El 13 de febrero se celebra el Día Mundial de la Radio porque en 1946 se creó el servicio de la radio de las Naciones Unidas. Se celebra que la radio es el dispositivo popular más importante para la libertad de expresión y el acceso masivo a la información. Y en Colombia la radio ha sido eso de donde la información pasa, se confirma, se polemiza, y donde la gente va para comprobar que algo ha pasado. Pero, es mucho más porque es donde lo popular suena, se hace y reconoce.
En Colombia la radio es el mejor medio que nos identifica porque ahí los colombiches somos orales, contadores de historias, chismosos, chistosos, gozosos, alegres, intensos, recursivos, bailables, musicales, sensacionalistas y muy buenos pa´ la parla.
En el 2026 la radio sigue mandando en lo popular. Y ahí, las mejores emisoras son las comunitarias porque son eso que cada territorio quiere ser en temas, voces, ritmos y goces. Si se quiere conocer a Colombia, solo basta con escuchar a estas emisoras que narran a la gente desde y con sus recursos estéticos y políticos.
En lo masivo, mandan la parada las de músicas tropicales, despecho y baladas. Olímpica Stéreo se metió, Tropicana la más bacana, Candela candela, La kalle, El Sol asoleate que te conviene, Radio Uno la de uno. Todas con la misma fórmula: sólo éxitos en tono popular; chistes a lo colombiche llenos de racismo, clasismo y machismos; chismes como información; arribismo moral discriminante como información; regalos de plata en muchas formas. Y todo eso somos los colombiches por eso son las que mandan.
En lo informativo hay tres modelos en competencia: el entretenimiento julito, la polémica Néstor y el aburrimiento RCN.
El de Julito que es el programa de mejor producción radial del mundo: en ninguna parte se hace un programa tan largo y con tanta gente en simultáneo. Lo mejor su concepto de mundo que se aleja del provincialismo que nos habita. Lo maravilloso es que no es información, es entretenimiento donde se juegan todos los tonos y todos los temas. Este programa es herencia de los mejores de la radio Gossain, Yamid, Peláez.
Néstor y su Blu es muy colombiche ya que no informa sino pelea, no piensa sino moraliza, no tiene criterio sino discrimina, no busca el sentido sino la bronca. Este programa es provincial, moralista e ignorante como somos los colombianos para pensar lo público.
Y queda mucho más para celebrar de la radio. La tenacidad argumentativa y culturosa de las radios universitarias; la potencia popular de las emisoras de la policía nacional; la solemnidad aburrida de la cadena del ejército; los chistes patéticos de La Luciérnaga y Vox Populi; el hablar impune y tonto de la radio deportiva; el gueto privilegiado de las del rock; el desperdicio de la radio nacional…
La radio es Colombia porque ahí caben todas nuestras formas de ser en modo popular: somos eso que nos refleja: entretenidos gocetas y maravillosos ignorantes.
OMAR RINCÓN- CRÍTICO DE TELEVISIÓN
ESPECIAL PARA EL TIEMPO
















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