El asesinato del arrocero Gustavo Andrés Aponte y de su escolta, Luis Gabriel Gutiérrez, cuando salían de un gimnasio en la calle 85 de Bogotá, se suma a otros casos recientes en los que los medios han puesto especialmente el foco de atención porque las víctimas han sido empresarios de distintos sectores como el de las esmeraldas.
Aponte y Gutiérrez fueron baleados el pasado miércoles por un hombre que los esperaba a la salida del gimnasio, donde quedaron tendidos sus cuerpos. El sicario curiosamente vestía traje y corbata -situación que ha llamado la atención de las autoridades-, y una vez disparó se escapó en una moto que lo estaba esperando.
En imágenes quedó grabado el momento del ataque, la huida del sicario y el auxilio de la comunidad a las víctimas, que fueron trasladadas a la Clínica El Country, donde murieron producto de la gravedad de sus heridas.
Gustavo Aponte era un empresario del grupo Aponte. Su escolta era expolicía. Foto:Redes sociales
El general Giovanni Cristancho, comandante de la Policía Metropolitana de Bogotá, dijo que el doble homicidio se cometió sobre las 3:45 de la tarde. «Se evidencia que es un acto sicarial totalmente planeado. Haciendo la trazabilidad de las cámaras, podemos establecer que estas personas llegaron a esperar a su víctima 15 minutos antes», resaltó el oficial.
Y añadió que los sicarios «sabían a la hora que llegaba, a la hora que salía. Creo que tuvieron que generar una inteligencia para poder determinar cuál era la rutina del señor Aponte. No son sicarios o no es una organización que improvisa«.
Los otros crímenes
El asesinato de Aponte y su escolta se suma a otros tres ataques sicariales contra empresarios en los que se han dado similitudes que están bajo estudio de las autoridades. Hasta el momento, en la justicia no se han dado mayores resultados avances en las investigaciones en el objetivo de dar con los determinadores de cada uno de los homicidios.
Jesús Hernando Sánchez Sierra. Foto:Cortesía
El crimen anterior al del arrocero y su escolta es el de Jesús Hernando Sánchez, uno de los hombres con más poder en el negocio de las esmeraldas. En el gremio incluso era conocido por ser el heredero de Víctor Carranza, quien fue el mayor zar de este sector.
Tras haber sobrevivido a un atentado, Sánchez vivía custodiado por varios hombres. Sin embargo, el 6 de abril del año pasado murió cuando sobre las 3:30 de la tarde un francotirador le disparó en el pecho en el condominio Bosques del Marqués, en la calle 138 bis con carrera 6.ª, donde se encontraba.
Juan Sebastián Aguilar en el conjunto que fue asesinado. Foto:Archivo particular
Siete meses atrás, en esa misma unidad residencial del norte de la capital murió su socio, el esmeraldero Juan Sebastián Aguilar, alias Pedro Pechuga. El 7 de agosto de 2024 un francotirador le disparó desde los cerros orientales, vulnerando así el amplio esquema de seguridad que lo acompañaba.
En los dos casos de los esmeralderos aún no se han revelado mayores detalles de la identidad del francotirador -y si fue la misma persona-. De hecho, sobre la mesa siguen las hipótesis de que los ataques se deben a rencillas de la ‘guerra verde’ de las esmeraldas, en la que años atrás hubo diferencias con Pedro Nel Rincón, ‘Pedro Orejas’, otro empresario de las esmeraldas.
Asesinato de Roberto Franco Charry en el parque de la 93 en febrero de 2024. Foto:Archivo partícular
Otro asesinato que conmocionó a Bogotá fue el del empresario y consultor Roberto Franco Charry, ocurrido el 21 de febrero de 2024. Un hombre lo abordó en un parqueadero aledaño al Parque de la 93 y con una arma con silenciador le disparó. El video de ese asesinato, tal y como el del arrocero, fue difundido por redes sociales. Se vio cómo el sicario entró por el parqueadero y por la espalda le disparó a la víctima.
Este crimen es el que mayor avances tiene en la justicia con dos capturados que habrían participado en el plan. De hecho, Jean Karlo Bermúdez Camargo fue sentenciado a 20 años de prisión por un juez de conocimiento como quien acompañó al sicario hasta la 93. La hipótesis según fuentes del ente acusador es que el homicidio puede deberse a inconformismos y diferencias con el balance que ese día iba a presentar Franco Charry sobre el estado financiero de El Arrozal & Cía, de la que era consultor.
Pablo Pachón y Jean Karlo Bermúdez, capturados por crimen de Roberto Franco Charry. Foto:Archivo particular
Carlos López – @CarlosL49 – carben@eltiempo.com
















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