Un total de 93 muertes violentas se registraron en el Atlántico durante marzo de 2026, según el más reciente informe del Sistema Civil de Alertas Tempranas, una cifra que refleja la persistencia de la violencia y el fortalecimiento de estructuras criminales en esta zona del Caribe colombiano.
“Se aclara que éstas cifras no comprenden los fallecidos en accidente de tránsito ni suicidios”, precisa Arturo García, experto en seguridad y miembro del Sistema de Alertas Tempranas.
De ese total, 73 casos ocurrieron en el área metropolitana de Barranquilla, con la capital del Atlántico concentrando 38 homicidios, seguida de Soledad con 23, Malambo con 8 y Puerto Colombia con 4. En el resto del departamento se reportaron 20 víctimas.
El balance del primer trimestre también enciende alertas. Entre enero y marzo de 2026 se contabilizan 282 muertes violentas, lo que representa un incremento de 51 casos frente al mismo periodo de 2025, cuando se registraron 231 .
Escalada criminal y patrón de violencia
Las autoridades atribuyen la mayoría de estos hechos a disputas entre organizaciones delincuenciales por el control de rentas ilegales, especialmente el microtráfico y la extorsión. Entre los grupos señalados figuran estructuras como “Los Costeños” y “Los Pepes”, que mantienen una confrontación activa en Barranquilla y municipios cercanos.
Integrantes del Gaula socializan medidas de prevención contra la extorsión. Foto:Alcaldía
El uso de armas de fuego predomina en los homicidios, muchos de ellos bajo la modalidad de sicariato. También se registran casos asociados a riñas e intolerancia, aunque en menor proporción.
Uno de los puntos críticos fue el 19 de marzo, cuando un atentado sicarial en el norte de Barranquilla desencadenó una jornada con al menos seis homicidios en un solo día, marcando un punto de inflexión en la tendencia del mes.
Según la Policía, tras ese hecho se evidenció un aumento significativo de la violencia, con una relación directa entre los homicidios y la confrontación entre estructuras criminales. Incluso, algunos ataques posteriores estarían vinculados a retaliaciones entre integrantes o familiares de estos grupos.
Impacto territorial y respuesta institucional
El fenómeno no se limita al área metropolitana. El informe advierte un “efecto de derrame” hacia municipios como Palmar de Varela, Sabanagrande, Galapa, Baranoa y Sabanalarga, donde estas organizaciones estarían expandiendo su influencia.
Autoridades atribuyen estos hechos a bandas delincuenciales. Foto:Agencia Kronos
Además, preocupa el aumento de la violencia de género. En lo corrido de 2026, al menos 21 mujeres han sido asesinadas en el departamento, lo que agrava el panorama de seguridad.
Frente a este escenario, las autoridades destacan el trabajo articulado entre Policía, Fiscalía y administraciones locales para contener la criminalidad. Las acciones incluyen operativos diarios, capturas selectivas, incautación de estupefacientes y seguimiento a estructuras delictivas.
El comandante de la Policía Metropolitana, general Miguel Camelo, señaló que se mantienen estrategias como el cartel de los más buscados y la coordinación permanente con la Fiscalía para avanzar en los procesos judiciales contra los responsables.
Asimismo, desde el Gobierno nacional se han planteado posibles acercamientos a través de comisionados de paz, en un intento por reducir la confrontación entre grupos armados urbanos.
Pese a los esfuerzos, el balance evidencia que la violencia sigue siendo uno de los principales desafíos en el Atlántico, con una dinámica criminal que combina disputas organizadas, expansión territorial y factores sociales que inciden en la seguridad ciudadana.
















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