La estructura del mercado energético colombiano volvió a quedar en evidencia, luego de que la agencia Moody’s decidiera rebajar la calificación de Oleoducto Central S.A. (Ocensa) a Ba2 desde Ba1, con perspectiva negativa. La estrecha dependencia entre empresas del sector es, sin duda, un factor relevante en la evaluación reciente, que no responde a un deterioro operativo propio, sino al arrastre generado por la rebaja previa de Ecopetrol, su principal accionista y cliente.
Como se recuerda, Ocensa es un activo estratégico para Colombia. Se trata del principal oleoducto de uso público del país, con 848 kilómetros de extensión y una capacidad nominal cercana a 745.000 barriles diarios, conectando los campos de los Llanos Orientales con el puerto de Coveñas.
Su rol es fundamental en la cadena de exportación de crudo, lo que históricamente le ha permitido operar con ingresos relativamente estables y predecibles.
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Sin embargo, su estructura accionaria y comercial condiciona su perfil crediticio. Más del 72 por ciento de la compañía pertenece a Ecopetrol —a través de Cenit— y más del 70 por ciento de los volúmenes transportados provienen de esta misma empresa. Esto implica, señala Moody’s, que cualquier deterioro en la percepción de riesgo de Ecopetrol impacta directamente a Ocensa, independientemente de sus propios indicadores financieros.
Desde el punto de vista operativo, Moody’s reconoce fortalezas de la compañía, como su bajo apalancamiento, buena liquidez —con alrededor de 330 millones de dólares disponibles—, y un marco tarifario regulado que estabiliza ingresos. Además, el gasto de capital proyectado es bajo, lo que favorece la generación de flujo de caja libre.
Parque solar de Ocensa 714 paneles que ayudarán a trasladar el crudo por la cordillera central. Foto:Enercer
Riesgos latentes
No obstante, el informe también identifica riesgos relevantes. Uno de los principales es la política de altos dividendos, que puede limitar la retención de liquidez en escenarios adversos. A esto se suma la naturaleza de “activo único” de la compañía, que reduce su diversificación frente a pares globales, y su menor escala relativa.
El punto crítico hacia adelante, advierte el análisis de la calificadora, es el vencimiento de un bono por 400 millones de dólares en julio de 2027.
Moody’s señala que, aunque la compañía tiene capacidad para enfrentar sus obligaciones actuales, existe un riesgo de refinanciación que dependerá de las condiciones de mercado y de la estrategia que adopte la administración. Este elemento será clave para futuras decisiones de calificación.
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La perspectiva negativa implica que no se esperan mejoras en el corto plazo. De hecho, cualquier nueva rebaja en Ecopetrol podría traducirse automáticamente en una mayor presión sobre Ocensa. En contraste, una estabilización del perfil crediticio de Ecopetrol sería el principal catalizador para mejorar la perspectiva.
Para inversionistas, el mensaje es que la evaluación de riesgo de la compañía seguirá atada, en gran medida, al desempeño financiero y estratégico de Ecopetrol, así como a su capacidad para gestionar el desafío de refinanciación en los próximos años.
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