En la vasta producción de William Shakespeare, uno de los aspectos menos conocidos de su vida es el doloroso impacto de la muerte de su hijo Hamnet, quien falleció a los 11 años. Este evento trágico no solo marcó su vida personal, sino que, como se sugiere en la adaptación cinematográfica de la novela ‘Hamnet’, de Maggie O’Farrell, fue una de las principales inspiraciones detrás de su obra más famosa, ‘Hamlet’.
El actor irlandés Paul Mescal, conocido por su papel en ‘Normal People’, ‘Todos somos extraños’ y ‘Gladiador II’, se une al aclamado elenco de la película dirigida por Chloé Zhao -que aspira a ocho premios Óscar en su edición 2026- para encarnar a un joven Shakespeare en un momento de profunda angustia, revelando su humanidad a través de la tragedia.
Mescal, quien se encuentra en medio de una carrera meteórica, protagoniza una de las interpretaciones más complejas y emocionales de su carrera. Durante una reciente rueda de prensa, en la que estuvo EL TIEMPO, compartió sus experiencias en este papel tan desafiante.
Paul Mescal interpreta a Shakespeare, no como el mítico escritor, sino como un padre en duelo. Foto:Universal Pictures
‘Hamnet’, que ofrece una mirada íntima a la vida de Shakespeare como esposo y padre, se aleja de la figura mítica del escritor para mostrarnos a un hombre profundamente afectado por la pérdida y las tensiones que enfrenta en su vida personal.
En la película, el personaje de Mescal no es el icónico Shakespeare que todos conocemos, sino un hombre llamado Will, atrapado en las dificultades de su existencia como artista y padre. Esta perspectiva le permitió a Mescal explorar un Shakespeare mucho más humano, uno que aún no es consciente de su grandeza futura y que, en muchas maneras, necesita el apoyo y la dirección de su esposa, Agnes (interpretada magistralmente por Jessie Buckley).
“No estamos viendo a un Shakespeare grandioso, sino a un hombre que aún no sabe lo que será. Es un hombre que se siente impulsado por un fuego interior, pero que necesita ser guiado por Agnes”, explicó Mescal en su encuentro con EL TIEMPO en Los Ángeles, California.
Chloe Zhao (atrás) dirige a Paul Mescal y Jessie Buckley en una escena. Foto:Universal Pictures
Uno de los elementos más complejos que exploró Mescal en su interpretación fue la ausencia de su personaje, algo que se siente a lo largo de la película, especialmente tras la muerte de Hamnet. La historia muestra cómo la figura de Will, como padre, es percibida como distante, aunque Mescal matiza que no se trata de una indiferencia deliberada. “Es una ausencia que él mismo no puede entender del todo. Will no sabe cómo lidiar con la muerte de su hijo. Está atrapado en su cabeza, incapaz de encontrar una manera adecuada de expresarse. El dolor de Agnes es tan abrumador que no puede interactuar con él, lo que lo lleva a buscar consuelo en el aislamiento”, explicó.
En este sentido, su interpretación refleja las dificultades de muchos hombres al tratar con el duelo, especialmente en una sociedad que a menudo favorece una postura estoica ante la tragedia. El personaje de Will no busca escapar de su dolor, sino que lo enfrenta de una manera silenciosa. Mescal, al respecto, comentó que la película explora cómo, a veces, la expresión del dolor no necesita ser ruidosa o visible para ser poderosa.
“La película no juzga a Will por su silencio. Al contrario, da espacio para entender su necesidad de retraerse para procesar lo que ha ocurrido”, añadió.
Chloe Zhao: una directora espiritual
El trabajo de director en ‘Hamnet’ es, sin duda, uno de los aspectos más destacados de la película. La directora Chloe Zhao, ganadora del Óscar por ‘Nomadland’, lleva su estilo único a este drama histórico, un enfoque marcado por la sensibilidad espiritual y la conexión física entre los actores. Mescal, quien ya había trabajado con directores de renombre como Sam Mendes y Ridley Scott, destacó la capacidad de Zhao para crear un espacio de trabajo muy distinto al de otras producciones.
Los hijos de William y Agnes, Hamnet (izquierda) era el único varón. Foto:Universal Pictures
“Chloé es una directora muy espiritual. Lo que más le interesa no son las palabras, sino cómo se siente una escena. Su método no sigue las reglas tradicionales, sino que se basa en la exploración del cuerpo y de las emociones a través del movimiento y la improvisación”, explicó.
Una de las técnicas que más impactó a Mescal fue el trabajo de soñar durante las preparaciones para el rodaje. Zhao utilizó ejercicios no tradicionales, en los que los actores se sumergían en el sentimiento de cada escena, con los ojos cerrados, buscando la verdad emocional de la situación sin aferrarse a un guion rígido.
Para Mescal, este enfoque representaba un reto, pero también un camino hacia la autenticidad en su actuación. “Es una forma de trabajar muy diferente a lo que estoy acostumbrado, pero la conexión física que creas con tu compañero de escena, en este caso con Jessie Buckley, es poderosa y permite que las emociones surjan de una forma más genuina”, afirmó.
Ese vínculo con Buckley es precisamente uno de los pilares de Hamnet al trasladarlo en la relación entre los personajes de Will y Agnes. La película, como la novela, se centra en su amor, pero también en cómo este amor se ve alterado por la tragedia. La actuación de Buckley ha sido universalmente aclamada, y Mescal no escatimó en elogios hacia su compañera de escena. “Jessie es una actriz increíble. Su capacidad para expresar emociones tan complejas es impresionante. No ensayamos de manera tradicional, sino que nos sumergimos en el trabajo físico, lo que nos permitió estar más presentes durante cada toma”, señaló.
¿El Óscar para Jessie Buckley?
Jessie Buckley también compartió su perspectiva sobre cómo el dolor de Agnes se traslada a su interpretación. “Al principio, tenía miedo de cómo gestionar tanta emoción, pero era imposible no sentir lo que Agnes sentía. La intensidad de las escenas con Paul, especialmente las más dolorosas, me permitió conectar de una manera tan profunda que fue como si estuviéramos realmente viviendo el duelo”, comentó Buckley sobre su experiencia en el set.
Jessie Buckley ya ganó el Globo de Oro. Ahora es la más firme candidata al Óscar. Foto:Universal Pictures
Este enfoque físico y visceral se reflejó en la intensamente emocional escena en la que los dos personajes enfrentan la muerte de su hijo. Mescal recordó lo difícil que fue interpretar esa secuencia. “Era una escena tan dolorosa que no se podía comparar con nada que hubiera hecho antes. Tener que estar tan presente emocionalmente y al mismo tiempo contener esa carga de dolor fue todo un desafío”, explicó. Sin embargo, la ausencia de una preparación rígida permitió que la escena se desarrollara de manera orgánica, algo que para Mescal es una de las mayores virtudes de la dirección de Zhao.
A medida que ‘Hamnet’ avanza, se da forma a la inspiración detrás de una de las tragedias más famosas de la literatura. La conexión entre la pérdida de Hamnet y la creación de ‘Hamlet’ se teje con sutileza, mostrando cómo el dolor y la confusión de Will lo impulsan a escribir una de las obras más profundas sobre el sufrimiento humano. Para Mescal, interpretar a Shakespeare en este contexto fue una oportunidad para reflexionar sobre la naturaleza del arte y el sufrimiento que a menudo lo acompaña.
“Creo que la genialidad de Shakespeare no reside únicamente en su habilidad para escribir poesía, sino en su capacidad para canalizar su dolor humano hacia algo que aún resuena hoy. Es un testamento de cómo el arte puede trascender la tragedia personal”, reflexionó el actor.
El cine tiene el poder de crear una experiencia compartida, especialmente en historias como ‘Hamnet’, que exploran temas tan universales como el amor, la pérdida y el legado. Mescal, quien está en la cima de su carrera, reconoció que las películas como esta tienen el poder de conectar profundamente con los espectadores.
“No sé si alguna vez se va a hacer otra película como esta. La forma en que Chloe ha creado una experiencia tan comunal, donde el dolor de los personajes se convierte en el dolor del público, es algo único”, afirmó.
A través de ‘Hamnet’, Paul Mescal nos ofrece una mirada profunda a la vida de Shakespeare, no solo como escritor, sino como hombre. En una actuación llena de sutilezas emocionales, el actor transforma a un hombre atormentado por su dolor en un ser humano cuya tragedia personal genera una de las obras más grandes de la literatura. Sin duda, Hamnet es una de las películas más poderosas del año, una que invita al público a reflexionar sobre el arte, el amor y la pérdida de una manera visceral e inolvidable.
Mario Amaya
Para EL TIEMPO
Hollywood, California
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