La muerte de Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, alias El Mencho, líder histórico del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG), no solo representa uno de los golpes más duros contra el narcotráfico en México en la última década, sino que también dejó al descubierto el papel cada vez más activo, y sofisticado, de Estados Unidos, y en particular de la CIA, en la lucha contra los carteles en este país.
LEA TAMBIÉN

Aunque autoridades mexicanas subrayaron que la operación fue ejecutada por fuerzas especiales nacionales, funcionarios estadounidenses confirmaron que la Agencia Central de Inteligencia (CIA) proporcionó información «instrumental» para ubicar al capo en una cabaña en Tapalpa, Jalisco, donde finalmente fue capturado y herido mortalmente tras un enfrentamiento con las autoridades.
LEA TAMBIÉN

“Sin la información de la CIA esto no hubiese pasado”, dijo una fuente en Washington con amplio conocimiento sobre este tipo de cooperación.
El secretario de la Defensa de México, general Ricardo Trevilla Trejo, reconoció que se utilizó «información complementaria» proporcionada por agencias estadounidenses para rastrear la red de contactos del jefe del CJNG.
Si bien México sostiene que el seguimiento inicial provino de su ala de inteligencia militar (al monitorear a una pareja sentimental del capo y a uno de sus asociados), funcionarios estadounidenses aseguran que la contribución de la CIA fue determinante para precisar la ubicación del capo.
Vuelos encubiertos con drones: el programa de la CIA en México
Monitoreo con drones. Foto:Cortesía
Detrás de esa cooperación hay un andamiaje que se ha venido ampliando en los últimos años y meses.
Durante la administración de Joe Biden, la CIA inició vuelos encubiertos con drones Predator desarmados sobre territorio mexicano para detectar laboratorios de fentanilo y seguir a líderes de carteles.
Bajo el actual director de la CIA, John Ratcliffe, nombrado por el presidente Donald Trump, ese programa no solo se mantuvo sino que se expandió, según fuentes familiarizadas con la estrategia.
Además de la vigilancia aérea, la agencia ha reforzado el reclutamiento de fuentes humanas dentro y alrededor de las organizaciones criminales.
El objetivo no es únicamente infiltrar a los carteles, sino mapear sus redes logísticas, financieras y familiares al igual que choferes, operadores, proveedores y contactos que, sin ser miembros formales, sostienen la estructura.
A ello se suman la interceptación de comunicaciones y el análisis de imágenes satelitales, capacidades en las que la comunidad de inteligencia estadounidense tiene amplia experiencia.
¿Qué le suministra la inteligencia de EE. UU. a México?
Aviones militares Estados Unidos. Foto:EFE.
En enero, el Comando Norte del Ejército de EE. UU., responsable de la coordinación militar con México, estableció en Fort Huachuca, Arizona, un grupo especial de intercambio de inteligencia enfocado exclusivamente en los carteles.
La fuerza de tarea, compuesta por unos 300 militares y civiles, incluidos representantes de agencias de inteligencia y de cuerpos de seguridad, analiza rutas, finanzas y redes de apoyo para generar productos de inteligencia que luego se comparten con autoridades mexicanas.
El comandante del grupo, el general de brigada Maurizio Calabrese, explicó recientemente que el enfoque es «identificar toda la red y cuánto contribuye a generar ingresos para los grandes carteles. Obviamente, eso es lo que queremos interrumpir».
El caso de ‘El Mencho’ ocurre en un contexto de creciente presión de Washington sobre México para actuar con mayor contundencia contra los carteles, en especial por el tráfico de fentanilo hacia EE. UU.
Lo que gana México al atacar a capos del narcotráfico sin intervención de EE. UU.
La DEA ofrecía 10 millones de dólares por información que llevara a la detención de ‘El Mencho’. Foto:FOTO: LENIN NOLLY. NOTIMEX
Funcionarios estadounidenses han impulsado la idea de redadas conjuntas o incluso ataques unilaterales con drones contra laboratorios y líderes criminales, propuestas que han generado resistencia en México por razones de soberanía.
Un alto funcionario mexicano citado por la prensa estadounidense señaló que la operación contra Oseguera demuestra que el gobierno mexicano puede actuar «rápida y eficazmente» con base en información compartida, sin necesidad de incursiones directas de fuerzas estadounidenses.
En ese sentido, el golpe podría fortalecer la posición del gobierno mexicano frente a las demandas de operativos binacionales o acciones directas de EE. UU. en territorio mexicano.
Asimismo, mejora la posición del país en las negociaciones comerciales que se adelantan para reescribir el acuerdo entre ambos países.
La caída del líder del CJNG desató una ola de violencia en Jalisco y otros estados. Autoridades reportaron decenas de bloqueos carreteros, vehículos incendiados y ataques contra instalaciones públicas y privadas. Más de 25 miembros de fuerzas de seguridad y una civil han muerto en los disturbios, mientras que decenas de presuntos integrantes del cartel fueron abatidos o detenidos.
El episodio, en todo caso, deja en evidencia que la frontera en materia de inteligencia entre ambos países es hoy más estrecha que nunca.
¿Modelo para otros países?
Narcotráfico. Foto:Archivo CEET
Aunque oficialmente México ejecutó la operación y defendió su autonomía, la confirmación de que la CIA aportó inteligencia crucial revela hasta qué punto la lucha contra los carteles se ha convertido en un esfuerzo binacional, con una huella estadounidense que va mucho más allá de la retórica.
Asimismo, está sirviendo como modelo de lo que se pretende en otros países, como Colombia, donde ambos países han elevado la cooperación tras la visita del presidente Gustavo Petro a Washington hace tres semanas.
En el marco de sus diálogos con el presidente Trump se habló de identificar y presionar a cabecillas de grupos criminales, incluidos líderes de organizaciones como el Clan del Golfo, el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y otras estructuras que operan en regiones fronterizas y clave para el tráfico de cocaína, con el objetivo de capturarlos o darles de baja.
SERGIO GÓMEZ MASERI – Corresponsal de EL TIEMPO – Washington
@sergom68
















Deja una respuesta