Rubén Gallego, el congresista estadounidense de origen colombiano, ha vuelto a ser objeto de polémica en Washington. Esto, luego de que el portal NOTUS publicó esta semana un reportaje según el cual el senador de Arizona se habría ido de fiesta durante un reciente viaje a Bogotá, pese a las advertencias del personal de la embajada de su país sobre un posible atentado contra su vida.
De acuerdo con esa investigación, Gallego visitó Colombia en agosto del año pasado como parte de una delegación bipartidista del Congreso -un CODEL, o delegación legislativa- en la que también participó el senador republicano Bernie Moreno, igualmente de origen colombiano.
LEA TAMBIÉN

El objetivo del viaje era aliviar las tensiones entre la administración de Donald Trump y el gobierno de Gustavo Petro, además de abordar temas como el crimen organizado, el clima de inversión y la creciente influencia de China en la región.
Rubén Gallego Foto:Steven A. Harvey
Según varias fuentes citadas por NOTUS, al cierre de la visita, y tras una cena oficial, Gallego decidió salir a un club en Bogotá donde permaneció hasta cerca de las 3 de la madrugada. Durante la velada, tanto él como su jefe de despacho habrían enviado mensajes a funcionarios de la embajada para invitarlos a unirse a la celebración.
El episodio habría ocurrido en medio de una alerta de seguridad. Personal de la embajada, según el reporte, recibió información que consideró creíble sobre una posible amenaza contra la vida del senador. Esa información fue transmitida al equipo de seguridad de Gallego, e incluso se desplegaron recursos adicionales para discutir la situación con él. Pese a ello, el legislador optó por continuar con sus planes de la noche.
Al día siguiente, cuando la delegación se preparaba para salir hacia el aeropuerto, el jefe de despacho de Gallego habría tenido que acceder a su habitación de hotel para despertarlo y asegurar su traslado al bus oficial, según las fuentes citadas en el reportaje.
La respuesta oficial y del equipo del senador
El Departamento de Estado, consultado sobre el incidente, se abstuvo de confirmar o desmentir si existe una investigación interna. “El Departamento de Estado no confirma ni niega la existencia de investigaciones internas”, señaló un portavoz en una breve declaración.
Rubén Gallego, candidato al Senado de EE.UU. Foto:X: @RubenGallego
Desde la oficina de Gallego no niegan que hubo una salida social al final del viaje, pero rechazan la caracterización del episodio. Un portavoz aseguró que el senador “coordinó de cerca con el equipo de seguridad de la embajada durante todo el viaje, incluida la noche en cuestión, y siguió todas las recomendaciones de seguridad”.
“Al final de una exitosa visita del Congreso, el senador y su jefe de despacho invitaron al personal de la embajada a acompañarlos, algo que es común como reconocimiento al trabajo de quienes apoyan estas delegaciones”, añadió la misma fuente. También sostuvo que prácticas como el llamado para despertar al legislador antes de la salida forman parte de los protocolos habituales en este tipo de viajes.
LEA TAMBIÉN

Hasta ahora no existe ninguna acusación conocida de que Gallego haya incurrido en conducta indebida durante esa noche en Bogotá.
Pero otras fuentes cercanas a Gallego le dijeron a este diario que lo que hay es un esfuerzo por debilitar políticamente al senador, quien proviene de Arizona, donde los republicanos eran favoritos hasta hace poco.
El episodio se suma a otra polémica
El episodio ocurre en un momento en el que el senador, considerado una de las figuras en ascenso dentro del Partido Demócrata, enfrenta un mayor escrutinio público. Veterano de la guerra de Irak, Gallego inició su carrera política en Arizona, donde fue elegido a la Cámara de Representantes antes de dar el salto al Senado en las elecciones de 2024.
Desde la semana pasada, además, su nombre ha estado vinculado indirectamente a otro escándalo. Foto:Chip Somodevilla. AFP – Archivo EL TIEMPO
Desde la semana pasada, además, su nombre ha estado vinculado indirectamente a otro escándalo en Washington. Se trata del caso del excongresista Eric Swalwell, quien renunció recientemente tras acusaciones de agresión sexual presentadas por varias mujeres, entre ellas excolaboradoras. Swalwell ha negado los señalamientos, pero enfrenta múltiples investigaciones.
Tras la renuncia, Gallego ofreció una rueda de prensa improvisada en la que buscó distanciarse de quien describió como un amigo cercano. El senador aseguró que había sido engañado y que Swalwell llevaba una “doble vida”.
Consultado sobre si habían compartido salidas o momentos sociales, Gallego reconoció que sí. “Socializamos, salimos”, dijo. No obstante, afirmó que nunca presenció conductas inapropiadas. “Nunca lo vi involucrarse en comportamientos depredadores, acoso o agresión sexual… confié en él, y eso es responsabilidad mía”, añadió.
LEA TAMBIÉN

El senador, no obstante, sí reconoció que había escuchado rumores sobre la conducta de su colega y se refirió a una especie de cultura en Washington que ignora este tipo de casos de acoso y abuso sexual.
En todo caso, ambos episodios, aunque distintos en su naturaleza, han contribuido a aumentar la presión sobre el senador en un momento clave de su carrera política.
SERGIO GÓMEZ MASERI
Corresponsal de EL TIEMPO
Washington
















Deja una respuesta