Pese a los intentos del gobierno de Gustavo Petro por sacar adelante su política de ‘paz total’, Amnistía Internacional publicó su más reciente informe que evidencia la crítica situación de derechos humanos que enfrenta el país. El organismo internacional expuso que más de 1,6 millones de personas se vieron afectadas por hechos de violencia durante 2025 y que los hostigamientos y riesgos contra la población defensora de derechos humanos aumentaron, convirtiendo el año en el de mayor número de ataques registrados.
En entrevista con EL TIEMPO, Camilo Vargas, encargado de campañas para Colombia de la ONG, habló sobre la complejidad del conflicto en el país, que ha derivado en graves violaciones al derecho internacional humanitario. Además, se refirió al panorama que heredará el próximo presidente o presidenta en materia de derechos humanos y conflicto armado.
¿Qué hallazgo del capítulo de Colombia les sorprendió más este año?
El capítulo dedicado al país nos mostró varios hallazgos preocupantes de 2025. Uno muy importante es la continuidad y la normalización de la crisis humanitaria y de la crisis de derechos humanos que hay en Colombia. El país no encuentra la salida a su crisis de violencia y, en cambio, siguen produciéndose cientos de miles de nuevas víctimas. Eso es muy preocupante.
Camilo Vargas advierte que la situación de los defensores de derechos humanos es grave Foto:CORTESÍA Amnistía Internacional
¿Y hubo algún retroceso puntual respecto al 2024?
Sí, Colombia ya era desde hace varios años el país más peligroso para la defensa de los derechos humanos, lo cual se refleja en la cifra de asesinatos contra personas defensoras de los derechos humanos, tanto las de las Naciones Unidas como las de la sociedad civil. En 2024, en Colombia ya eran las más graves y en 2025 empeoraron. Aumentó la violencia contra personas defensoras y eso es supremamente preocupante.
¿Cómo han cambiado las dinámicas de los grupos armados en el país?
Colombia también en los últimos años ha vivido una tendencia que se manifestó aún más en 2025. Hay una tendencia a la complejidad del conflicto armado. En 2016 se desmovilizó la guerrilla más grande del continente, muchos de esos lugares donde las Farc hacían presencia y que quedaron vacíos, han surgido una infinidad de organizaciones nuevas. (…) que agrupamos con el nombre de disidencias, pero que son organizaciones complejas, distintas en cada territorio, que necesitan un abordaje serio, políticas muy serias e integrales de seguridad para enfrentarlas.
Es muy distinto el Estado Mayor Central en el Cauca, por ejemplo, y sus tres principales estructuras son muy distintas del grupo, opera en Guaviare, en Meta o en Caquetá.
A esto se suma la persistencia del Eln y de otros grupos en distintas partes del país. Ese panorama debería llevar a un abordaje territorial, un abordaje que tenga presente esa complejidad, y no vemos que eso esté pasando. El conflicto se complejiza y las respuestas del Estado siguen quedando muy cortas.
¿Qué efectos tuvo la ‘paz total’ en el conflicto armado?
Algo como el proyecto de la ‘paz total’ es complejo, pero, en todo caso, las respuestas se están quedando cortas. Hay, entonces, un efecto lamentable en 2025, porque otra vez se dio la ausencia del tema de víctimas y de una conversación seria sobre verdad, justicia, reparación y no repetición, muy vinculado a la ausencia de buena parte de la sociedad civil de estos territorios en esos diálogos. Y es preocupante que el Gobierno no plantee seriamente como una condición de estos diálogos el absoluto respeto a los derechos humanos de la población.
Durante 2025, 7.728 personas se vieron afectadas por diferentes artefactos explosivos.
Foto:Archivo
¿Hay relación de esta política con el aumento de los grupos armados en los territorios?
Como Amnistía Internacional no juzgaríamos eso, porque es difícil de determinar. Pero, sin duda, la existencia de estos grupos armados se enmarca en el combustible, en el fortalecimiento que les dan economías transnacionales ilegales de distinto tipo; se enmarca en que sigue sin llegar el Estado civil de Colombia a muchas partes del país. La respuesta del último año ha sido reintentar una estrategia militar defensiva, muy similar a la de gobiernos anteriores y muy limitada en sus alcances, igual que en gobiernos anteriores. Entonces, no solo culparemos a la paz total, pero la paz total no está dando los resultados esperados.
Los intentos por cerrar los conflictos son importantes y hay que buscarles la salida, pero buscar esta debe tener en su centro el respeto a los derechos humanos de la población.
¿Qué violaciones del derecho internacional humanitario se evidenciaron con mayor frecuencia durante el 2025?
Se están cometiendo distintos tipos de ataques violentos contra la sociedad civil en el marco de estos conflictos: cientos de miles de nuevas víctimas de desplazamientos forzados en un país que ya tiene cerca de 9 millones de víctimas de desplazamiento forzado. Es supremamente preocupante y sigue pasando. Además, hay confinamientos por paros armados ordenados por distintos actores del país (…) y, al mismo tiempo, la reactivación de la ofensiva militar está dejando algunos indicios preocupantes, como los señalamientos de bombardeos que han causado la muerte de menores que ya habían sido víctimas de reclutamiento forzado.
Menciona que el Estado se queda corto ¿ en que puntualmente está fallando?
Principalmente, la falla del Estado para llegar a muchas partes de Colombia. Esto es un problema histórico; no es un problema solo de este Gobierno, pero sí ha sido algo en lo que han fallado este y muchos de los anteriores. Colombia sigue siendo un país de centros y periferias (…) Muchas de las regiones en conflicto en Colombia son municipios de unas pocas calles, con alcaldes e instituciones muy débiles, formalmente encargados de administrar unos territorios grandísimos. Tampoco vemos una buena coordinación de los gobiernos territoriales con los sectores del estado para solucionar ese problema.
Pese a los ceses al fuego, hubo múltiples violaciones a los derechos humanos, según AI Foto:Archivo
Se acercan las elecciones presidenciales ¿Cómo recibe el próximo Presidente o Presidenta al país en materia de derechos humanos?
Desgraciadamente, lo recibe mal. Hace cuatro años ya se recibía mal: ya venían ocurriendo muchas de las situaciones que está alertando Amnistía Internacional y, actualmente, siguen ocurriendo muchas de ellas o se han complejizado. La preocupación debería estar en ¿Cómo lograr que Colombia deje de ser el país más violento contra las personas defensoras de derechos humanos? Debería estar en el corazón del debate presidencial y no hemos visto que se haya mencionado.
Los candidatos han denunciado recientemente amenazas y riesgos que atentan contra su vida ¿Cómo afecta esto a la democracia?
Hay organizaciones como la Misión de Observación Electoral (MOE) que han señalado en el pasado que en los contextos electorales aumentan muchos de los indicadores de violencia no solo contra candidatos y líderes políticos, sino contra líderes sociales. Entonces sí es preocupante que la violencia parece aumentar en contextos electorales
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El informe también pone la lupa en la situación crítica de la defensa de derechos humanos ¿Considera que estas amenazas contra líderes y defensores de derechos humanos ponen en riesgo las elecciones que se dan en zonas apartadas del país?
Pues esperamos que no. Sin duda el 2025 nos mostró un contexto de desprotección de la población civil de muchas de estas zonas (…) las instituciones colombianas a veces han logrado mostrar la capacidad de hacer elecciones en contextos de alta violencia (…) Tal vez lo que nos preocupa más es que va a pasar al día siguiente de las elecciones cuando ese despliegue de seguridad se quite y estas poblaciones vuelvan a caer en la desprotección.
¿Cómo está Colombia frente a otros países de la región en materia de derechos humanos?
El panorama es distinto en cada país. Es difícil decir que esté mejor o peor. Otros países de la región se están caracterizando por el cierre de su espacio cívico por el aumento por la llegada de gobiernos autoritarios y que todos se caracterizan por empezar a ahogar a la sociedad civil (…) El aumento del autoritarismo en otras partes del continente es bastante preocupante
Este martes se publicó el más reciente informe de Amnistía Internacional, que evidencia la crítica situación de derechos humanos que enfrenta el país, pese a los intentos del gobierno de Gustavo Petro por sacar adelante su política de ‘paz total’. El organismo internacional expuso que más de 1,6 millones de personas se vieron afectadas por hechos de violencia durante 2025 y que los hostigamientos y riesgos contra la población defensora de derechos humanos aumentaron, convirtiendo el año en el de mayor número de ataques registrados.
Natalia Peláez Sabogal
ESCUELA DE PERIODISMO MULTIMEDIA EL TIEMPO
Redacción Justicia
















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