La historia de guerra de Andrés Quiro, un joven que creció entre culturas afrodescendientes e indígenas en Buenaventura, encontró un cierre, tras más de una década de incertidumbre, luego de que sus restos fueran entregados dignamente a su comunidad en el Valle del Cauca.
El caso fue documentado por la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD), que logró ubicar, identificar y devolver el cuerpo de Quiro a su familia adoptiva, en un proceso humanitario que tardó cerca de 15 años.
Andrés Quiro nació en Cali, pero desde pequeño fue acogido por una sabedora ancestral y un médico tradicional del pueblo Wounaan Nonam, quienes lo integraron como hijo propio en el resguardo de Santa Rosa de Guayacán, en zona rural de Buenaventura.
Más imágenes de la ceremonia. Foto:UBPD
En ese territorio, marcado por la convivencia entre comunidades negras e indígenas, Andrés Quiro creció participando activamente en la vida comunitaria, aprendiendo la lengua Woun meu y desarrollando un fuerte vínculo con su entorno.
Sin embargo, el contexto del conflicto armado terminó afectando su vida para siempre. En 2010 se conoció de su vinculación a un grupo armado en la región, en circunstancias que no fueron plenamente esclarecidas por la familia.
Un año después, en 2011, su familia recibió noticias de un bombardeo en la zona limítrofe entre Valle del Cauca y Chocó, lo que despertó los temores sobre su destino.
Andrés Quiro murió en medio de las hostilidades cerca del río San Juan, y su cuerpo fue trasladado al Instituto Nacional de Medicina Legal en Cali, donde fue sometido a necropsia.
Otras imágenes de la ceremonia de entrega digna. Foto:UBPD
En ese momento no fue posible establecer su identidad, por lo que fue clasificado como cuerpo no identificado y enterrado en el cementerio San José de Siloé, junto a otras víctimas del conflicto armado.
Durante años, su familia y comunidad permanecieron sin respuestas claras sobre su paradero, mientras su madre adoptiva lo esperó hasta sus últimos días de vida.
La búsqueda tomó un nuevo rumbo cuando la Unidad de Búsqueda realizó un análisis documental de cuerpos inhumados tras combates en la región, lo que permitió ubicar restos que podrían corresponder a Andrés Quiro.
Aunque inicialmente se contaba con una posible identificación, fue necesario realizar un proceso técnico adicional, que incluyó el cotejo de huellas dactilares del registro civil con las obtenidas en la necropsia.
Funcionarios de la Unidad de Búsqueda durante proceso de entrega. Foto:UBPD
La identificación genética no fue viable debido a que su familia era adoptiva y no tenía vínculo biológico, por lo que el proceso se apoyó en información dactiloscópica y registros institucionales.
Tras confirmar su identidad, el siguiente reto fue ubicar a sus familiares, cuyo rastro se había perdido con el paso de los años. Con apoyo de organizaciones humanitarias, se logró contactar a uno de sus hermanos adoptivos, lo que permitió avanzar en el proceso de entrega digna.
Finalmente, los restos de Andrés Quiro fueron entregados en un acto culturalmente pertinente para su comunidad, respetando las tradiciones del pueblo Wounaan Nonam y cerrando un largo ciclo de dolor e incertidumbre.
Este caso, según la Unidad de Búsqueda, evidencia que la búsqueda humanitaria no se limita a vínculos biológicos, sino que también reconoce el derecho de las familias sociales a conocer la verdad sobre sus seres queridos desaparecidos en el conflicto armado.
Jhoan Sebastian Cote Lozano
jhocot@eltiempo.com
@SebasCote95 en X
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