El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, declaró este jueves que el alto el fuego con Líbano es una oportunidad para alcanzar un acuerdo de paz «histórico», mientras líderes de distintos partidos de la oposición criticaron el pacto porque el Ejército israelí aún no ha acabado con el grupo chií Hezbolá, aliado de Irán.
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Israel y Líbano acordaron un alto el fuego de diez días. Foto:EFE
El presidente estadounidense, Donald Trump, anunció este jueves que Netanyahu y el presidente libanés, Joseph Aoun, acordaron un alto el fuego de diez días y precisó que el cese de las hostilidades incluye a Hezbolá, que aceptó cooperar.
En un video difundido este jueves por su oficina, Netanyahu además precisó que las fuerzas armadas israelíes «permanecerán» en una franja del sur del país vecino de 10 kilómetros desde la frontera.
Sin embargo, el líder de la oposición israelí, Yair Lapid, consideró que «el enfrentamiento en Líbano sólo puede terminar de una manera: eliminando la amenaza sobre las comunidades del norte (Hezbolá) de forma permanente«, escribió en X.
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También el líder la formación de extrema derecha Israel Beytenu (‘Israel Nuestra Casa’), Avigdor Liberman, clamó contra el acuerdo en un vídeocomunicado, en el que afirmó que constituye una «traición» a los ciudadanos del norte de Israel.
Cerca de 2.200 personas han muerto en el Líbano por ataques israelíes desde el pasado 2 de marzo. Foto:EFE
«Una vez más, se le ha dado tiempo a Hezbolá para recuperarse y hacerse más fuerte. La guerra no debe finalizar sin una victoria clara y la eliminación de Hezbolá«, añadió.
El derechista Gadi Eisenkot, a la cabeza de Yashar! («Recto!»), afirmó que la tregua «debe provenir de una posición de fuerza».
«En dos años y medio de guerra, se ha desarrollado un patrón en el que se nos impone una tregua: en Gaza, en Irán y ahora en Líbano. Netanyahu no sabe convertir los logros militares en logros diplomáticos«, añade.
El líder de Yashar! también apuntó a la seguridad de la población del norte, la más próxima a la frontera con el Líbano y susceptible al ocasional fuego de Hezbolá, como el objetivo a garantizar.
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El exprimer ministro Naftali Bennet (y uno de los favoritos de cara a las elecciones), también en la derecha, aún no se ha pronunciado.
Encuentro entre representantes de Israel y Líbano en Washington el martes antes del acuerdo. Foto:AFP
«El acuerdo de alto el fuego es un paso en la dirección correcta», escribió en redes el líder de la coalición socialdemócrata Los Demócratas, Yair Golán, quien de este modo envió un mensaje discordante respecto al resto de políticos ajenos al gobierno.
«Además, llega demasiado tarde. Se podrían haber ahorrado meses de sufrimiento a los residentes del norte, y haber salvado vidas de soldados», continuó.
Sin embargo, aseguró que la tregua es una «maniobra impuesta al gobierno», fruto de la presión exterior.
La coalición izquierdista árabe-judía Hadash Taal tampoco se ha pronunciado todavía sobre la noticia.
El acuerdo llega mientras Estados Unidos negocia con Irán una paz duradera, habiendo sido una de las condiciones para sentar a ambos países a la mesa de negociación el cese de las hostilidades también en el Líbano.
El Ejército israelí permanecerá una franja del sur de Líbano de 10 kilómetros desde la frontera. Foto:@RT_com/X
Cerca de 2.200 personas han muerto en el Líbano por ataques israelíes desde el pasado 2 de marzo, mientras que Hezbolá ha matado a dos personas con sus proyectiles disparados al norte de Israel. Además, 13 soldados israelíes han muerto en combate en el sur del Líbano, uno de ellos por fuego amigo.
Trump, dijo este jueves que en los «próximos cuatro o cinco días» podría recibir en la Casa Blanca a Netanyahu y el presidente de Líbano para las primeras conversaciones de alto nivel en décadas entre ambos países.
















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