Después de más de dos años de obstáculos y largos trámites, Bogotá ya arrancó oficialmente una de las transformaciones más importantes en materia de movilidad, infraestructura y hasta desarrollo ambiental: la ampliación de la autopista Norte. Serán cuatro años y medio de obras para que la cara de este corredor vial, hoy colapsado, cambie.
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Con una inversión total de 1,8 billones de pesos, se busca ampliar 5,8 km de la autopista Norte entre calles 191 y 245 hacia el separador central y no hacia el borde natural, pasando de 6 a 12 carriles: cada costado tendrá 5 carriles mixtos y uno exclusivo para los buses de TransMilenio.
También se construirán dos retornos a desnivel a la altura de las calles 235 y 242 y una intersección en la calle 201 para conectar con el sector de Lagos de Torca. Además, habrá ciclorrutas y andenes de tres metros en cada costado y seis estaciones de TransMilenio, cada una con puentes peatonales para el acceso.
Ampliación de la autopista Norte Foto:Ruta Bogotá Norte
Entre las calles 191 y 235, la autopista quedará con un ancho de 27,5 metros y en su punto más al norte, entre calles 235 y 245, contará con 23,7 metros de ancho de calzada. La nueva autopista se elevará en algunos puntos hasta 4,4 metros, para evitar las inundaciones en esta infraestructura que atraviesa los humedales de Torca y Guaymaral.
Además, a través de unas estructuras de concreto de 10 metros de longitud, llamadas box culvert, se dará conexión a la fauna y flora de este sector, integrando así los ecosistemas de la cordillera de los Andes con los humedales, el río Bogotá y la reserva Thomas van der Hammen.
Ampliación de la autopista Norte Foto:Ruta Bogotá Norte
El paso clave se dio el pasado lunes a las 8 de la mañana, cuando la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) y la concesionaria Ruta Bogotá Norte firmaron el acta de inicio de obras, con lo cual empieza la etapa constructiva del proyecto.
La ciudadanía aún no verá maquinaria amarilla en el sector, pero desde ya la firma comenzó las labores preliminares, que incluyen topografía e inventarios forestales definitivos.
Estas actividades empezaron en la calzada oriental a la altura de la calle 245, en sentido sur–norte. Allí se inició un diagnóstico de los árboles que deban talarse o trasladarse y se hicieron ejercicios de ahuyentamiento de aves para despejar las zonas de obra.
Autopista Norte de Bogotá Foto:Ruta Bogotá Norte
Con el paso de las semanas se irán instalando otros frentes de trabajo en los extremos, para ir acercándose poco a poco al centro de la autopista, justo donde queda la estructura principal de los humedales Torca y Guaymaral.
Ese tramo es uno de los de mayor cuidado y justamente por eso es que las obras aún no llegarán al sector, pues hace falta una aprobación fundamental por parte de la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (Anla).
Cabe recordar que en enero pasado la autoridad otorgó la licencia ambiental al proyecto, pero dejó establecidos unos condicionantes ambientales que debían ser subsanados por el concesionario.
Autopista Norte de Bogotá Foto:ANI
Luego de casi tres meses de un estudio riguroso, Ruta Bogotá Norte fue a las oficinas de la Anla, justo antes de sucribir el acta de inicio con la ANI, para radicar los ajustes solicitados. EL TIEMPO pudo conocer que, entre otras cosas, se presentó un nuevo modelo hidráulico para la construcción.
Este había sido uno de esos condicionantes pedidos por la autoridad ambiental cuando dio el aval, pues, de manera expresa, pidió que la ejecución del proyecto debía tener un enfoque de infraestructura verde, con estricta protección de los humedales Torca-Guaymaral, control hidráulico, manejo riguroso de residuos y seguimiento ambiental permanente.
Así las cosas, la pelota quedó en cancha de la Anla, que deberá aprobar dichos ajustes para que la concesionaria pueda empezar obras en los humedales. Mientras tanto, se avanzará en las demás actividades que ya se encuentran habilitadas.
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“En el calendario, tenemos 77 días para las actividades preliminares. El lunes entregamos la información adicional a la Anla y estamos pendientes de su evaluación y pronunciamiento para intervenir la zona contigua a los humedales”, explicó Juan Manuel Mariño, gerente general de la concesionaria Ruta Bogotá Norte, en entrevista con EL TIEMPO.
Uno de los principales dolores de cabeza de la ciudadanía será la movilidad. En una ciudad con más de 1.000 frentes de obra, los conductores se han acostumbrado a vivir entre polisombras, maletines y desvíos que colapsan el tráfico, un panorama que puede tomarse la autopista Norte.
Aunque la concesionaria reconoce que será todo un reto mantener la operación en este corredor por el que se mueven más de 50.000 vehículos al día, los conductores podrán pasar por la autopista tal como se hace en la actualidad; no habrá cierre de carriles mientras se construye su ampliación.
Juan Manuel Mariño, gerente de Ruta Bogotá Norte Foto:Ruta Bogotá Norte
“La movilidad es de las partes más complejas de esta obra. Pero en el contrato quedó la condición de que se tienen que mantener siempre los tres carriles”, dijo Mariño.
Además, el paso de maquinaria será controlado por horarios, para que no compartan la vía con los carros y puedan ubicarse en el separador central, aislados del tráfico.
Tramo de la Autopista Norte. Foto:Accesos Norte
Por lo pronto, no se han anunciado cambios en rutas zonales o alimentadoras del Sistema Integrado de Transporte Público (Sitp) que actualmente cubren el sector.
Si las cosas salen como están programadas, los bogotanos podrán contar con una nueva autopista Norte en cuatro años y medio. Por su parte, la carrera 7.ª y la variante Sopó, que también hacen parte del proyecto a cargo de la concesionaria, comenzarán de último y toda la obra se entregará en cinco años.
ANLA aprobó modificación de licencia ambiental para la Variante Sopó Foto:ANLA
“El periodo de construcción contractual es de cinco años y medio para hacer los tres alcances: la ampliación de la autopista Norte, la segunda calzada de la carrera 7.ª, entre calles 201 y 245, y la construcción de una variante en el municipio de Sopó de 7,2 km. Para esos tres grandes alcances tenemos cinco años y medio. Solo el tramo de la autopista esperamos entregarlo a finales de 2030. Ya no se volverá a inundar y tendrá un espacio seguro para peatones y ciclistas que hoy no existe, y tendrá el doble de carriles para vehículos, que hoy tampoco se tienen”, explicó Mariño.
NICOLÁS DÍAZ MALPICA
Redacción Bogotá
















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