Lo que parecía una tarde tranquila de viernes en el sector de Tujunga, un suburbio residencial al norte de Los Ángeles, se transformó en un operativo de película cuando agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) interceptaron una vivienda. El objetivo: Hamideh Soleimani Afshar, de 47 años, y su hija, Sarinasadat Hosseiny, de 25, quienes serían familiares directas de Qassem Soleimani, el estratega militar iraní fallecido en 2020.
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Las autoridades estadounidenses revocaron de inmediato las tarjetas de residencia (green cards) de ambas mujeres tras confirmar sus vínculos con el régimen de Teherán. Según el Departamento de Estado, Afshar no solo había elogiado al Líder Supremo de Irán y calificado a Estados Unidos como el ‘Gran Satán’, sino que también celebró ataques contra instalaciones militares estadounidenses y manifestó su apoyo a la Guardia Revolucionaria Islámica, organización catalogada como terrorista por Washington.
Desde Irán, sin embargo, rechazaron cualquier vínculo. La agencia Fars citó a Zeinab Soleimani, hija del exgeneral, quien aseguró no conocer a las detenidas. En la misma línea, la televisión estatal iraní recogió declaraciones de Narjes Soleimani, quien afirmó que ningún familiar ni allegado de Soleimani ha vivido en Estados Unidos.
Funeral de general Soleimani. Foto: EFE
El contraste de una vida de lujos en el exilio
A pesar de sus mensajes de odio contra Occidente, el estilo de vida de las mujeres en California distaba mucho de la austeridad revolucionaria. En la propiedad, valorada en unos 505.000 dólares, las autoridades y testigos observaron los rastros de una existencia rodeada de marcas de diseñador.
Dentro de un Tesla negro estacionado en el lugar, se hallaron bolsos de las firmas Miss Dior y Sephora, así como cojines de la exclusiva marca Hermès. En sus redes sociales, las mujeres proyectaban una imagen de influenciadoras de moda, posando junto a helicópteros y luciendo atuendos costosos, una fachada que contrastaba con el modesto vecindario de clase media donde residían.
Halasius Bradford, un instructor de piano que alquila la casa principal de la propiedad, relató el impacto del operativo. “Fue una locura ver lo que pasó. Vi tres patrullas del LAPD y una o dos del ICE”, afirmó el testigo en declaraciones recogidas por el medio The Post. Bradford añadió que la madre, Afshar, vivía en una pequeña unidad trasera y que su comportamiento era errático: “La madre parecía un poco loca. Dijo que había estado recibiendo quimioterapia por cáncer”, relató al medio.
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Alerta roja por viajes constantes a Irán
La cronología migratoria de ambas despertó las alarmas de las agencias de inteligencia. Afshar ingresó a Estados Unidos en 2015 con una visa de turista, obtuvo asilo en 2019 y recibió su residencia permanente en 2021. Su hija llegó ese mismo año con visa de estudiante y obtuvo la green card en 2023.
Sin embargo, el hecho de que ambas viajaran a Irán en múltiples ocasiones mientras gozaban de un estatus de protección en suelo estadounidense fue una señal de alerta definitiva para las autoridades. Lauren Bis, portavoz del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), fue tajante sobre la gravedad de la situación.
Agentes de inmigración en aeropuerto de EE. UU. Foto: EFE
“Es un privilegio que se conceda una tarjeta de residencia para vivir en los Estados Unidos de América. Si tenemos motivos para creer que el titular de una tarjeta de residencia representa una amenaza para EE. UU., la tarjeta de residencia será revocada”, declaró la funcionaria a medios estadounidenses.
El arresto se produjo justo cuando las mujeres se encontraban en la propiedad para una inspección programada de la ciudad de Los Ángeles. Este operativo se suma a una serie de acciones recientes del gobierno de Donald Trump contra figuras vinculadas al régimen iraní que residen en territorio estadounidense, reforzando la vigilancia sobre la red de influencia que dejó el general Soleimani.
(*) Artículo desarrollado con apoyo de IA y revisado por un periodista.
















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