Rico, en Caquetá.
En la estrategia reportada por la institución también se logró la recuperación de un menor de edad víctima de reclutamiento forzado por parte de la estructura ‘Carlos Patiño’ de las disidencias de ‘Iván Mordisco’. El menor fue puesto a disposición de las autoridades competentes para el restablecimiento de sus derechos, iniciando un proceso integral de atención que incluye acompañamiento psicosocial, protección y acceso a programas del Estado, orientados a su recuperación y reintegración a la vida civil.
Este hecho evidencia la persistencia de los grupos armados ilegales en el reclutamiento de menores, una práctica que constituye una grave violación a los derechos humanos y al derecho internacional humanitario, y que es combatida de manera decidida por las Fuerzas Militares.
Los hombre sometidos. Foto:Cortesía
Por su parte, los dos hombres que decidieron someterse a la justicia permanecieron por más de dos años en la organización ilegal, donde recibieron entrenamiento en curso básico de guerrillas, manejo de armas largas tipo fusil, empleo de morteros, defensa personal y capacitación en el uso de drones, lo que refleja el nivel de preparación en estas estructuras.
Durante su permanencia, habrían participado en diferentes acciones armadas en Caquetá y Putumayo, incluyendo combates registrados entre 2023 y 2024 en Puerto Guzmán, así como su presunta participación en una emboscada en el sector conocido como El Cuatro. Así mismo, en febrero de 2026 estuvieron involucrados en confrontaciones armadas en zona rural de San José del Fragua, Caquetá.
El riesgo de reclutamiento es mayor en niños que viven procesos de deserción escolar. Foto:Ernesto Guzmán. EFE
De acuerdo con sus testimonios, ambos manifestaron su cansancio frente a una guerra que “no era de ellos”, sumado a las difíciles condiciones en el grupo ilegal, donde evidenciaron desigualdades, presión constante y falta de garantías, factores que influyeron en su decisión de abandonar las armas.
Tras su sometimiento, iniciaron la ruta de la legalidad, un proceso que les permitirá acceder a atención humanitaria, orientación jurídica, apoyo psicosocial y oportunidades de educación y generación de ingresos, facilitando su reincorporación a la sociedad.
Los sometidos fueron puestos a disposición de las autoridades competentes, garantizando en todo momento el respeto por sus derechos humanos y el debido proceso.
Redacción Justicia
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