La Sala Plena de la Corte Constitucional por unanimidad apartó del debate de la reforma pensional al magistrado ponente Jorge Enrique Ibáñez.
Tras aceptar su impedimento, el expediente pasa a la siguiente magistrada en orden alfabético: la actual presidenta de la Corte, Paola Meneses.
El magistrado Ibáñez se presentó el impedimento, en el que se defendió de la recusación interpuesta por la Presidencia en su contra, en la que lo señalaba de haber prejuzgado el asunto sobre el que iba a fallar.
El secretario jurídico de Palacio, Augusto Ocampo, aseguró que, en una entrevista con EL TIEMPO, publicada el 18 de enero, Ibáñez violó la causal que les prohíbe a los jueces emitir un concepto del tema sobre el que tendrán que decidir.
En el artículo periodístico en mención, Ibáñez dijo que durante las sesiones extraordinarias de los 27 y 28 de junio del año pasado «no se subsanó» el vicio de trámite por el que, por orden de la Corte, la reforma había sido devuelta al Congreso.
Este es el asunto de fondo sobre el que ahora la Sala Plena tendrá que pronunciarse.
El magistrado Ibáñez se defendió y dijo que concedió la entrevista como parte de sus funciones como presidente de la Corte, ante la mediatización del debate y la filtración de su ponencia —que pedía tumbarla— y por la que, hace tres meses, también fue recusado.
«En efecto, el trámite del Expediente D-15.989 ha sido objeto de una cobertura mediática intensa y sostenida, en cuyo desarrollo se ha divulgado públicamente, sin intervención de mi Despacho, tanto el sentido de los proyectos de fallo que presenté a la Sala Plena como el resultado de las deliberaciones que sobre ellos se han surtido», se lee en el documento.
Ahora el expediente queda en manos de la magistrada Meneses, quien deberá rotar la ponencia entre sus colegas y podría cambiar el sentido que proponía Ibáñez, quien planteaba hundir la norma por vicios de procedimiento.
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