La mesa del Gobierno con la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano (CNEB) venía avanzando de manera sostenida en los diálogos de paz. Hasta hace unos meses, era considerada una de las pocas negociaciones con opciones reales de mostrar resultados dentro de la ‘paz total’. Sin embargo, en cuestión de semanas, el proceso empezó a mostrar señales de deterioro y hoy atraviesa un momento crítico, al punto de que se elevarán consultas al presidente Gustavo Petro para que defina su rumbo.
Al cierre del sexto ciclo de diálogos, el 6 de diciembre de 2025 en Barbacoas (Nariño), las delegaciones quedaron muy cerca de concretar hechos de irreversibilidad que permitirían a una parte de este grupo —surgido de una ruptura interna de la llamada ‘Segunda Marquetalia’— iniciar su tránsito a la vida civil. El paso se daría a través de su ingreso a la Zona de Ubicación Temporal habilitada en el municipio de Valle del Guamuez, en Putumayo.
Pero llegaron sucesivos contratiempos para la delegación en cabeza de Armando Novoa. Primero, la muerte de Alexander Rondón, alias ‘Machaco’, que llevó a la delegación de José Vicente Lesmes, alias Walter Mendoza, a declarar el proceso en «estado crítico» el 16 de marzo de este año. Además, el proceso estaba en pausa por una serie de consultas elevadas para aclarar la manera en que deben integrar las unidades de este grupo las Zonas de Ubicación Temporal.
Armando Novoa y Otty Patiño. Foto:Consejería Comisionada de Paz
Luego de una reunión extraordinaria que contó con la participación virtual de Andrés Rojas, conocido como alias Araña, jefe de los Comandos de Frontera, el monseñor Héctor Fabio Henao por parte de la Conferencia Episcopal de Colombia y países garantes, la mesa se reactivó y se acordó una nueva fecha para el séptimo ciclo de diálogos: el 12 y 13 de abril en Inda Zabaleta, Tumaco (Nariño).
Controversia por la erradicación de los cultivos de coca
Durante visitas realizadas el 11 y 12 de abril a la laguna de Chimbuza, en Roberto Payán (Nariño), líderes de la CNEB en esa zona manifestaron su intención de erradicar más de 1.300 hectáreas de coca y afirmaron que actualmente no hay siembra en ese territorio.
No obstante, el panorama es distinto en otras regiones de Nariño, donde —según el Gobierno— estructuras del grupo no asumieron compromisos de erradicación durante el ciclo de diálogos.
Integrantes de la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano al Gobierno. Foto:Cortesía
Y en declaraciones a Colombia +20, el jefe negociador Armando Novoa reveló un problema más de fondo: que el Gobierno habría exigido a la CNEB financiar y ejecutar directamente la erradicación de la coca, pero facciones del grupo se habrían negado a contribuir.
“Así como ellos siembran coca, que ellos mismos la arranquen. Así como ellos han contribuido a llenar de coca el país, que contribuyan a limpiar a esas regiones de coca. Para eso no le han pedido permiso a nadie. Lo han hecho motu proprio. Ahora nosotros les pedimos que sabiendo que estamos en una situación compleja, difícil para el país, que entonces, en ese orden de ideas puedan motu proprio, por su propia cuenta e iniciativa, contribuir a que esos territorios se separen de las economías ilícitas», señaló Novoa.
Este punto es clave porque la política de ‘paz total’, más allá de la dejación de armas, parte de la premisa del abandono de las economías ilícitas y la transformación de los territorios.
Cabe recordar que, en el marco del proceso de paz, se fijó una meta de erradicación y sustitución de 30.000 hectáreas de coca en Nariño (15.000) y Putumayo (15.000), cuya verificación estaría a cargo de la Dirección de Sustitución de Cultivos de Uso Ilícito (DSCI).
Asesinato de soldados
Disidentes de la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano. Foto:Consejería Comisionada de Paz.
A estas dificultades se sumó un golpe casi de gracia: el asesinato de Andrés Esteban Álvarez, Darwin Arnoldo Gómez y Brayan Steven Galindo, tres soldados profesionales del Ejército que murieron tras un ataque con drones cargados de explosivos en zona rural de Ipiales, en el corregimiento de La Victoria, vereda La Esfloria. Los Comandos de Frontera, grupo que forma parte de la CNEB, habría tenido responsabilidad.
Al mismo tiempo, se presentó un accidente sufrido en la vereda La Laguna, municipio Olaya Herrera en el departamento de Nariño, en el que cuatro niños resultaron gravemente heridos al ser afectados por una onda explosiva producida por la detonación de un artefacto dejado en la zona donde jugaban los menores.
«Tendremos que evaluar de manera inmediata el curso y la suerte de estos diálogos, para lo cual haremos las consultas que correspondan con el señor presidente de la República y con el consejero comisionado de paz», señaló Novoa en un video.
En un comunicado, la CNEB aseguró que actuó en defensa y afirmó que desconocía el origen de los ataques.
José Vicente Lesmes, alias Walter Mendoza. Foto:Consejería Comisionada de Paz.
«Para la delegación del Gobierno ambos hechos son absolutamente inadmisibles, constituyen un duro golpe contra las comunidades y contra los avances alcanzados en la mesa de paz. Las consecuencias se verán en la mesa: no podemos aceptar que en las negociaciones el grupo armado mantenga un discurso de paz, mientras sus unidades cometen acciones delictivas de extrema gravedad, que atropellan lo pactado y cobran vidas«, sentenció la delegación del Gobierno en un comunicado.
El tiempo juega en contra, ya que quedan tres meses y medio para que finalice el periodo presidencial de Gustavo Petro, por lo que dentro de la delegación reconocen que se encuentran en una fase decisoria.
El poder de la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano
La CNEB nació en 2024 tras la ruptura interna de la llamada ‘Segunda Marquetalia’ y quedó integrada por dos bloques principales. De un lado, los Comandos de la Frontera, con base en Putumayo y bajo el mando de Geovany Andrés Rojas alias Araña. Del otro, la Coordinadora Guerrillera del Pacífico, con influencia en Nariño y dirigida por Andrés Allende, alias Allende. En la mesa de negociación, el jefe de la delegación es José Vicente Lesmes alias Walter Mendoza, exfirmante del acuerdo de paz que volvió a las armas.
Los reportes de seguridad le atribuyen hoy un componente armado y redes de apoyo de 2.089 integrantes, con presencia en cerca de 30 municipios de Nariño, Putumayo y Amazonas. Su despliegue coincide con zonas atravesadas por rutas del narcotráfico, pasos fronterizos y áreas históricamente disputadas por organizaciones ilegales.
Las agencias de inteligencia describen a la CNEB como una organización de tipo federado. Es decir, varios bloques conservan autonomía territorial y operativa, mientras se articulan en una instancia común de decisiones. Ese modelo les permite mantener presencia simultánea en distintas regiones, aunque también genera riesgos de fragmentación y menor control centralizado.
JUAN PABLO PENAGOS RAMÍREZ
Redacción Política
Con insumos de Justicia
















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