Un hombre sospechoso de haber envenenado unos tarros de papilla (una especie de compota) para bebés con matarratas, supuestamente con el objetivo de chantajear al fabricante alemán HiPP, fue detenido este sábado en Austria, anunció la policía, citada por la agencia austriaca APA.
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Según la dirección de la policía de la región de Burgenland, al sur de Viena, el sospechoso tiene 39 años. De momento no se ha divulgado su identidad.
Los diarios Kronen Zeitung y Heute aseguran que el hombre fue detenido en la ciudad austríaca de Salzburgo, cerca de la frontera con Alemania, donde se encuentra la sede central de la empresa HiPP.
Fue acusado de poner deliberadamente en peligro la seguridad pública y de intento de lesiones graves.
Se hallaron cinco frascos con comida envenenada antes de que fuera consumida. Foto: Facebook: HiPP España
Las autoridades alemanas también están investigando este caso por sospechas de extorsión contra el fabricante HiPP. Al parecer, la compañía recibió el pasado 27 de marzo un correo electrónico en el que se le exigía el pago de dos millones de euros (unos 2,3 millones de dólares) hasta el 1 de abril para evitar la puesta en circulación de los frascos adulterados.
Según la policía de Baviera, que coordina las pesquisas, se hallaron cinco frascos con comida envenenada antes de que fuera consumida en Austria, República Checa y Eslovaquia.
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Un bote comprado en un supermercado Spar de Eisenstadt, capital de Burgenland, también fue encontrado el 18 de abril. Contenía 15 microgramos de matarratas.
A mediados de abril, HiPP pidió retirar de forma preventiva tarros potencialmente contaminados en Austria.
Las alertas atañían sobre todo a un bote de 190 gramos de “puré de verduras de zanahoria y patata”.
Los análisis de laboratorio confirmaron la presencia del raticida. Foto: EFE
Otro tarro, vendido en la misma filial de Spar en Eisenstadt e igualmente sospechoso de haber sido contaminado con matarratas, todavía no ha sido encontrado.
El sospechoso habría sido identificado por los rastros que dejó al enviar correos electrónicos y gracias a las cámaras de seguridad en los supermercados donde dejó los frascos adulterados.
(*) Con información de EFE y AFP
















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